13/10/13
La disputa conyugal de una pareja de jueces. Como la vida misma...
9/3/10
Capello se enfrenta a las mujeres de los jugadores de la selección inglesa de fúrbol por sus vidas amorosas
Estos días las WAGs están en todas partes porque se acerca el Mundial de Suráfrica y porque las infidelidades de los futbolistas están de especial actualidad. El turbulento triángulo nada amistoso formado por los jugadores Wayne Bridge y John Terry y la ex compañera del primero y ex amante del segundo, la francesa Vanessa Perroncel, ha provocado un debate nacional en el que ha llegado a intervenir el primer ministro, Gordon Brown, y que le ha costado a Terry la capitanía de la selección de Inglaterra.
El relevo informativo lo han cogido el defensa del Chelsea Ashley Cole (al que los hinchas del Arsenal llaman Cashley porque dejó el equipo para ganar más dinero con los rivales londinenses) y su esposa, la supuesta cantante Cheryl, más conocida por su trabajo de jurado en el popular X-Factor, el equivalente de Operación Triunfo. Las continuas infidelidades de Cole les han llevado a las puertas del divorcio y los tabloides cuentan un día tras otro el infierno de la otrora feliz pareja.
El escenario suele ser el mismo siempre: todos saben de las aventuras del futbolista pero éstas no cuentan hasta que no son publicadas. Luego llega la fase de la separación. Después las fotos supuestamente furtivas previas al esperado final feliz: la reconciliación.
En algunos casos no llega a haber separación, como cuando News of The World dio cuenta en 2004 del romance de David Beckham con su asistente personal en Madrid, Rebecca Loos. Tras su inicial huida a Suiza, Victoria Beckham -que había seguido viviendo en Inglaterra- decidió mudarse a Madrid y la pareja desmintió que tuvieran problemas. Su ruptura, si se hubiera producido, quizá habría salido en las páginas económicas dada la fenomenal capacidad del matrimonio para ganar dinero juntos.
Al catolicón y pudoroso entrenador de Inglaterra, el italiano Fabio Capello, no le gustan las WAGs. Ya antes de los escándalos de Terry-Bridge y de Cole, que han dejado a Inglaterra sin lateral, había decidido prohibir su presencia en Suráfrica, aunque no está claro que pueda impedirlo legalmente.
Capello no quiere que ocurra lo que pasó en el pasado Mundial en Alemania, cuando un grupo de WAGs se instalaron en Baden-Baden y centraron la atención de la prensa inglesa. Las WAGs mataron el tiempo yendo de compras por la mañana y de juerga por la noche entre vis a vis y vis a vis con los muchachos. Y Capello cree que ahí empezó Inglaterra a perder el Mundial." (El País, ed. GAlicia, gente, 07/03/2010, p. 56)
13/1/10
La puritana... casquivana
Él se asemeja algo más al tímido estudiante representado por Dustin Hoffman: es Kirk McCambley, 19 años en la época de su tórrido romance con una mujer que le lleva casi 40. Es el hijo de un carnicero de un barrio lealista protestante del Este de Belfast que acabó trabando una fuerte amistad con Iris, una de sus clientas, hasta el punto de que, estando el carnicero en el lecho de muerte, ella se comprometió a velar por el chico. Sus maternales desvelos acabaron convirtiéndoles en amantes.
Hay mucho más que sexo entre quienes podrían ser abuela y nieto. Hay política, dinero, religión, tráfico de influencias y un trasfondo digno de que alguien vuelva a llevar esta historia a las pantallas: el ambiente endogámico, pacato, beato y sectario de la muchas veces tenebrosa pero al parecer también lujuriosa Irlanda del Norte, una tierra famosa sobre todo por el sectarismo, el odio, el fanatismo y la muerte.
Kirk McCambley quizás no sea un buen actor -o quizás sí, ¿quién sabe?-, pero no le falta presencia para dar el salto a la pantalla. Una publicación gay británica, Attitude, ha intentado sin éxito contactar con el apuesto amante de la señora Robinson para llevarle a la portada de la revista. Hay algo más que oportunismo o pitorreo detrás de ese intento: es una manera de vengarse de una mujer que desde junio de 2008 está en la lista de cuentas pendientes de la comunidad gay anglo-irlandesa.
Porque la ardiente Iris Robinson es la misma que aquel verano, al día siguiente de que su marido fuera nombrado ministro principal de Irlanda del Norte y la misma semana en que un homosexual fue brutalmente apaleado en Belfast en un ataque homófobo, decidió ignorar las leyes británicas que protegen la no discriminación por razones de sexo y eligió refugiarse en la Biblia para condenar al homosexual. "La homosexualidad es abominación", vociferó la evangelista a pies juntillas, apelando así a los versículos del Levítico que proclaman: "Y cualquiera que tuviere ayuntamiento con varón como con mujer, abominación hicieron; entrambos han de ser muertos; sobre ellos será su sangre". "No es Iris Robinson quien determina que la homosexualidad es una abominación, fue el Todopoderoso", terció Peter Robinson.
Pero en aquellos días Iris ya estaba enfrascada en su tórrido romance con el joven Kirk. Y la madura esposa olvidó entonces que el Deuteronomio advierte: "Si se encuentra a un hombre acostado con una mujer casada, los dos morirán; el hombre que se acostó con la mujer, y la mujer". Todo político, como cualquier ciudadano, tiene derecho a una vida privada, a hacer de su capa un sayo. Pero un político que apela a la religión para intentar imponer un modelo de comportamiento al conjunto de la ciudadanía, tiene que ser consecuente con ese credo. Y predicar con el ejemplo.
Y esta Iris Robinson es también la misma que, en plenas primarias para las últimas elecciones de EE UU, reprochó a Hillary Clinton que perdonara las infidelidades de su marido. "Ninguna mujer puede aceptar lo que ella toleró a su marido cuando era presidente. Sólo estaba pensando en el futuro de su propia carrera política", declaró. "Iris Robinson es una hipócrita", ha proclamado estos días Peter Tatchell, uno de los más comprometidos activistas homosexuales en el Reino Unido.
Pero hay mucho más que hipocresía, adulterio u homofobia en las tribulaciones de la señora Robinson. Para comprender el impacto que el caso está teniendo en el Ulster hay que tener en cuenta la importancia que la religión tiene en esa sociedad. Peter Robinson no bebe alcohol por razones religiosas. Iris se tomaba su vasito de vino de vez en cuando, pero acabó dejándolo porque le parecía que daba un mal ejemplo. En 10 años sólo han cenado una vez en un restaurante en Belfast. Pero, sobre todo, más aún que en el sexo y otros placeres hedonistas, el puritanismo alcanza su cúspide al tratar las cuestiones del dinero o la quiebra de la confianza depositada en una persona.
Pero, ¿pueden los votantes del DUP, el partido que dirige Peter Robinson, pasar por alto los tufos económicos y de tráfico de influencias que se desprenden de todo el asunto? Eso está por ver. (...)
Un día, paseando por la rivera del río Lagan, en el sur de Belfast, vieron un viejo caserón de piedra que el Ayuntamiento quería convertir en café. Como por azar, Iris Robinson tenía todas las claves para que el negocio acabara en manos de Kirk. Le consiguió el dinero: dos cheques equivalentes a 27.000 euros cada uno procedentes de sendos constructores amigos. Y, siendo ella concejal del consistorio local, no fue difícil que éste le otorgara la licencia a su amante.
El problema es que Iris, diputada en Westminster y en la Asamblea de Irlanda del Norte además de concejal, nunca dio cuenta de sus intereses personales en esas operaciones. No sólo sentimentales: también económicos. Se quedó con un 10% del dinero que consiguió para Kirk para saldar sus propias deudas. Y cuando rompieron peras tras varios meses como amantes, le exigió la devolución del dinero y quiso que la mitad fuera directamente a las arcas de su Iglesia. Los pecados de la carne se redimen rezando; los de la bolsa, no." (El País, ed. Galicia, internacional, 10/01/2010, p. 8)
" La Sra. Robinson echa por tierra el proceso de paz
El escándalo no sólo podría tornar la situación de su marido, que ha dimitido de forma "temporal" esta misma tarde, en insostenible, sino que amenaza con condenar al fracaso el proceso de paz en Irlanda del Norte, informa el Irish Times desde Dublín. Tanto los ejecutivos británico como irlandés “están manteniendo conversaciones al más alto nivel para garantizar que la crisis personal y política en la que están inmersos la familia Robinson y el DUP no se traduzca en el desmoronamiento del gobierno compartido de Stormont”, revela el diario dublinés. Unionistas y Nacionalistas gobiernan conjuntamente en Irlanda del Norte a tenor de las condiciones del acuerdo de paz de Viernes Santo." (Presseurop, Publicado el 11 Ene 2010 | The Belfast Telegraph)
7/7/09
26/3/09
Los cuernos y el ego
El 2 de marzo cumple 69 años, "dos números tan hermosos; lo he jugado mucho en la ruleta, y en el juego sexual he sido 6 y el 9, he sido todo. Ah, y no te he dicho, la película que ruedo ahora, Asesino a sueldo, de Salomón Chang, es la número 169 de mi vida". (JUAN LUIS GALIARDO: "Un hombre sin cuernos es como un jardín sin flores". El País, ed. Galicia, Última, 28/02/2009)
