2/6/22

Albert Soler: Uno puede aceptar ser descubierto realizando escuchas a estadistas de altura, pero que el Vivales de Waterloo y sus secuaces se huelan el tejemaneje, solo se entiende si las escuchas telefónicas incorporaban publicidad durante las conferencias entre Moscú y la Generalitat, cosa en absoluto descartable, a tenor del paupérrimo estado de las cuentas públicas en España.

 "(...) Aquí, de lo que se habla es de que Paz Esteban ha sido cesada al frente del CNI y será sustituida por Esperanza Casteleiro. Pasamos de Paz a Esperanza, la próxima jefa de espías se llamará Caridad, o Mari Fe, o cualquier otra virtud teologal, que parece que en eso del espionaje tienen mucho peso, no en vano Dios, que todo lo ve y lo oye, fue el primer espía.  

A Paz no se la destituye por espiar, sino por espiar mal, o sea, por permitir que se descubriera el espionaje, que eso sí es pecado en un espía, incluso a veces mortal. A ver si Esperanza es más discreta que Paz, por lo menos eso espera la ministra Margarita Robles, de nombre y apellido no teológicos en su caso, pero sí botánicos, de ahí que haya tenido que coger el rábano por las hojas. No va ser un camino de rosas, en todo caso. (...)

Uno puede aceptar ser descubierto realizando escuchas a estadistas de altura, pero que el Vivales de Waterloo y sus secuaces, que ni siquiera viven en el mundo real, se huelan el tejemaneje, solo se entiende si las escuchas telefónicas incorporaban publicidad durante las conferencias entre Moscú y la Generalitat, cosa en absoluto descartable, a tenor del paupérrimo estado de las cuentas públicas en España.

-¿Has sido tú quien me acaba de recomendar que utilice Indasec, ‘tovarich’?

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-¡Het! ¡Yo pensarrr que habías sido tú, Vivales Vivalovich!

Es de esperar que Esperanza ponga un poco de orden, es decir, que siga espiando pero sea más cauta y diligente. Por ejemplo, si los servicios de inteligencia funcionaran como es debido, a Presidentorra no lo habría inhabilitado un tribunal de justicia, sino un tribunal médico. 

Cualquier espía aficionado debería haber comunicado a sus superiores que el hombre está p’allá, para eso no hace falta escucha telefónica alguna, basta con verle. También es cierto que la inhabilitación judicial -y ya van dos- va acompañada de onerosa multa, mientras que la médica, además de no aportar nada a las arcas del Estado, encima supondría gastos de manutención y medicación. 

Y, como ha quedado dicho, no están las finanzas públicas para andarlas malgastando con Presidentorra, si por el mismo precio él mismo puede engordarlas, golpe a golpe, multa a multa. De todas formas, eso tampoco importa mucho en Madrid, que este viernes torea Talavante."                  (Albert Soler, El Periódico, 13/05/22)

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