"Víctor Alexandre, periodista y escritor, el 12 de octubre de 2009 en El Singular Digital:
‘Estupor ha provocado en el mundo financiero catalán la voluntad de Caixa Catalunya de cambiarse el nombre aprovechando el proceso de fusión con las cajas de Tarragona y Manresa. Estupor, porque es insólito que una marca plenamente consolidada cambie de nombre porque los argumentos que se han dado para justificarlo son de un patetismo que ofende a la inteligencia y produce vergüenza ajena.
[…] No sé si el lector se ha dado cuenta, pero en la justificación del cambio de nombre de Caixa Catalunya hay un trasfondo muy preocupante de racismo. Se trata de un racismo que no es de pigmentación, pero que transpira el mismo rechazo hacia una colectividad -en este caso la catalana- por el simple hecho de existir. ¿Qué significa que una empresa, solo por ser catalana o por tener un nombre catalán, provoca rechazo en España? ¿Qué significa que los catalanes, para ser aceptados en España, tengan que esconder sus orígenes, su identidad y su lengua? ¿Qué clase de sociedad racista es la española, que el simple nombre de Cataluña le da náuseas? Y, por otra parte, ¿qué clase de sociedad pusilánime es la catalana, que renuncia al nombre de su país para no ofender a aquellos que lo odian? Francamente, hay veces que siento vergüenza de ser catalán, y esta es una de ellas. No me avergüenzo de mi identidad, me avergüenzo de formar parte de una colectividad en la que hay gente con un nivel de autoodio tan extremo." (lavozdebarcelona.com, 13/10/2009)