"El tamayazo de dos diputados derechistas navarros no ha prosperado
merced al milagroso error del congresista del PP Alberto Casero: la
providencia no paga traidores.
A las derechas las ha castigado Dios. Maniobraron en la
oscuridad para tumbar la reforma laboral del Gobierno pero uno de los
suyos se equivocó al votar, haciendo así naufragar el tamayazo de
dos diputados de Unión del Pueblo Navarro, urdido casi con toda
seguridad no solos sino en compañía en otros. Se diría que la fea
operación, felizmente truncada por el destino, lleva la marca personal
de Teodoro García Egea,
maestro en la compra de voluntades adversas cuya pericia quedó
sobradamente acreditada con ocasión de la fallida moción de censura de
Murcia. La traición navarra no ha prosperado. La providencia no paga
traidores.
Los culpables aman los defectos de forma. El Partido Popular
intenta trampear con la evidencia de que su diputado Alberto Casero se
equivocó al votar telemáticamente y el voto erróneo no puede cambiarse.
Pretende de modo inverosímil el PP que el sistema falló justo cuando
Casero votó a favor de la reforma laboral del Gobierno, pero no en las
17 votaciones restantes. Hubo, según el PP, un “error informático” del
que el partido informó a la presidenta de la Cámara, quien a su vez
debió, siempre en opinión de los populares, convocar de urgencia a la
Mesa para que ésta decidiera si anulaba o no el voto de Casero, pero
como fue la propia Batet quien,
sin citar a la Mesa, dio por válido el voto telemático de Casero sin
permitirle rectificar, el PP quiere anular la votación aferrándose a la
tesis del defecto de forma, estrategia procesal muy común entre quienes
se saben destinatarios de una condena segura. Los medios conservadores
no creen, naturalmente, que hubiera error informático alguno, pero
prefieren airearlo como probable: todo vale contra este Gobierno
socialcomunistaseparatistaterrorista.
Catalonia first. Esquerra Republicana de Catalunya
podría pasar a llamarse Nacionalistas Republicanos de Cataluña pues, al
votar en contra de la reforma laboral por no dar ésta prioridad al
marco catalán sobre el marco español, han aparcado su condición de
izquierdistas, cuya ideología compromete a defender los derechos de los
trabajadores, en beneficio de su condición de nacionalistas, cuya
ideología compromete a defender la patria y la bandera. Que los
trabajadores catalanes también acabaran perjudicados era menos
importante que salvar la honrilla nacional. (...)" (Antonio Avendaño, El Plural, 04/02/22)
"Dios ayuda a los buenos marxistas
La jornada comenzó de manera brillante, con una intervención
parlamentaria prácticamente magistral de la vicepresidenta segunda del
Gobierno, Yolanda Díaz,
continuó con la sinrazón de determinados partidos (como ERC, Bildu y
BNG), que reclamándose de izquierdas llegaron -y lo mantuvieron- con el
propósito de vitar a favor de que siguiera vigente el marco de
relaciones laborales ideado en 2012 por el Gobierno del PP, y que ha
acarreado a nuestro país una aberrante precariedad laboral, y un castigo
continuado a la clase trabajadora. Un despropósito que a dichos
partidos habrá que recordárselo casi de por vida. (...)
Y este peregrino suceso se convierte en esa fabricación de sal gruesa
a la que nos tiene acostumbrados el PP de Casado. Primero mintiendo, al
aferrarse a un inexistente fallo del sistema. Después mintiendo sobre
cómo se produjo la aparición de Casero en las Cortes y sobre la
actuación de la presidenta del Congreso. Y después, con tal de
“mantenella y no enmendalla”, recurriendo a la cantinela de siempre:
acusaciones de pucherazo, de prevaricación, y de todo lo que pueda
desacreditar el funcionamiento democrático de nuestro Estado de Derecho.
Y de todo lo que pueda también aportar munición a esos magistrados del
Constitucional que, como Arnaldo, en Génova consideran que han de obrar como vasallos de sus intereses.
La verdad es que el 3 de febrero nuestra Historia se escribió con renglones torcidos,
pero que gracias a ellos tenemos una más que digna y eficiente reforma
laboral. Ahora sólo queda esperar a que el Tribunal Constitucional se
rescate a sí mismo de la sospecha de ser un tribunal trucado, y sepa
respetar lo que han sido y son los hábitos y pautas de comportamiento de
la Sede de nuestra Soberanía." (José Luis Martín Palacín , Nueva Tribuna.es, 6 de febrero de 2022)