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2/2/22

El voto del jurado de TVE da finalmente la victoria del Open de Australia a Medvédev

 "Después de más de cinco horas de partido, Rafa Nadal estuvo ayer a punto de convertirse en el jugador de tenis masculino con más títulos de Grand Slam de la historia. Sin embargo, el voto del jurado de TVE finalmente decidió dar la victoria del Open de Australia al ruso Daniil Medvédev. La exhibición de juego y entrega que el manacorí ofreció en la pista no le pareció suficiente al jurado experto.

El público español se ha mostrado indignado y ha exigido explicaciones a RTVE, llegando a acusar al ente público de tongo, pues Nadal había ganado el partido en la pista. “RTVE es consciente de la controversia sobre el proceso para elegir al campeón del AO. Y la considera positiva. También reconoce que en cualquier torneo son muchas las personas que no ven cumplidas sus expectativas. En todo caso, la grandeza de toda competición consiste en aceptar plenamente las reglas hasta sus últimas consecuencias”, se han defendido desde Televisión Española.

Nadal se había impuesto a Medvédev por 2-6 6-7 6-4 -6-4 y 7-5, pero los 51 puntos que el jurado profesional otorgó al ruso le sirvieron para ganar el tercer y el quinto set, proclamándole campeón del primer gran torneo del año. Nadal ha agradecido el apoyo del público, pero ha aceptado deportivamente la derrota. “Le deseo todo lo mejor a Medvédev, es una victoria merecida”, escribió el tenista español en su cuenta oficial de Instagram.

Finalmente, Rafa Nadal bajó del segundo puesto al decimocuarto al ser escrutado el voto demoscópico, por lo que su resultado en el Open de Australia ya es el peor que ha cosechado en toda su carrera."            (Javi Ramos, El Mundo today)

20/1/22

Un desconocido tenista con gafas y bigote llamado Yesvak Djokovisku llega a Australia para participar en el Open... está decidido a ganar pese a las molestias en el brazo provocadas por la vacuna

 "Quejándose del dolor en el brazo izquierdo provocado por la tercera dosis de la vacuna, pero confiado en sorprender al mundo con su juego, un desconocido tenista con gafas y bigote llamado Yesvak Djokovisku ha aterrizado esta mañana en Australia dispuesto a competir en el Open y «demostrar que Djokovic, que no soy yo, no es el único mejor tenista del mundo, porque también estoy yo, que no soy él».

«No sabemos quién es esta persona desconocida y vacunada que no es Djokovic, pero estamos deseando ver cómo se desenvuelve en la competición», ha declarado la organización del torneo.

El Gobierno australiano ha puesto a Djokovisku como ejemplo de responsabilidad y compromiso con las normas que previenen los contagios por coronavirus. «Así, sí. Deberían aprender quienes se creen por encima de la ley», ha señalado  la ministra de Asuntos Internos, Karen Andrews. «Respeto máximo a los compañeros que ven las cosas de otra manera, yo les dedicaré mi victoria a ellos, especialmente al mejor tenista del mundo, que no soy yo pero que merecía estar en mi lugar», ha matizado el desconocido jugador recién llegado a Australia.

Al preguntarle los periodistas si su intención es arrebatarle a Djokovic el puesto de mejor jugador del mundo, Yesvak Djokovisku se ha quedado pensativo unos minutos. «No… bueno, o sea, sí, quiero ganar pero él siempre será el mejor. Nadie puede quitarle ese puesto, nadie… ni siquiera yo, que no soy él. Todos mis triunfos son triunfos de él incluso si somos personas distintas», ha sentenciado finalmente. «Jolines con la puñetera vacuna, eh», ha exclamado luego frotándose el brazo derecho."            (Xavi Puig, El Mundo Today)

6/7/10

El partido de nunca acabar


Mahut (a la izquierda) e Isner, en un intercambio de campo

"Interrumpido por falta de luz por segundo día el duelo Isner-Mahut con 59-59 en el quinto set .

Con 47-47 en la quinta manga (sí, 47-47; no es un error), el marcador electrónico dejó de funcionar, empachado por la lluvia de juegos y récords que iba dejando el partido de la primera ronda del torneo de Wimbledon en la pista 18: el estadounidense John Isner iba empatado con el francés Nicolas Mahut (6-4, 3-6, 6-7, 7-6 y 59-59) cuando se suspendió por falta de luz por segundo día consecutivo.

Ya, sin embargo, se habían roto todas las plusmarcas del tenis. Jamás hubo un duelo más largo (10 horas en dos días, ya que se suspendió por falta de luz el martes; ayer, 7h 6m). Jamás hubo un duelo que se suspendiera dos días por falta de luz sin que le hubiera afectado la lluvia. Jamás hubo un set más largo en tiempo (426 minutos) ni juegos (118).

Y jamás se disputaron más juegos (163), se dispararon más aces (193 entre los dos) ni se dejó tan en ridículo un registro, el de más saques directos, que tenía el croata Ivo Karlovic en 78 (Isner lleva 98; Mahut, 95). Hoy, tras dos jornadas de tenis sin peloteos, saque va y saque viene, debe acabar el encuentro.

Tanto récord y tanta épica, Isner con la camiseta empapada, Mahut superando cuatro puntos de partido a lo largo de la tarde, provocó un terremoto de carreras, empujones y palmadas. Repleta la grada, ni un asiento libre, la terraza del edificio de televisiones, justo encima de la pista, se llenó de periodistas y famosos. El vestuario tomó la azotea y jugó en paralelo.

Desde ahí, Guy Forget, el capitán francés de la Copa Davis, gritaba, silbaba, bromeaba y se desesperaba mientras intentaba dar instrucciones al banquillo de Mahut.

Desde ahí, las cámaras de televisión grababan mientras se les acababan las cintas (¡qué gritos, qué carreras en busca de más metraje!) y se peleaban a codazos por un sitio con los tenistas. Desde ahí, primero bajo el sol inclemente, luego bajo el frío de la noche que llegaba, se reían Gael Monfils o Alizé Cornet, de lo mejorcito del tenis francés, mientras vacilaban al enviado especial de L'Equipe, el respetadísimo Philippe Bouin, preguntándole si esta vez sería capaz de rellenar la ficha de la estadística.

No estaban solos, ni mucho menos. Más abajo, ciego a las colas de espectadores, John McEnroe firmaba autógrafos sabiendo que por un día él no era la estrella. Tampoco Mahut e Isner. Los números, las estadísticas monstruosas, imantaban todas las miradas. (...)

Y, mientras todo eso ocurría, durante nada más y nada menos que 118 juegos, Isner y Mahut se sonreían, cómplices en su tarde de hazañas, sin casi sitio para la protesta (el francés se quejó de los flashes de los fotógrafos) ni las malas palabras (una vez abrió la boca Mahut, internacional él: "Merd, fuck, shit"). Puro juego limpio. Pura magia." (El País, ed. Galicia, , /06/2010, p. )