19/8/11
Las rebajas indulgentes de Rouco... excomuniones, indulgencias... todo a 100
El Arzobispado de Madrid anunció ayer que todos los sacerdotes "legítimamente aprobados para oír confesiones" podrán librar de la pena de excomunión a los implicados en un "delito de aborto procurado" siempre que los fieles acudan al confesionario verdaderamente arrepentidos. (...)
En la tradición católica había pecados de imposible perdón por un sacerdote, que llevaban además, automáticamente, la pena de excomunión, es decir, la expulsión del autor de esos "hechos horrendos" a las tinieblas exteriores de la Iglesia. Eran el adulterio, la apostasía, la herejía y el asesinato.
Como la jerarquía vaticana sostiene que el aborto es un asesinato pese a estar permitido por ley en muchos países, la decisión tomada por Rouco es llamativa. En circunstancias normales, este tipo de pecados solo está autorizado a perdonarlos el penitenciario de la catedral autorizado por cada obispo.
Solo en caso de peligro de muerte, cualquier sacerdote, incluso privado de la facultad de oír confesiones, puede absolver de cualquier pecado y de toda excomunión. (...)
Rouco también ha decidido conceder "indulgencia plenaria" a todos los fieles que participen en alguna celebración sagrada o acto de piedad que tenga lugar durante la JMJ, así como en su conclusión, con tal de que, habiendo recibido el sacramento de la penitencia y verdaderamente arrepentidos, reciban también la comunión y oren por las intenciones del Papa. (...)
"El decreto del cardenal me parece una frivolización de la moral cristiana aprobada por ellos mismos. Algo así como rebajas morales con motivo de la visita del Papa", opina Juan José Tamayo, secretario general de la Asociación de Teólogos Juan XXIII. El pensador cristiano tachó de relativismo moral la decisión, algo así como "una moral a la carta".
Añadió: "Es el mejor ejemplo del absolutismo papal, que no se atiene ni siquiera a sus propios principios morales, que los transgrede siempre que le viene en gana, como los faraones egipcios, los señores feudales en la Edad Media y los dictadores que imponen su propia moral". (El País, ed. Galicia, 13/08/2011, p. 29)
26/2/10
Firmar la Ley del Aborto no dejará al rey sin comunión... pero a los políticos sí... que es lo coherente...

"¿Debe comulgar el rey, católico practicante, si rubrica con su firma la reforma de la Ley del Aborto? ¿Habría algún obispo que le negara la comunión? ¿Qué diferencia su actuación de la de los políticos católicos, que tendrán prohibido el acceso a la eucaristía? La Conferencia Episcopal eludió ayer hasta en siete ocasiones resolver estos interrogantes, limitándose a decir que el rey está en una "situación única", que al parecer no le privará de seguir recibiendo la hostia. (...)
"Una cosa es lo que haga Su Majestad el Rey, que es un caso único, y otra cosa es lo que haga un político con su voto, que tiene consideraciones diversas", precisó Camino, que sin embargo no cerró del todo la polémica, pues no negó que la actuación del monarca "tiene una consideración moral", aunque no reveló cuál.
"No es necesaria una exhortación al rey", zanjó. Después, se negó en redondo a volver sobre el tema, incluso cuando se le recordó el precedente del Rey Balduino de Bélgica, que en 1990 abdicó durante tres días para no tener que firmar la ley del aborto en su país. (...)
Camino recordó que, a diferencia del rey, los políticos católicos que hayan votado la ley, en el Congreso o en el Senado, se han puesto "a sí mismos" fuera de la comunión.
"Están claras cuáles son las consecuencias para un político católico, pertenezca a la adscripción que pertenezca", apuntó Camino, quien añadió que "los sacerdotes saben bien lo que tienen que hacer".
En cambio, el portavoz episcopal no quiso responder a la pregunta de si él negaría la comunión, por ejemplo, al presidente del Congreso, José Bono. Camino aumentó en noviembre la presión sobre los legisladores, al asegurar que todo político católico que votara a favor de la norma incurriría en "pecado público", con lo que "no podría acceder a la comunión".
La petición de que el rey se quedara sin comunión en caso de sancionar la ley, como adelantó Público, se formuló desde sectores ultracatólicos a través de una campaña de recogida de firmas que no cuenta con el respaldo de la Conferencia Episcopal y tras un mes de ponerse en marcha apenas supera las 50.000 firmas." (Público, 26/02/2010)