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28/5/15

Las sombras informan a Esperanza Aguirre que debe regresar

"Tras su derrota en las urnas el pasado domingo, Esperanza Aguirre ha intentado formar una “coalición de centro” junto al PSOE y Ciudadanos con la intención de hacerse con la alcaldía, tal y como informó ella misma ayer durante una rueda de prensa en la que estuvo acompañada en todo momento por diversas sombras de aspecto humanoide. 

La lideresa trataba de disiparlas con las manos pero, a los pocos segundos, volvían a formarse o a emerger del suelo y las paredes.

“Vamonosssss, ven”, dijeron las sombras con un siseo húmedo y profundo antes de que Aguirre abriera la boca.

“Yo quería volver a la política para frenar a Podemos”, aseguro la también presidenta popular en Madrid mientras varias sombras se le enroscaban en los tobillos y los brazos, tirándole de la ropa, según los periodistas presentes.

“Esssss la hora”, se escuchó a continuación.

“No quiero ir”, susurró Aguirre justo antes de detallar el peligro que puede suponer para la ciudadanía un Ayuntamiento comandado por Ahora Madrid y Manuela Carmena. La mandataria insistió en que el PP y el POSE son, junto a Ciudadanos, una “opción democrática, occidental y europea” mientras un tentáculo no corpóreo le acariciaba el pelo.

“Es poco tiempo, es poco. Tan pronto siempre. Solo un poco más”, susurró Aguirre al concluir, sin dirigirse a ninguno de los humanos presentes y tratando de ignorar el agujero que se abrió en medio de la sala de prensa y que pronunciaba su nombre."        ( , El Mundo Today, 27 de mayo, 2015)




"Aguirre, el monstruo que no terminaba de morir.

 El discurso del miedo sufrió un duro golpe en las elecciones del domingo. Esperanza Aguirre lo había apostado todo en la campaña electoral al comodín más seguro ante el electorado madrileño. (...)

Había que evitar que los amigos de los violentos se hicieran con el control de la capital de España.

Y de repente, se hizo el vacío bajo sus pies. Ganó las elecciones por una diferencia mínima que se traducía en sólo un concejal más y perdió una carretada de votos. La humillación definitiva de la arrogante y despiadada líder del PP madrileño. La jubilación anticipada, la muerte política de alguien acostumbrado a mandar.

Pero como los monstruos de las mejores películas de serie B, Aguirre reapareció después del presunto desenlace final. Herida mortalmente, aún tenía fuerzas para una última aparición, tan espeluznante como la anterior. Los periodistas sólo esperaban el cortejo fúnebre y se acercaron en manada a la rueda de prensa en la que podía confirmarse el óbito. Las plañideras (es decir, tertulianos) ensayaban los lamentos desgarrados.

De entre la oscuridad, apareció, no el ataúd, sino el Monstruo. Con menos aura negra que de costumbre. Disparando sus últimas balas. Ofreciendo entregar la alcaldía de Madrid al rival al que ridiculizó y despreció en campaña. Inmolándose con el cinturón de explosivos adosados al cuerpo. La Juana de Arco de la democracia liberal ardía en la pira para prestar su último servicio. ¿A quién? “Quiero evitar que Madrid sea un trampolín para cambiar en noviembre nuestro sistema de civilización”.

Pero no era una ópera lo que interpretaba, sino una zarzuela cómica escrita por un dipsómano en estado de pánico y acuciado por la premura y el bajo presupuesto. Demostró su falta de principios (al afirmar que estaba dispuesta a suscribir el programa de su enemigo de siempre), su desesperación (exigiendo una refundación del PP controlada por ella y que acabaría con ella en la cúpula como de costumbre) y su ignorancia (al desconocer que el PSOE necesita a Podemos y otras candidaturas de izquierda para tocar poder en otras comunidades autónomas).

Como ocurre en muchas películas, no era necesario que fuera el protagonista el que asestara el golpe final que acabara con el Monstruo. Podía ser un personaje inesperado. Fue una compañera de partido, probable futura presidenta de la Comunidad, la que le propinó el golpe de espada que lo partió en dos. “A mí no me gustan los frentes antis. No me gusta que hagan un frente antiPP, ni me gusta un frente antinada en general”, dijo Cristina Cifuentes.

El Monstruo se precipitó en el abismo, ahora sí, herido de muerte, y cayó sobre un océano de lava. Ahora sí, aparecieron los títulos de crédito y se encendieron las luces."     (Guerra eterna,

31/5/08

Como os médicos non poden curar moitas cousas... decía o do Cu Chantado

“MILAGRES

Non hai Santo ou Santa milagreira que Clodoveo, deixe de visitar tódolos anos. Chega incluso a viaxar a tres sitios no mesmo dia se é que coinciden na celebración. Santa Minia, San Orente, San Adrián, os Milagres de Caión, San fins do Castro, O Faro de Brancorme, A Virxen da Estrella ou a Fonte dos Remedios, entre outros centos de elas , son destino ineludible de este Clodoveo, quen, a pesar de todos os intentos por poñer remedio aos seus males, nunca conseguío mais ca maniotas ou algún que outro resfriado de pasar nos camiños días enteiros papando sol, choiva frío, calor, ataques de cans, e todo o que pode acontecer a quen pasa a vida neses camiños de Dios. Empezou moi novo Clodoveo, este perpetuo peregrinaxe, da man primeiro de súa avoa, despois de súa nai, súa irman mais nova, a ahora, da súa muller, porque aínda que non o pareza, son sempre as mulleres as que mais confían nestas cousas, e son elas as gardiáns das costumbres e das tradicións. E todo empezou porque aínda antes de andar, Clodoveo parecía trenco, e todo o mundo sabe, que as desgrazas do corpo empezan por cousas pouco importantes. Levárono a dar unhas fregas con aceite de eiruga a Meiga de Baíñas, e efectivamente, curáronlle a s pernas trencas, pero o pouco de esta cura, empezou Clodoveo a quedar durmindo cos ollos abertos, co que súa avoa pensando que estaba tolo, levouno ese mesmo ano a romaría de Santo Torán, donde tódolos tolos van. E desde esa, xa como se de unha droga se tratase, empezaron a ter necesidade continua de ir a canta curandeira meiga ou romaría de milagres houbese. Sempre lle escudriñaban o corpo as mulleres da súa casa por ver cada grano, cada enruga, cada uña, para ter xustificación para o próximo peregrinaxe. Na que sempre repetían desde que Clodoveo cumplío trinta anos, foi na Pedra Picuda de Carballo, pedra esta, que ten o don de curar as almorranas, pero que ninguén se explicou nunca por que con Clodoveo nunca funcionou, hasta que Clodoveo, sin que súa muller se enterase, foi ver a un médico, e este desvelou o secreto que Clodoveo gardaba na parte por donde se empezan os cestos; era unha fístula, e, polo tanto, non entraba nas indicacións da Picuda. Operouse, pero mantendo o segredo a súa familia, xa que era imposible que entendesen, que os médicos puidesen curar algo, para o que desde que o mundo era mundo, estaban os milagres. Acordou co médico levar o tema da operación co máximo sixilo, e decidiron, que o mellor sitio para operalo era, nun pinar moi frondoso que había no camiño da Barca de Muxía, e así foi. Clodoveo morrío desangrado nese mesmo pinar, pero aínda hoxe se pensa que tivo a desgraza de ao ir a cagar, caer encima de un carabullo con tan mala sorte, que o que para outro non era mais ca un pequeno contratempo, a el, custoulle a vida. O sitio donde deixou todo o seu sangre chámase hoxe, o Pinar do Cu Chantado” (Tomado de: SUSO LISTA, PERCEBEIRO DO RONCUDO)