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7/7/26

Ya sabemos porque los de la boda de la hija de Aznar odian a Begoña Gómez... según Max Pradera, no le perdonan el éxito incontestable y glamuroso de la cena de la cumbre de la OTAN en el Museo del Prado en 2022. Aquella imagen de sofisticación, con los líderes mundiales fascinados ante las obras de Velázquez, dio la vuelta al mundo... Aquella noche, España proyectó una imagen de modernidad, elegancia y liderazgo internacional... Ver a Begoña Gómez ejerciendo de anfitriona con total soltura junto a figuras mundiales fue un golpe directo al estómago... por eso dolió tanto, y por eso la fijación actual con sabotear su presencia en la cumbre actual... Lo de hoy es resentimiento estético y político. Buscan empañar aquel recuerdo y sustituir el glamur internacional del Prado por el barro de una sospecha judicial infundada

Max Pradera  @maxpradera

1/5  Hay cosas que la "fachosfera" mediática y judicial —de la cual Peinado y Viejo parecen actuar como brazo ejecutor— simplemente no puede digerir. El ensañamiento actual con Begoña Gómez no es solo por el caso; es una venganza que viene de atrás.

2/5 No le perdonan a Pedro Sánchez y a Begoña Gómez el éxito incontestable y glamuroso de la cena de la cumbre de la OTAN en el Museo del Prado en 2022. Aquella imagen de sofisticación, con los líderes mundiales fascinados ante las obras de Velázquez, dio la vuelta al mundo.

 3/5 Aquella noche, España proyectó una imagen de modernidad, elegancia y liderazgo internacional que rompió por completo el relato de la derecha más rancia, que siempre intenta pintar al Gobierno como un proyecto "paria" o "aislado". Les dolió en el orgullo.

 4/5 Ver a Begoña Gómez ejerciendo de anfitriona con total soltura junto a figuras mundiales fue un golpe directo al estómago de quienes necesitan retratarla como un problema. Por eso dolió tanto, y por eso la fijación actual con sabotear su presencia en la cumbre actual.

 5/5 Lo de hoy no es justicia, es resentimiento estético y político. Buscan empañar aquel recuerdo y sustituir el glamur internacional del Prado por el barro de una sospecha judicial infundada. Una burda vendetta para intentar cobrar una factura que aún tienen atragantada.

 Hablar de Begoña Gomez, la hija del de las Saunas, como representación del estilo y glamur, no tiene ni adjetivos para calificarlo. 

8:48 a. m. · 7 jul. 2026 ·8.235 Visualizaciones

20/11/14

Hay un insano consuelo en saber que hay a quien le va peor que a ti...


“Hay un insano consuelo en saber que hay a quien le va peor que a ti. ¿Sí o no? Poned la oreja en el ambulatorio y sabréis de qué hablo. Voy a ir directo al grano o, quizás, debería decir al tumor. He dicho bien”. Así contaba Nacho Mirás Fole el 12 de noviembre del año pasado en su blog Rabudo.com el descubrimiento de lo que entonces era un tumor en el cerebro y después derivó en un cáncer. 

Aquello fue el principio, no de una larga amistad, pero sí de la confesión pormenorizada de la lucha contra la enfermedad, en la que el tumor pierde completamente por k.o ante el humor. El centenar de post escritos desde aquel noviembre fatídico se han convertido ahora en un libro, El mejor peor momento de mi vida (Paidós) que ayer se presentó en un abarrotado auditorio del Hostal de los Reyes Católicos de Santiago. (...)

“Lo presenté aquí porque esto fue un hospital, la sanidad pública de la edad media”, dice Mirás (Vigo, 1971), periodista de La Voz de Galicia,que define su libro como “una carta de amor y desamor a la Seguridad Social, por amenazarme con una ley franquista a personarme en la inspección médica de la Consellería de Sanidade cuando ellos, porque tienen mi historial clínico, y media humanidad, saben que tengo un cáncer”. 

Que lo sepa media humanidad, lo de contarlo a través de un blog que recibió hasta ahora medio millón de visitas y dos mil comentarios, no debe de ser una decisión fácil. “Yo no sé dónde empieza la valentía y dónde acaba el exhibicionismo, es verdad […] Es cierto que podría ser más discreto, pero desde la autoridad que me confiere tener un tumor en la cabeza, mi tumor, he decidido no serlo”, dice Mirás en el blog/libro.

“Los psicólogos que actúan en estos casos me dijeron que hiciese lo que me pidiese el cuerpo. Esto me ayuda, porque me pone en contacto con gente que me coloca en mi sitio, que me dice que de esto se muere”, dice ahora por teléfono el autor de El mejor peor momento de mi vida. (Un título, por cierto, inspirado en una frase de Felipe, el amigo agobiado de Mafalda: “esta es la peor alegría de mi vida”).

 De tan descarnado, también es, en parte, un cierto ajuste de cuentas. “Como decía Josep Pla, uno tiene saludados, conocidos y amigos. Cuando me pasó lo que me pasó, hubo un cruce de cables, una reacomodación de afectos, un ‘yo prefiero no ir a hospitales…’ En muchos casos, las cosas se fueron asentando. En general, gané más de lo que perdí”.

El libro de Nacho Mirás está construido de sólido humor negro. Basta con mencionar capítulos como “Quimio, quimio, assim você me mata”, “Día completo, día Comansi”, “Rajoy tiene razón: ¡Tengo brotes! (en la cabeza)”. Pero El mejor peor momento de mi vida afronta sin rodeos ni tapujos lo que es el cáncer (nada de “la larga enfermedad”), las consecuencias de su tratamiento, físicas, sociales y familias (“Los niños y la enfermedad de papá” se titula un capítulo).

 A Nacho Mirás no le preocupa que el tema del libro pueda reducirlo a una obra de autoayuda. “El género está maltratado por los telepredicadores, pero si el libro ayuda a alguien, ya merecería la pena”.

En una amarga ironía que Mirás asume, la enfermedad ha contribuido a que se conozca una excelente escritura “perdida” en un blog. “Sí, nunca encontraba el eje para escribir un libro. Nos solemos dejar llevar por la rutina de la vida... Además soy mal fabulador”, reconoce.

 “En ese sentido, esto ha sido como una compensación de la suerte”, dice. El mejor peor momento de mi vida finaliza con un “continuará”. Pero se podrá seguir leyendo la lucha de Nacho en www.rabudo.com."             ( A Coruña , El País, 19 SEP 2014)

5/10/12

Una joven guapísima que no necesita ni arreglarse provoca la ira secreta de cientos de compañeras. Vamos, que se comporta como una fea siendo mucho más guapa que cualquiera de nosotras. Y eso sí que no

"Laura Zaraulio, una joven guapísima que de tan guapa no necesita ni arreglarse porque con cualquier cosa que se ponga ya tiene un estilo que hace que destaque por encima de las demás, lleva unos días intuyendo cierto malestar a su alrededor, aunque se trata de una mera sensación porque ninguna de sus compañeras de oficina ha querido expresar en su presencia la rabia interna que su belleza natural provoca. 

“Es buena chica, no se lo tiene nada creído y parece que no se arregle porque no es consciente de su belleza, cosa que aún da más rabia”, explica su amiga, que reconoce que “de tan maja es cargante”.

Roselio Fuentes-Mohardo, jefe del departamento de Recursos Humanos de la empresa en la que trabaja la joven guapísima que de tan guapa no necesita siquiera arreglarse porque cualquier mierdecilla del Zara le sienta como si fuera yo qué sé qué, cree que la ira que suscita la chica se debe al “efecto Guardiola”, una reacción natural que generan las personas que son tan buenas y correctas “que les darías una hostia para hacerles saltar todos los dientes”. 

Fuentes-Mohardo cree, además, que el caso es un poco más grave “porque se le suma la envidia femenina, sacando lo peor de las personas”.
 
“Podrías pensar que es una cursi y una tonta del culo, pero es que encima resulta que tiene sentido del humor y entra al trapo cuando se meten con ella. Vamos, que se comporta como una fea siendo mucho más guapa que cualquiera de nosotras. Y eso sí que no”, insiste su amiga.

 La joven guapísima que actúa como si no lo fuera pero obviamente sabe que lo es porque se ha mirado en un puto espejo, es el tema de conversación recurrente en las reuniones que improvisan sus compañeras alrededor de la cafetera cuando ella no está. 

“Casi nunca hace pausas para el café porque no para de trabajar. En eso también nos deja en evidencia, la hija de la gran puta”, sentencia su amiga, que tampoco es que sea fea ni mucho menos pero al lado de la guapa parece más vulgar de lo que en realidad es.

El tema de la chica guapa que de tan guapa da rabia ha adquirido tal magnitud que será valorado por el Consejo de Administración de la empresa, que decidirá si hay que prescindir de sus servicios “para no alterar las rutinas de trabajo ni crear mal ambiente”. 

Las compañeras de la zorra esperan que sus jefes tomen la decisión correcta “y por una vez no piensen con la polla como todos los hombres, que son unos egoístas”.     (Mundo Today, 04/10/2012)

28/1/10

Y el que ataque a mi pueblo se va a enterar...

"Este sabio internauta ha estudiado cómo en ciertos regímenes totalitarios, como el chino, Internet se ha utilizado y se utiliza para generar rumores de naturaleza personal, adulterios, por ejemplo, que pueden conducir a una persona a una situación insostenible, o de orden político, como señalar a simpatizantes de la causa tibetana para dejarlos luego en manos de una masa justiciera.

Y en España... Ay, España. Suelo mirar, entre los blogs que visito, el de un joven amigo. Lo recomendaría, pero, en este caso, no puedo decir el nombre. El blog de mi amigo está lleno de fotos sensibles y comentarios conmovedores de los dos universos entre los que tiene repartido el corazón: Nueva York y un pueblo de Cataluña. Cuando llegaron las navidades de hace tres años, este bloguero escribió un comentario irónico sobre cómo vivía de niño la víspera de Reyes en su pueblo; siendo como es hijo de personas humildes, recordaba haber percibido la manera sutil en que se relegaba a los críos de familias menos ricas. Algo así.

El caso es que como internautas somos hoy (casi) todos, su texto llegó a ojos de un paisano que lo entendió como un ataque a las sagradas tradiciones vernáculas y lo puso en circulación para que otros irrumpieran en el blog y escribieran comentarios vejatorios. La cosa no quedó ahí: cuando llegaron las fiestas del pueblo, los mozos, que habitualmente comercializan una camiseta con una frase alusiva a un acontecimiento significativo que haya ocurrido durante el año, estamparon el nombre de mi amigo junto a un adjetivo: "Maricón". No hace falta describir la tremenda angustia de los padres y la ansiedad con la que mi amigo vivió este cruel episodio estando al otro lado del océano.

Como siempre, los cafres consiguieron que la víctima se sintiera culpable por haber disgustado a quien más quería, su familia. Fuimos los amigos los que le hicimos interpretar este desagradable episodio como una muestra de nuestro pecado más lamentable, la envidia, que siempre se expresó en las barras de los bares, pero que en nuestros días se ve magnificada por el ciberespacio.

Envidia contra el muchacho de origen humilde que consigue una beca, deja el pueblo y se larga, que no le tiene miedo a poner tierra por medio, a estar solo en otra ciudad y labrarse un futuro con esfuerzo y entusiasmo. El episodio le hizo madurar, pero a qué precio.

(ELVIRA LINDO: Violencia digital. El País, Domingo, 24/01/2010, p. 19)