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13/10/13

La disputa conyugal de una pareja de jueces. Como la vida misma...

"El surrealismo se apoderó entre los días 24 y 27 de septiembre de las sedes judiciales de Puertollano y Badajoz a cuenta de la disputa conyugal de una pareja de jueces de dichas demarcaciones. La pareja batalla con ahínco por la custodia de sus hijos, de 4 y 6 años. (...)

El lío empezó el 24 de septiembre, cuando arribó a Puertollano un auto procedente del Juzgado de Violencia sobre la Mujer de Badajoz. Esther había puesto una denuncia a Luis José el 2 de septiembre pidiendo que le alejaran de ella y reclamando la custodia de los niños.

 Una colega suya de Badajoz estimó su denuncia por maltrato y ordenó la entrega de los menores a la madre, entre otras duras medidas. Y dio orden a la policía para que se cumpliese su decisión. Aunque, al ser partidos judiciales distintos, si hay pegas la ejecución corresponde a los juzgados de la zona donde hay que cumplimentar el auto. La llegada del auto a Puertollano desató el esperpento.

Luis José y Esther, con alguna reconciliación frustrada, llevaban separados de hecho (es en lo único que ambos coinciden) desde enero. Desde entonces se repartían el cuidado de los niños, que tenían el domicilio y el colegio en Puertollano. El 30 de agosto ella se los llevó a él Puertollano merced a un pacto.

 Ese día las cosas se les fueron de las manos. Y hubo un agrio diálogo. Luis José acababa de recibir un informe que había encargado a un detective (le costó 15.000 euros) porque, de cara al círculo de amistades de ambos, seguían como pareja. (...)

Los detectives confirmaron sus sospechas: que Esther tenía “una nueva pareja afectiva”. Él también tenía otra, una funcionaria del juzgado. Pero el informe desvelaba más cosas: que Esther, como juez mercantil de Badajoz, había designado como gestor en quiebras de empresas a su nueva pareja, un abogado de Badajoz de la familia de los Díaz Ambrona. 

Lo que, según Luis José, puede constituir “una infracción legal”. Y él no quería verse salpicado. Tras la agria discusión, Luis José denunció en la policía el asunto de las quiebras (está en manos del Juzgado de Instrucción 4 de Badajoz). Ella le dijo que no le preocupaba ese asunto porque no había cometido ninguna irregularidad. 

Aún así, tres días después, le denunció por maltrato familiar. Asegura que lo hizo porque sintió miedo. “Ese día me habló de que había una mafia que me seguía, y que él podría quitármela de encima si volvía con él: luego supe que eran detectives que me seguían”, cuenta Esther a EL PAÍS.

 Su denuncia fue desestimada por la juez sustituta de violencia de género de Badajoz, Susana Amador. Esther recurrió en reforma y la juez titular, Samantha Reynolds, al reincorporarse de sus vacaciones, le dio la razón. 

Y envió el auto a Puertollano ordenando la entrega de los niños. Luis José era el juez de guardia de Puertollano. Le tocaba toda la semana. Y, por tanto, quien debía ejecutar esa decisión. Y lo veía muy injusto. 

 Porque la juez Reynolds revocaba el dictado por la juez Amador solo 17 días antes. Y porque Reynolds es esposa del juez decano de Badajoz quien, a su vez, es primo segundo de la nueva pareja afectiva de Esther. Al llegar el auto, Luis José se agarró a que, para ejecutarlo, faltaba el preceptivo requerimiento. 

Es decir, dónde y cómo debía producirse la entrega de los niños. Fueron horas de alta tensión, y con profusión de faxes entre ambas sedes judiciales. “Faxes que eran muy analizados en el destino y que pasaban horas antes de ser contestados”, según cuenta un magistrado de Badajoz.

 Luis José delegó la guardia en un compañero y se marchó de Puertollano con los niños. Supo que su expareja, y la madre de esta, se habían desplazado a la ciudad y exigían la entrega de los niños. Los agentes policiales de Puertollano no sabían de qué perfil ponerse. Ni a quién obedecer, como ha descrito el comisario en un informe a sus superiores. 

Y el embrollo engordó. No saber dónde estaban sus hijos desesperó a la madre. “Eran las cuatro de la madrugada y me sentía angustiada, pensando si les había ocurrido algo”, explica Esther. Ni la policía ni nadie sabía nada, y si lo sabían no lo decían. “Hay que cumplir el auto”, sostenía por fax e incluso por teléfono la juez de Badajoz.

 “Falta el requerimiento”, respondían desde Puertollano. La madre presentó sobre la marcha otra denuncia por sustracción de menores, y exigió al juez sustituto que dictase la búsqueda y localización de su expareja. Disuadido telefónicamente por uno de sus colegas (justo tras llegar el requerimiento), Luis José se disciplinó, según conocedores de las conversaciones. 

Y la denuncia por la sustracción se archivó. Llegó el fiscal al juzgado y se pactó la entrega de los niños. El propio juez sustituto y la secretaria judicial entregaron personalmente los niños a la madre. “La policía me comentó que debía salir de allí cuanto antes porque mi expareja podía retomar la guardia, y si les ordenaba detenerme no tendrían más remedio que hacerlo”, comenta Esther.

 Luis José tiene recurrido el auto de la juez Reynolds, que da la custodia de los menores a Esther y le prohíbe acercarse a ella en un radio de 500 metros. Lo ve injusto porque él no ha hecho nada a su expareja, como dictaminó la juez Amador, que hizo un llamamiento a ambos para “calmar los ánimos” y para que fueran a un juzgado civil normal (no de violencia de género) a resolver la ruptura. 

“No está claro que haya ocurrido maltrato psicológico en el modo en que se pretende justificar por la denunciante (...)”. Luis José sostiene que la denuncia de su pareja, 13 años viviendo juntos, es “una venganza” por haber denunciado él, el 30 de agosto, el supuesto favoritismo de ella hacia su pareja afectiva. A Esther, en cambio, tampoco le gustó el auto de la juez Amador: “Lo dictó sin practicar ninguna prueba y contra el criterio del fiscal”.

 Y sostiene que su expareja y la juez Amador “eran amigos en la escuela judicial”. “Eso es mentira”, replica Luis José. “Los tres nos conocíamos en la escuela judicial y yo no tengo ninguna amistad especial con ella. En todo caso, ese sería un dato subjetivo”, razona.

El dato objetivo, dice, es el parentesco de la juez Reynolds con la actual pareja de Esther. La prueba consistió en los testimonios de “un hermano y del médico de Esther”, refuta Luis José, “mientras que a mí se me denegaron las que pedí: el testimonio de magistrados que nos conocen a ambos y que saben que ella ha tenido problemas”. Esther discrepa: “Mi psicoanalista también le conoce a él y declaró que tiene un trastorno compulsivo”.

Ni Esther ni Luis José se ponen de acuerdo en quién ha sido el primero en querer separarse del otro. Luis José ha aportado a las diligencias “75 folios llenos de mensajes” de Esther. Y ella dice disponer “de cientos de whatsApps” de él. Tras la tensión vivida, Luis José se ha dado de baja. Y prepara su defensa y al menos tres querellas contra jueces de Badajoz. 

De lo que está sucediendo entre ellos ya tienen conocimiento el Consejo del Poder Judicial y el Tribunal Superior de Extremadura. Mientras, en Puertollano y Badajoz rezan para que el vendaval pase pronto. “¡Estos van a acabar igual que en La Guerra de los Rose, iguaaaal!”, vaticina una alta autoridad judicial extremeña."            (El País, 06/10/2013)

9/3/10

Capello se enfrenta a las mujeres de los jugadores de la selección inglesa de fúrbol por sus vidas amorosas

"Un acrónimo que está estos días constantemente en los medios ingleses, lo mismo los tabloides sensacionalistas que la autodenominada prensa de calidad, es WAGs. Se empezó a utilizar en 2002 y alcanzó su madurez en 2006. Es la manera de referirse a las esposas y las novias (wifes and girlfriends) de los futbolistas y, por extensión, de cualquier deportista un poco famoso.

Estos días las WAGs están en todas partes porque se acerca el Mundial de Suráfrica y porque las infidelidades de los futbolistas están de especial actualidad. El turbulento triángulo nada amistoso formado por los jugadores Wayne Bridge y John Terry y la ex compañera del primero y ex amante del segundo, la francesa Vanessa Perroncel, ha provocado un debate nacional en el que ha llegado a intervenir el primer ministro, Gordon Brown, y que le ha costado a Terry la capitanía de la selección de Inglaterra.

El relevo informativo lo han cogido el defensa del Chelsea Ashley Cole (al que los hinchas del Arsenal llaman Cashley porque dejó el equipo para ganar más dinero con los rivales londinenses) y su esposa, la supuesta cantante Cheryl, más conocida por su trabajo de jurado en el popular X-Factor, el equivalente de Operación Triunfo. Las continuas infidelidades de Cole les han llevado a las puertas del divorcio y los tabloides cuentan un día tras otro el infierno de la otrora feliz pareja.

El escenario suele ser el mismo siempre: todos saben de las aventuras del futbolista pero éstas no cuentan hasta que no son publicadas. Luego llega la fase de la separación. Después las fotos supuestamente furtivas previas al esperado final feliz: la reconciliación.

En algunos casos no llega a haber separación, como cuando News of The World dio cuenta en 2004 del romance de David Beckham con su asistente personal en Madrid, Rebecca Loos. Tras su inicial huida a Suiza, Victoria Beckham -que había seguido viviendo en Inglaterra- decidió mudarse a Madrid y la pareja desmintió que tuvieran problemas. Su ruptura, si se hubiera producido, quizá habría salido en las páginas económicas dada la fenomenal capacidad del matrimonio para ganar dinero juntos.

Al catolicón y pudoroso entrenador de Inglaterra, el italiano Fabio Capello, no le gustan las WAGs. Ya antes de los escándalos de Terry-Bridge y de Cole, que han dejado a Inglaterra sin lateral, había decidido prohibir su presencia en Suráfrica, aunque no está claro que pueda impedirlo legalmente.

Capello no quiere que ocurra lo que pasó en el pasado Mundial en Alemania, cuando un grupo de WAGs se instalaron en Baden-Baden y centraron la atención de la prensa inglesa. Las WAGs mataron el tiempo yendo de compras por la mañana y de juerga por la noche entre vis a vis y vis a vis con los muchachos. Y Capello cree que ahí empezó Inglaterra a perder el Mundial." (El País, ed. GAlicia, gente, 07/03/2010, p. 56)

13/1/10

La puritana... casquivana

"Iris Robinson es una devotísima cristiana protestante pentecostal y miembro del Tabernáculo Metropolitano de Belfast; es también la esposa del ministro principal de Irlanda del Norte, Peter Robinson; ella misma es diputada en Westminster y en la Asamblea del Úlster, y famosa por su fuerte personalidad y su tendencia a apelar a la Biblia para justificar su extremismo religioso y su puritanismo en las costumbres. (...)

Él se asemeja algo más al tímido estudiante representado por Dustin Hoffman: es Kirk McCambley, 19 años en la época de su tórrido romance con una mujer que le lleva casi 40. Es el hijo de un carnicero de un barrio lealista protestante del Este de Belfast que acabó trabando una fuerte amistad con Iris, una de sus clientas, hasta el punto de que, estando el carnicero en el lecho de muerte, ella se comprometió a velar por el chico. Sus maternales desvelos acabaron convirtiéndoles en amantes.

Hay mucho más que sexo entre quienes podrían ser abuela y nieto. Hay política, dinero, religión, tráfico de influencias y un trasfondo digno de que alguien vuelva a llevar esta historia a las pantallas: el ambiente endogámico, pacato, beato y sectario de la muchas veces tenebrosa pero al parecer también lujuriosa Irlanda del Norte, una tierra famosa sobre todo por el sectarismo, el odio, el fanatismo y la muerte.

Kirk McCambley quizás no sea un buen actor -o quizás sí, ¿quién sabe?-, pero no le falta presencia para dar el salto a la pantalla. Una publicación gay británica, Attitude, ha intentado sin éxito contactar con el apuesto amante de la señora Robinson para llevarle a la portada de la revista. Hay algo más que oportunismo o pitorreo detrás de ese intento: es una manera de vengarse de una mujer que desde junio de 2008 está en la lista de cuentas pendientes de la comunidad gay anglo-irlandesa.

Porque la ardiente Iris Robinson es la misma que aquel verano, al día siguiente de que su marido fuera nombrado ministro principal de Irlanda del Norte y la misma semana en que un homosexual fue brutalmente apaleado en Belfast en un ataque homófobo, decidió ignorar las leyes británicas que protegen la no discriminación por razones de sexo y eligió refugiarse en la Biblia para condenar al homosexual. "La homosexualidad es abominación", vociferó la evangelista a pies juntillas, apelando así a los versículos del Levítico que proclaman: "Y cualquiera que tuviere ayuntamiento con varón como con mujer, abominación hicieron; entrambos han de ser muertos; sobre ellos será su sangre". "No es Iris Robinson quien determina que la homosexualidad es una abominación, fue el Todopoderoso", terció Peter Robinson.

Pero en aquellos días Iris ya estaba enfrascada en su tórrido romance con el joven Kirk. Y la madura esposa olvidó entonces que el Deuteronomio advierte: "Si se encuentra a un hombre acostado con una mujer casada, los dos morirán; el hombre que se acostó con la mujer, y la mujer". Todo político, como cualquier ciudadano, tiene derecho a una vida privada, a hacer de su capa un sayo. Pero un político que apela a la religión para intentar imponer un modelo de comportamiento al conjunto de la ciudadanía, tiene que ser consecuente con ese credo. Y predicar con el ejemplo.

Y esta Iris Robinson es también la misma que, en plenas primarias para las últimas elecciones de EE UU, reprochó a Hillary Clinton que perdonara las infidelidades de su marido. "Ninguna mujer puede aceptar lo que ella toleró a su marido cuando era presidente. Sólo estaba pensando en el futuro de su propia carrera política", declaró. "Iris Robinson es una hipócrita", ha proclamado estos días Peter Tatchell, uno de los más comprometidos activistas homosexuales en el Reino Unido.

Pero hay mucho más que hipocresía, adulterio u homofobia en las tribulaciones de la señora Robinson. Para comprender el impacto que el caso está teniendo en el Ulster hay que tener en cuenta la importancia que la religión tiene en esa sociedad. Peter Robinson no bebe alcohol por razones religiosas. Iris se tomaba su vasito de vino de vez en cuando, pero acabó dejándolo porque le parecía que daba un mal ejemplo. En 10 años sólo han cenado una vez en un restaurante en Belfast. Pero, sobre todo, más aún que en el sexo y otros placeres hedonistas, el puritanismo alcanza su cúspide al tratar las cuestiones del dinero o la quiebra de la confianza depositada en una persona.

Para el bloguero Norn Iron, "aunque la moralidad sexual es importante, el sexo no es ni de lejos tan importante políticamente como el dinero" para los evangelistas protestantes. A fin de cuentas, todo pecado puede ser perdonado si hay arrepentimiento y la atribulada Iris no sólo ha hecho acto público de contrición, sino que intentó suicidarse cuando en marzo del año pasado su marido lo descubrió todo.

Pero, ¿pueden los votantes del DUP, el partido que dirige Peter Robinson, pasar por alto los tufos económicos y de tráfico de influencias que se desprenden de todo el asunto? Eso está por ver. (...)

Un día, paseando por la rivera del río Lagan, en el sur de Belfast, vieron un viejo caserón de piedra que el Ayuntamiento quería convertir en café. Como por azar, Iris Robinson tenía todas las claves para que el negocio acabara en manos de Kirk. Le consiguió el dinero: dos cheques equivalentes a 27.000 euros cada uno procedentes de sendos constructores amigos. Y, siendo ella concejal del consistorio local, no fue difícil que éste le otorgara la licencia a su amante.

El problema es que Iris, diputada en Westminster y en la Asamblea de Irlanda del Norte además de concejal, nunca dio cuenta de sus intereses personales en esas operaciones. No sólo sentimentales: también económicos. Se quedó con un 10% del dinero que consiguió para Kirk para saldar sus propias deudas. Y cuando rompieron peras tras varios meses como amantes, le exigió la devolución del dinero y quiso que la mitad fuera directamente a las arcas de su Iglesia. Los pecados de la carne se redimen rezando; los de la bolsa, no." (El País, ed. Galicia, internacional, 10/01/2010, p. 8)


" La Sra. Robinson echa por tierra el proceso de paz

El escándalo no sólo podría tornar la situación de su marido, que ha dimitido de forma "temporal" esta misma tarde, en insostenible, sino que amenaza con condenar al fracaso el proceso de paz en Irlanda del Norte, informa el Irish Times desde Dublín. Tanto los ejecutivos británico como irlandés “están manteniendo conversaciones al más alto nivel para garantizar que la crisis personal y política en la que están inmersos la familia Robinson y el DUP no se traduzca en el desmoronamiento del gobierno compartido de Stormont”, revela el diario dublinés. Unionistas y Nacionalistas gobiernan conjuntamente en Irlanda del Norte a tenor de las condiciones del acuerdo de paz de Viernes Santo." (Presseurop, Publicado el 11 Ene 2010 | The Belfast Telegraph)

26/3/09

Los cuernos y el ego

"Ahí Galiardo es tres personajes, y el que prefiere de todos es el de Friolera. "El cornudo teniente Friolera. Un hombre sin cuernos es como un jardín sin flores. Y tiene que ser así. Tu mujer tiene el mismo derecho que tú a sus propios viajes, a pasear por otros cuerpos y por otros perfumes... Y fíjate yo mismo, que empecé siendo el don Juan Tenorio de los cojones y soy ahora el teniente Friolera de la puñeta". (...)

El 2 de marzo cumple 69 años, "dos números tan hermosos; lo he jugado mucho en la ruleta, y en el juego sexual he sido 6 y el 9, he sido todo. Ah, y no te he dicho, la película que ruedo ahora, Asesino a sueldo, de Salomón Chang, es la número 169 de mi vida". (JUAN LUIS GALIARDO: "Un hombre sin cuernos es como un jardín sin flores". El País, ed. Galicia, Última, 28/02/2009)