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17/8/21

Cuando ya empezaba a perder la fe en los poderes redentores del sistema penitenciario español, he aquí que Oriol Junqueras me da una alegría y dice que lo del indulto no le parece tan mal... la terapia carcelaria ha acabado por funcionar

 "Dios aprieta, pero no ahoga. Cuando ya empezaba a perder la fe en los poderes redentores del sistema penitenciario español, he aquí que Oriol Junqueras me da una alegría y dice que lo del indulto no le parece tan mal (hasta hace poco insistía en que se lo metieran por donde les cupiese, que él no se conformaba con menos que la amnistía) y que lo de la unilateralidad más vale dejarlo correr por el momento.

 Todo parece indicar que la terapia carcelaria ha acabado por funcionar y que el beato Junqueras se ha dado cuenta, ¡por fin!, de cómo se las gasta el estado cuando se le desafía y se pierde la batalla. No descarto que esto sea, además, el primer paso para el abandono de la política; entre otros motivos, porque la inhabilitación no se la quita nadie, por mucho que lo indulten, y se va a tirar un tiempecito sin poder aspirar a cargo público alguno. 

En tales circunstancias, la más elemental prudencia aconseja desdecirse de las bravuconadas del pasado, regresar al pueblo a ver crecer a sus hijos y no volver a meterse en líos. Ahora, la pregunta es, ¿cómo se van a tomar la redención del beato Junqueras los demás independentistas? Teniendo en cuenta que su actitud le acerca bastante a la del terrorista arrepentido, es muy probable que se le reboten y lo desautoricen algunos de sus compañeros de aventuras.

 Por parte de su partido, ERC, no creo que haya mucho que temer. Todos sabemos que el niño barbudo que preside la Generalitat habla por hablar cuando dice que le va a plantear muy seriamente a Sánchez lo del referéndum para la autodeterminación y lo de los (supuestos) exiliados políticos (que no son de su cuadrilla y, por consiguiente, que los zurzan, sobre todo a Comín, que cambia de partido como de camisa). 

Si consiguiera imponerse a su síndrome de Estocolmo y dejar de prestar atención a lo que puedan decir personajes tan ridículos y parasitarios como Elisenda Paluzie, mandamás de la ANC, y Marcel Mauri, baranda en jefe de Òmnium, Aragonès podría empezar a hablar claro y a reconocer que su partido se conforma con una autonomía mejorada que no ponga en riesgo a nadie de acabar en el trullo. 

Evidentemente, si lo hace, los irredentos que ahora anidan en lo que queda de Convergència me lo van a señalar con el dedo por traidor y le van a hacer la vida imposible, pero ya se sabe que para hacer una tortilla siempre hay que partirle los huevos a alguien y que él, a diferencia del sumiso Quim Torra, nunca juró fidelidad eterna al presidente (supuestamente) legítimo que se dio el piro en el maletero de un coche cuando empezaron a pintar bastos.

 ¡Ánimo, señor Aragonès, cuanto antes vuelva al mundo real, antes podrá plantearse la mejor manera de gobernar esta región española llena de gente sensata y trabajadora! Piense que si Puigdemont insiste en sus quimeras es porque vive instalado en la ficción del caudillo providencial y exiliado y que, si se baja del burro, no le queda nada para justificar su presencia en la tierra.

 Usted, por el contrario, tiene un trabajo y una vida reales, solo le falta un pequeño esfuerzo para tomarse ambas cosas en serio. Total, ¿a quién le importa lo que diga un tío de Girona que no pinta nada en Cataluña, en España y en Europa? (...)"            (Ramón de España, Crónica global, 08/06/21)

25/6/21

Albert Soler: Uno ha aceptado la invitación al acto de Pedro Sánchez en el Liceo porque es formar parte de los 300 representantes de la sociedad civil catalana. Si mi padre no hubiera muerto hace cinco meses, me habría dicho al salir de casa: -¿Tú, representante de la sociedad civil catalana? Pues sí que está jodida, Cataluña...

 "Ignoraba yo que en los actos políticos se aplaude el protagonista sólo con salir al escenario, sin esperar a que abra la boca, sin saber si lo que dirá nos gusta. Como en los toros, pero sin marcar paquete, o marcándolo sólo metafóricamente. 

O sea que me ha pillado la ovación de salida, el paseíllo dijéramos por no dejar los toros, con las manos ocupadas y soy el único que no recibió a Pedro Sánchez con aplausos. Detalles así son los que me han impedido hacer carrera en nada, ni en política ni en mi trabajo, seguro que hay cámaras que captan estas cosas.

 Uno ha aceptado la invitación porque recordaba que en tiempos de González y Guerra los socialistas regalaban bocadillos de chorizo ​​al que iba a los mítines, pero aquí no dan nada, el socialismo ya no es lo que era. 

La invitación, por cierto, no es simplemente una charla, es mucho más: es formar parte de los 300 representantes de la sociedad civil catalana, que así se nos ha calificado, como los 300 de Esparta pero poco musculados. Si mi padre no hubiera muerto hace cinco meses, me habría dicho al salir de casa:

 -¿Tú, representante de la sociedad civil catalana? Pues sí que está jodida, Cataluña.

 Pedro en el escenario. Me doy cuenta que su nombre es un anagrama de "perdón", por eso su empeño en venir a explicar los indultos. Tras ellos, los decorados de La Bohème, que se está representando en el Liceo.

 La Bohème es una historia de amor, así que probablemente el decorado se haya mantenido expresamente, para resaltar las palabras de amor que Pedro, en el papel del poeta Rodolfo, nos ha venido a cantar. El objeto del amor de Rodolfo es su vecina Mimí, como representación del amor que triunfa a pesar de los impedimentos. Mimí es Oriol Junqueras.

 No es que en Junqueras quede muy bien en el papel de la modistillas Mimí, que está anémica porque apenas come, pero todo sea por la ópera. Así que, gracias a los decorados, yo me puedo imaginar el presidente español concediendo el indulto a Junqueras mientras le coge la mano y le canta, a todo pulmón pero amorosamente, el aria 'Che gelida manina', o sea, qué manita más helada tienes , Oriol, debes salir de esta fría prisión. Las cosas, con música, son de mejor entender.

 Y eso que en Pedro Sánchez comienza haciendo referencia no al bel canto sino a la literatura, comparando la situación de enroque entre Cataluña y España con "Encerrados con un solo juguete», primera novela del barcelonés Juan Marsé. Estuvo acertado quien fuera que le escribe los discursos a Sánchez, aunque «La muchacha de las bragas de oro» sería también una excelente referencia, ya que al final resulta que la chica del título no llevaba bragas, ni de oro ni de algodón ni de nada, lo que para hablar del espejismo de la Republiqueta -que también nos la vendían de oro y en realidad no existía- es ideal, pero hay expresiones que en el templo de la burguesía es mejor silenciar. 

 Mira, allí está Miquel Roca, el hombre que nunca se ha tomado nada de broma. Mira, acaba de saludar a Santi Vila, que ha venido a ver si recoge algún indulto, de Rodolfo, quiero decir de Pedro, parece tener ganas de repartirlos lanzándolos a la platea desde el escenario, «Tomad, indultos para quién los pille ».

 Mira, el conde de Godó. Mira, José María Pou. Mira, Albert Solé, no Soler, hijo de Solé Tura. Mira, Pere Navarro. Mira, Montilla, y Marius Carol, y mira, y mira, y mira, eso debe ser la sociedad civil catalana, al menos de esta manera nos acaba de definir Rodolfo, ay, Pedro.

 -Así, formamos parte de la sociedad civil catalana? -me dice al terminar el actor Lluís Foix, con su socarronería inglesa. 

 -Ya lo ves, y yo sin saberlo -le respondo."             (Albert Soler, Diari de Girona, 22/06/21)

24/6/21

Puigdemont, muy intranquilo con el hecho de que lo primero que ha hecho Oriol Junqueras tras salir de la cárcel sea comprar un billete a Waterloo: «A ver… quizá está molesto por el hecho de que yo no me quedara con él… pero ha pasado mucho tiempo y… No creo que… vaya, no creo que venga… a, no sé, a hacerme daño ni nada de eso, jeje»

 "Dudando de si viene a mostrarle respetos, a planear nuevos referéndums o «alguna otra cosa» el expresident Carles Puigdemont no puede evitar estar contento «pero también intranquilo» ante el hecho de que lo primero que ha pedido Oriol Junqueras nada más salir de la cárcel sea un billete para ir a Waterloo. «Bueno… jeje, viene Junqueras, qué bien», ha dicho Carles Puigdemont, según fuentes de la Casa de la República.

«A ver… quizá está molesto por el hecho de que yo no me quedara con él… pero ha pasado mucho tiempo y… No creo que… vaya, no creo que venga… a, no sé, a hacerme daño ni nada de eso, jeje», ha dicho Carles Puigdemont, según las fuentes. El político entiende que en algún momento Junqueras «haya podido acumular un poquito de rencor o estar molesto» por alguna cosa pero «ha pasado mucho tiempo y Oriol es una persona pacífica» que es poco probable que quiera hacer daño a nadie, por lo que no hay motivo alguno para el nerviosismo.

«Me han dicho que el único objeto personal que Oriol tenía en su celda era una fotografía mía que miraba fijamente cada noche durante dos horas, lo que indica que me guarda afecto… ¿no? Eso creo, vaya, jeje, ¿no? Probablemente quiera darme un abrazo», ha comentado Puigdemont a sus compañeros de residencia esta mañana, a los que ha pedido que doblen la vigilancia de la Casa de la República «aunque no haya motivos para ello ni absolutamente nada por lo que estar preocupados»

El aspecto de Oriol Junqueras nada más verse libre de la cárcel (muy musculado y con un tatuaje que reza ‘vengeance is mine’ en un brazo) hace pensar al líder de Junts per Catalunya que quizá el político de Esquerra no quiere visitarle para hablar. Según fuentes de Lledoners, durante los tres años que Junqueras ha estado en prisión habría visto la película El cabo del miedo un total de 178 veces.

Las únicas declaraciones públicas de Oriol Junqueras nada más salir de prisión han sido «Puigdemont, Puigdemont, Puigdemont, Puigdemont, Puigdemont, Puigdemont, Puigdemont, Puigdemont, Puigdemont, Puigdemont, Puigdemont, Puigdemont, Puigdemont, Puigdemont, Puigdemont, Puigdemont, Puigdemont, Puigdemont, Puigdemont, Puigdemont, Puigdemont»."            (Kike García, El Mundo today)

18/5/21

Ante el «Junqueras, traidor, púdrete en prisión» ... ERC debería contraatacar y desplazar un destacamento a Bélgica, para gritarle a Puigdemont: «Vivales, traidor, quédate en Waterloo»

 "No se puede decir que el arte de la rima haya evolucionado mucho, al menos en Cataluña. De aquel «Fulano, cabrón, trabaja de peón» que hace años ponía banda sonora a toda manifestación que se jactaba, al «Junqueras, traidor, púdrete en prisión» con que los de JuntsxPoesia o como se llame, saludan a los sus compañeros lacistas de ERC, parece que hemos ido líricamente atrás.

 Un cabrón tiene mucha más entidad que un traidor, no hay ni punto de comparación. Ser traidor hoy en Cataluña no tiene ningún mérito, que levante el dedo aquel al que no le han dicho nunca, es una medalla con menos prestigio que la Cruz de San Jorge, que se reparte a montones. Cabrón, en cambio, es otra cosa, uno está entre rejas como en Junqueras y siendo gritos de «traidor» y no hace caso, pero si le dicen «cabrón» la cosa cambia, que en el fondo son todos muy españoles y esto de llevar cuernos, duele.

 ERC debería contraatacar y desplazar un destacamento en la Casa de la Republiqueta, para llamar a sus puertas «Vivales, traidor, quédate en Waterloo», obsérvese que, nobleza obliga, se conformarían también con el «traidor», sin hacer referencia a posibles infidelidades de la santa. Que haya guerra entre ERC y JuntsxBanyes o como se llame, no significa que deban perder las formas en la pelea. Ya habrá tiempo más adelante para insultos más gruesos, que no parece que la cosa tenga que aplacarse, todo lo contrario, los veremos tirándose del pelo y arañándose como mujeres en el mercado, pero para hacerse con la última dirección general en lugar de con la último lubina.

 Estas peleas en público sin ocultar la animadversión que se sienten unos y otros, aunque a algunos les puedan parecer obscenas, son de agradecer. Ya era hora de que los líderes lacistas mostraran sin disimulo que aquí no se trata de Republiqueta ni de déficits fiscales ni de presos y exiliados ni mandangas. Aquí se trata de cargos, es decir, de dinero.

 Unos y otros nos están diciendo estas últimas semanas que pretenden vivir bien y ya está, aspiración muy loable que estoy seguro que los votantes sabrán recompensar en próximas elecciones.

 Muchos catalanes ahora descubren emocionados que sus líderes no eran unos soñadores, sino gente como usted y yo, que sólo pretendían colocarse para no tener que trabajar. Si hubiera sabido que poner un lazo amarillo en el balcón significa simplemente apoyar a una pobre gente que quiere vivir a cuerpo de rey, me habría faltado tiempo para hacer uno de ganchillo con mis propias manos. 

 Es más, si la sinceridad que están demostrando estos meses peleándose por el poder sin rodeos, son capaces de trasladarla a sus programas electorales, pueden contar con mi voto, incluso aceptaré formar parte de alguna candidatura. Si de entrada me hubieran explicado que no aspiran a nada más que a conseguir el poder para así distribuir cargos y sueldos entre los suyos, ya los habría votado antes. Somos así, c así, qué le vamos a hacer (...).

 Una vez uno es consciente de cuál es la utilidad real de su voto, que no irá a ningún otro lugar que no sea a llenar los bolsillos de ERC y de JuntsxPidolar o como se llame, vive las elecciones como quien da limosna al pobre del barrio. - Aquí va mi voto, pero no se lo gasten en vino."      (Albert Soler, Diari de Girona, 14/05/21)

17/9/20

Marta Rovira insinúa que huyó por orden de Junqueras. Afirma que le dijo que en la cárcel "ya estamos los que tenemos que estar”... o sea, 'las nenas sobráis'... 'los héroes somos nosotros, los machotes'

 "La secretaria general de ERC, Marta Rovira, en una entrevista en Ser Cataluña, ha explicado que "si hoy no estuvieran en la cárcel los que están, habría otras personas. Estoy convencidísima que la estrategia del Estado pasaba por encarcelar varios líderes". "Vemos muy claramente lo que estaba a punto de pasar. Junqueras me dijo 'ya estamos los que tenemos que estar, el resto debe trabajar para poner fin a esta represión política’”.  (e-notícies, 15/09/20)

5/8/20

Puigdemont publica un libro presuntamente esclarecedor y tardan un día en llamarle mentiroso. No se lo dice un cualquiera, sino Urkullu... ahora no le queda otra opción que pasar el libro a las listas de ficción o, mejor aún, en los estantes de cuentos infantiles. O de autoayuda

"No lo he explicado hasta ahora porque soy de natural modesto, pero hace ya quince días que estoy en el exilio en la cala de Montgó, y es desde esta penosa pero patriótica situación que escribo estas columnas.

 Mi candidatura a presidir la IDEA (Internacional De los Exiliados Atípicos) topa con los obstáculos previsibles: el Vivales pone más cara dura, calidad que el jurado valora por delante de otra. El hombre publica un libro presuntamente esclarecedor y tardan un día en llamrle mentiroso. No se lo dice un cualquiera, sino Urkullu, que podía haber esperado menos que el prófugo vendiera unas docenas de libros, ahora no le queda otra opción que pasar el libro a las listas de ficción o, mejor aún, en los estantes de cuentos infantiles. O de autoayuda.

 He contratado una rumana que me hace las tareas de limpieza de mi Casa de la República, que un exiliado como tal no se puede ensuciar las manos en tareas domésticas. A la buena señora lo he rebautizado como Matamala. Como no habla catalán pero tiene ligeras nociones de castellano, de entrada no se tomaba bien el apodo.

 - Matamala, paso la escoba por la terraza, que hay arena de la playa -le decía yo, con la seriedad con que un exiliado trata los subalternos para demostrar que es alguien.

Cada vez que así la llamaba, se giraba como si la insultara -a saber qué entendería la buena mujer-, así que tuve que cambiarle ligeramente el tratamiento.

 - Senadora, encima del televisor hay polvo -y esto le hace gracia, no hay como regalar un cargo a los criados para que se sientan importantes y te juren fidelidad eterna.

Que esté exiliado no significa que esté desconectado de la realidad. Mientras la senadora hace los aseos, tengo tiempo de leer la prensa, es así que me he enterado de que el tercer grado de los presos llacistes ha durado menos que las bragas de satén en una recién casada.

La táctica de hacer una tournée por todos los medios de comunicación, advirtiendo en tono de pinchar que eran reincidentes en potencia, ha fracasado por culpa de los jueces, más preocupados de hacer cumplir el Código Penal que valorar como merece tal ejercicio de sinceridad. También es cierto que esta sinceridad provocó que los ciudadanos que en 2017 se sintieron maltratados y vejados se quedaran con la misma cara que una víctima de violación al ver al agresor en libertad y amenazando con volver a demostrarle su amor.

 La decisión judicial ha pillado los revolucionarios de vacaciones y así no hay manera de movilizarse para protestar. Si incluso en las guerras más cruentas hay treguas navideñas, lógico sería que el proceso, teniendo en cuenta las servidumbres de sus protagonistas con las segundas residencias y los viajes de placer, tuviera tregua de Navidad, de Semana Santa y de verano , naturalmente esto aparte de todos los puentes -a concretar al inicio de cada ejercicio-, y las fiestas patronales de cada población. Quedarían anualmente una treintena de días hábiles para revoluciones, que España debería respetar escrupulosamente si no quiere ser tachada de estado fascista.

 A falta de acuerdo, en lugar de protestas debemos ver como Rufián escribe bajo una foto de Junqueras que «no hay cárceles suficientes para este gigante». Haría bien Rufián preocupándose de su línea, antes de mofarse así de la del pobre Junqueras.

Sin más por hoy, me despido de ustedes, que tengo tareas urgentes a atender.

- Senadora, hay hormigas en la cocina."                   (Albert Soler, Diari de Girona, 30/07/20)

9/3/20

Sólo hay que ver la reacción de Junqueras, con sus tuits después del recibimiento en la Universidad de Vic, con un «Os quiero a todos», para saber cuál será la asignatura maría en la Universidad de Vic.

"No me extrañan los aplausos a Junqueras. A mí también me hubiera gustado, cuando estudiaba en la universidad, que viniera a dar clase un preso en libertad condicional. 

Aunque fuera en una asignatura optativa, allí que me habría plantado yo, aunque sólo fuera para poder escuchar de primera mano cómo había hecho para cometer los delitos y cómo es la vida en prisión.  (...)

Sólo hay que ver la reacción de Junqueras, en sus tuits después del recibimiento con un «Os quiero a todos», para saber cuál será la asignatura maría en la Universidad de Vic.

 Si a Capone le hubieran concedido salir de Alcatraz para impartir clases en la Chicago Booth School of Business, los aplausos de los estudiantes se habrían sentido hasta en Wall Street, que de hacer negocios y eliminar la competencia saben un montón. Desgraciadamente, los jueces federales no se preocupaban por la formación de los estudiantes tanto como los catalanes y el pobre Alfonso se perdió un recibimiento como el de Junqueras. 

  Aparte de aprobar por la patilla gracias a los aplausos que le dispensaron, sus alumnos esperan del líder republicano que les enseñe cómo salir de la cárcel por la puerta grande, y no haciendo un túnel. Ignoro si Junqueras lleva este tema preparado en el temario, o preferirá enseñar a construir Republiqueta de vuelo gallináceo, ámbito en el que también es un reputado experto. 

De momento, lo único que se ha sabido de su labor en la universidad -aparte de lo más importante, que es que le permite salir de la cárcel unas horas cada día- es que participará en programas de «formación continua de corta duración », signifique eso lo que signifique. O sea, continua pero no mucho, porque se acaba pronto. O sea, continua pero discontinua. O sea, ideal para quien proclamó la independencia pero no la proclamó. (...)

 Peor suerte ha tenido en Romeva, que también ha salido de la cárcel para -dicen- trabajar pero no consta que lo hayan recibido con aplausos. Quizás porque es calvo y esto penaliza, lo sé porque por la mañana cuando llego al diario a mí tampoco me reciben con palmadas.

 El trabajo de en Romeva será evaluar los avances de los acuerdos de paz de Dayton, que como supongo que la mayoría de ustedes no recuerdan qué son, les diré que eran los que pusieron fin a la guerra de Bosnia. 

Si se descuidan, para que salga de la prisión le buscan el trabajo de revisar cómo evolucionan los acuerdos de Appomattox, cuando el general Lee se rindió a Grant."                  (Albert Soler, Diari de Girona, 05/03/20)