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11/12/20

Los gitanos catalanes defienden que son mejores que los gitanos “rumanos, inmigrantes, pobres y castellanos”... todo se contagia

 "La cúpula de Agipcat, una asociación de gitanos catalanes, ha dimitido en bloque tras publicar en su web y sus redes sociales un polémico artículo en el que sostenía que los gitanos catalanes tienen "mejores formas, higiene personal y estilo de vida" que los caló "rumanos, inmigrantes o pobres". Y que los gitanos "castellanos" son "poco modernos y problemáticos".

El texto, que ya ha sido retirado, mantenía la tesis de que los gitanos catalanes son una "élite" entre los de su raza al tratarse de "un conjunto de familias más o menos emparentadas entre sí, que ostentan cierto estatus social y económico". "La mayoría son catalanohablantes, con un notable nivel de instrucción, relaciones fluidas con los payos y negocios propios relacionados con el comercio", relataba el escrito, un estudio antropológico firmado por Salvador Carrasco y M. Melania Gómez.  

"Modernos y civilizados"

Los autores sostenía que gracias a las "especificaciones identitarias", los gitanos catalanes "rompen el simplismo de los análisis que asimilan lo gitano con la marginalidad y la exclusión". E iban aún más lejos al señalar que debido a su "catalanidad", los caló de Catalunya se "alejan y previenen los conflictos y la violencia" y mantienen "buenas relaciones con los no gitanos".    

Para los autores del conflictivo artículo, los gitanos catalanes tienen muchas otras virtudes, pues "la mayoría habita en pisos y tiene sentido de la pertenencia y un fuerte arraigo con un territorio". Eso hace que se sientan "modernos y civilizados y que vivan con cierta holgura económica".

"Construcción de la nación catalana" 

Además, Carrasco y Gómez señalaban como otra de las ventajas de los gitanos catalanes respecto al resto de los mortales de su etnia que "se incluyen en el proceso de construcción de la nación catalana, dentro de un cierto pluralismo y una explícita afiliación catalana, basada en un gran arraigo histórico y un notable grado de autoctoneidad".  

Unas cualidades que, a ojos de los autores, diferencian a los gitanos catalanes de otros menos afortunados "como sería el caso de los gitanos rumanos, inmigrantes y pobres" o de los "castellanos a los que a menudo verían como poco modernos y problemáticos".

Artículo retirado

La publicación de este artículo el pasado 26 de noviembre provocó el enfado de gitanos catalanes y de otros lugares, según explican fuentes conocedoras de la polémica. El presidente de Agipcat, Paquito Ferreres, y el gerente de la entidad, Manel Carbonell, que habían encargado el estudio antropológico, fueron cesados "por no haber revisado el texto antes de su publicación". El escrito fue retirado y la asociación, que ahora busca una nueva dirección, pidió disculpas."                     (Santiago Tarín, Leonor Mayor Ortega , La Vanguardia, 09/12/20)

7/11/18

Lopetegui, ¿castigado por una maldicion gitana?

"(...) Pues bien, esta mañana, el comentarista deportivo de Onda Cero, ha empezado su breve comentario diciendo: “parece que a Julen Lopetegui le haya caído una maldición gitana”. No me sobresalté porque, aunque no entiendo ni una palabra de futbol, sí se que el señor Lopetegui es el entrenador del Real Madrid y que desde el domingo pasado, como consecuencia de la paliza que el Barcelona le ha dado al equipo de la capital de España, todos los informativos, de radio y televisión han abierto sus emisiones poniendo de manifiesto que este técnico tenía los días contados en el club madrileño.

Es evidente que mi interés al redactar estas líneas no lo es por lo que le pueda pasar, en el terreno puramente deportivo, al señor Lopetegui, sino por las consecuencias que le ha comportado su mala gestión al frente del equipo de futbol más famoso del mundo. Y se muy bien que es el más famoso del planeta porque me he informado en internet. 

De la misma forma que me he enterado de que Florentino Pérez es el culpable de su desgracia desde el momento en que lo arrancó de la selección española en Rusia dejando tirados a nuestros jugadores por tal de ser la figura más importante del poderosísimo club. Y eso, señores, desde mi supina ignorancia, no se puede hacer.

Por razones de gratitud y de nostalgia por los años en que representé a los almerienses en el Congreso de los Diputados yo prefiero que gane el Almería, aunque me gusta más que gane el Puerto Real C.F. a cuyo campo nos llevaban a ver los partidos los salesianos de la Escuela de Las Canteras donde me eduqué.

 Pero debo confesar que en verdad yo iba al campo de futbol, interesado más por ver a Teresita, una preciosa jovencita de largas trenzas negras que a mis quince años había despertado en mi interior la oxitocina de la que más tarde supe que era la hormona del amor. Pero aquello terminó en nada porque Teresita, al final, prefirió a un joven y esbelto carpintero que ofrecía mejores posibilidades que el gitanillo pobre y humilde que no tenía ni donde caerse muerto.

La maldición gitana que el comentarista deportivo atribuye a Lopetegui se la buscó él solito. Yo no he maldecido jamás a nadie, es más, ni siquiera sé como se hace, pero mi abuela María sí que sabía hacerlo y según tengo entendido sus augurios no caían en saco roto. 

Yo la recuerdo con cariño cuando ella, muy conocida en toda la provincia de Cádiz, era solicitada para ejercer su papel de celebrante de las bodas gitanas, y cuando leía en la palma de la mano el futuro, casi siempre preñado de buenos momentos, de quienes querían adelantarse a los acontecimientos.

Sin embargo, ahora que caigo, recuerdo que yo viví intensamente la jornada en que la selección española ganó el mundial en el año 2010 en Sudáfrica. Paloma, mi mujer, llevaba años dándome la lata diciendo que ella quería visitar Cuba antes de que muriera Fidel Castro. Y aquel año nos fuimos a Cuba acompañados de tres de mis hijos menores. Y en el bar del hotel vimos por televisión el golazo con que Andrés Iniesta nos dio la victoria.

 ¿Se imaginan ustedes que hubiésemos perdido el partido porque el entrenador de entonces, el gran Vicente del Bosque, hubiese dejado deprimidos y en la estacada a sus jugadores? No se si el comentarista deportivo de esta mañana cree o no en la eficacia de las maldiciones. Por su comentario parece ser que sí. Aunque quien tiene más motivos para creer es Julen Lopetegui.  (...)

Las maldiciones gitanas existen

Claro que existen. De la misma forma que las creencias populares juegan un papel importante en todos los pueblos. Las leyendas, los mitos y las supersticiones forman parte de los acontecimientos que conforman la historia de casi todas las culturas. Y eso ha sido así desde siempre. Los romanos maldecían con frecuencia a sus adversarios y los griegos tenían unos sacerdotes llamados areteos cuya misión principal era la de maldecir.

Durante la Inquisición muchas personas fueron condenadas a la hoguera por mantener relaciones con el demonio. Y los inquisidores mataron a muchas gitanas acusándolas de ser interlocutoras de poderes sobrenaturales que luego ellas utilizaban para adivinar el futuro o para dañar a sus enemigos.
Hay una película que recomiendo y que describe muy bien las consecuencias que una maldición gitana puede tener sobre quien nos hace daño impunemente.

 Se trata de “Stephen King’s Thinner – Maleficio”. Año 1996 y su director es Tom Holland. Esta es la sinopsis: Billy es un abogado obeso que no muestra demasiados escrúpulos a la hora de aceptar clientes. Un día, mientras vuelve en coche de una fiesta acompañado de su mujer, atropella a una anciana gitana. 

Ésta muere y el abogado es absuelto en el juicio gracias a sus influencias. Todo parece resuelto para él, pero no sabe que pronto su vida se convertirá en una pesadilla, cuando caiga una terrible maldición gitana sobre él y aquellos que lo ayudaron.

Ojo, pues, racistas. Que esto puede ser un aviso a navegantes."                  

20/4/11

"Soy lo que soy gracias... a la suerte"

"Cuando yo ya estaba en un taller de interpretación, la profesora nos invitó a todos los estudiantes a su casa a una fiesta. Alguien robó un anillo. Y ella le dijo a su marido que no llamaría a la policía porque sabía que irían a por mí.

Eso es suerte: porque yo no lo robé, aunque en aquella época podría haberlo hecho, je je. Y si la policía me hubiera detenido siendo inocente, pues igual habría acabado de atracador de bancos". (...)

Como otras veces, Gatlif cuenta una historia: "Éramos muy pequeños, mis hermanos y yo, y mi padre, gitano y libre, no respetaba el toque de queda de la Guerra de Argelia y se iba por ahí, a beber, con la moto. De noche, salíamos todos a la puerta de la chabola a ver si volvía.

Mirábamos con ansiedad a lo lejos, hacia el final de la larga carretera. Podían matarle en un control. Al final, cada noche, veíamos, a lo lejos, una luz diminuta que se movía: era el faro de la moto de mi padre, algo borracho, haciendo eses. No le habían matado. Volvía a casa". (TONY GATLIF: "La audacia me viene del orgullo de mi cultura gitana". El País, 19/04/2011, última)