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13/11/20

Una juez condena a un hombre por ocultar a su esposa que había tenido relaciones homosexuales... y eso que no actuó “de mala fe”

 "Una juez ha fallado a favor de la mujer que demandó a su exmarido por “ocultar deliberadamente” su homosexualidad durante la relación. El vínculo duró cinco años, tres de ellos de matrimonio, y se zanjó en 2011 con un divorcio de mutuo acuerdo.

 Sin embargo, unos amigos en común le insistieron durante una cena en el verano de 2019 que su exmarido siempre había sido homosexual y había mantenido relaciones con un conocido “antes, durante y después” de su enlace. 

Pese a que el demandado le confesó a la demandante su “homosexualidad” en 2016, le presentó a su actual pareja y mantenían una amistad, tras las revelaciones mencionadas, esta decidió resarcir la situación por la vía civil, tal y como adelantó EL PAÍS. La magistrada del juzgado de primera instancia número 9 de Valencia ha encontrado argumentos para darle la razón a la mujer. Representantes de asociaciones LGTB calificaron la vista, que tuvo lugar a finales de septiembre, de “juicio moral”.

La sentencia declara la nulidad civil del matrimonio ―distinto al divorcio― y la compensación con 3.000 euros a la demandante, pese a que “no se ha acreditado ni que […] sufriera un rechazo social, ni mucho menos un perjuicio laboral”. No obstante, la juez falla que “partiendo de que el desengaño personal no es resarcible económicamente, la compensación debe […] reducirse a la cantidad de 1.000 € por cada uno de los tres años que duró el matrimonio”. Al tiempo que exime de “mala fe” al demandado, acredita que “hubo ocultación a la que iba a ser su esposa de la relación y práctica homosexual previas al matrimonio”.

El demandado, el abogado valenciano Javier Vilalta, negó a través de su letrado “haber tenido relaciones homosexuales plenas antes de casarse, más allá de escarceos adolescentes en unos años de indefinición sexual”. Sin embargo, la declaración de uno de los testimonios tuvo la suficiente “contundencia y coherencia” para la juez para probar que no fue así.

La juez se apoya en la sentencia de la Audiencia Provincial de Barcelona (sección 18, 15 de enero de 2020) en la que se determina “error en la identidad de la persona del otro contrayente”. Ese error tiene, según el fallo citado por la juez valenciana, “alcance anulatorio” y define que la demandante “no hubiera prestado su consentimiento matrimonial” de haber conocido las relaciones homosexuales. De hecho, pone en valor que los testigos hayan relatado la sorpresa con la que la exmujer recibió las informaciones en aquella cena del verano de 2019. Un cambio de perspectiva que se transformó con el paso de los meses en una demanda por la vía civil, que según el demandado fue la primera noticia sobre las intenciones de su exmujer después de 15 años desde que se iniciara su vínculo.

La juez, además, destaca que excluye a la demandante de “toda actitud homófoba”, ya que esta “mostró pleno respecto hacia la homosexualidad de su exesposo”. Pero esa actitud “no quita” que la demandante, posteriormente, iniciara este proceso que “afecta a la validez del consentimiento por su errónea convicción de que el señor Vilalta era heterosexual”. También excluye una probatio diabólica, ya que la juez considera imposible demostrar que, “de haber sabido de su condición sexual, no hubiera contraído matrimonio”. Sin embargo, deja en la sentencia una interpretación social de los hechos: “Es una obviedad que para la mayoría de personas no es un hecho o circunstancia baladí la orientación sexual de sus parejas, debiendo en todo caso probarse lo contrario”.

La citada sentencia de Barcelona asegura que el conocimiento de la orientación sexual de los contrayentes “es esencial o identificante desde la perspectiva sociológica: la opinión común, en el ambiente familiar o social se identifica con la consideración de que ese dato de hecho puede condicionar el consentimiento matrimonial”. 

Esa parece ser la base sobre la que se edifica el fallo del tribunal valenciano, que evita “aventurarse sobre cuáles son las razones por las que el señor Vilalta no expresó a la que sería su esposa su orientación sexual”. Unas razones que no se tienen en cuenta y que, desde la defensa del demandado, son claves. Una indefinición que forma parte de un largo proceso que incluye, según esta defensa, argumentos suficientes como para comprender con una perspectiva más amplia lo sucedido en este caso. Eso sí, la juez también matiza que Vilalta no utilizó el matrimonio “como pantalla para ofrecer socialmente una determinada imagen”.

El demandado ha asegurado a este diario que recurrirá la sentencia. Su intención es la de aflorar este tipo de procesos que suceden contra personas homosexuales o bisexuales, que habitualmente no alcanzan a la opinión pública “y que vulneran varios derechos fundamentales en su proceso”. Lo cierto es que el procedimiento civil pareció inevitable a las partes, pero la sentencia es clara en su fallo y da la razón a la exmujer del demandado.

Sobre la bisexualidad que declaró Vilalta no hay rastro ni en la demanda original ni en la sentencia de la jueza, ni en Código Civil. La Fiscalía se alineó con el demandado durante el juicio y creyó oportuno que este solo declarase a través de su abogado. En ese momento, la defensa de Vilalta se fundamentó en que ya había tenido relaciones sexuales probadas con mujeres antes y después de su matrimonio. 

La “indefinición sexual” de Vilalta parece haber corrido en su contra, ya que la sentencia de la magistrada recoge que no aportó “pruebas directas” de relaciones con otras mujeres, “pudiendo haber acreditado fácilmente tales contactos, trayendo como testigos a sus partenaires”. Un hecho, el de aportar al proceso los testimonios directos de mujeres que hubieran tenido relaciones con él, que la defensa del acusado no se planteó, pero en el que incidió la abogada de la demandante y ha tenido peso en el fallo."            (Eugenio Viñas, El País, 20/10/20)

25/8/20

Carrie Fisher: «Me dijo que había sido yo quien le había vuelto gay por haber vuelto a tomar codeína. No recuerdo que en la etiqueta pusiera eso. Siempre pensé que era “no conducir maquinaria pesada”, pero no algo relativo la homosexualidad. Y pensar que podía haber estado conduciendo tractores todo ese tiempo…»

 "Carrie Fisher: cuando a la princesa Leia su marido la dejó por un hombre y la ‘culpabilizó’ de su homosexualidad.

«Lo que más me pregunta la gente sobre Star Wars ahora es “¿son Finn y Poe amantes?”. ¿Qué coño puedo yo saber? Mi segundo marido me abandonó por un hombre. Mi ‘gayradar’ no tiene precisamente la calidad de la Estrella de la muerte», bromeaba Carrie Fisher en su espectáculo Wishful Drinking sobre uno de los momentos más traumáticos de su vida, y eso que tuvo unos cuantos.

Hija de la actriz Debbie Reynolds y el cantante Eddie Fisher, la actriz había vivido una infancia marcada por el abandono de su padre que, un buen día de 1959 y cuando ella apenas tenía dos años, decidió marcharse con una de las mejores amigas de su madre: Elisabeth Taylor. Aunque Debbie Reynolds volvió a casarse dos veces más, tampoco tuvo suerte con esos matrimonios. Su segundo marido, un empresario del mundo del calzado llamado Harry Karl, era alcohólico, llevaba prostitutas a casa y se gastó parte de sus ahorros en apuestas; el tercer esposo, un hombre vinculado al negocio inmobiliario, tuvo la deferencia de no llevar prostitutas a la casa familiar, pero no fue tan mirado con las cuestiones económicas. Finalmente, Richard Hamlett, que así se llamaba, acabó de gastarse los pocos ahorros que le quedaban a la actriz de Cantando bajo la lluvia, que llegó a confesarle a su hija «Eddie está empezando a parecerme un buen marido».

Como si se tratase de una maldición que pasase de generación en generación, Carrie Fisher tampoco tuvo demasiada suerte con sus relaciones. Después de amantes esporádicos durante la adolescencia y sus primeros años de profesión, entre los que se cuenta Harrison Ford, Carrie Fisher conoció a Paul Simon. Estuvieron juntos seis años aunque, entre medias, Fisher llegó a comprometerse con Dan Aykroyd cuando ambos trabajaban en Granujas a todo Ritmo. De hecho, hubo una pedida en toda regla en la que Aykroyd le regaló un anillo de compromiso pero Fisher, que continuaba enamorada de Simon, prefirió no seguir adelante y volvió con el cantante. Se casaron en 1983 y, once meses más tarde, la pareja se rompió definitivamente. «No hubo infidelidades, pero siempre hay problemas», recordaría Fisher que, a partir de entonces, nunca más volvería a tener una relación cordial con Paul Simon.

Una traición inesperada

A principios de los 90, Carrie Fisher conoció a Bryan Lourd, propietario de Creative Artists, una de las agencias de representación más importantes de Hollywood, entre cuyos clientes estaban Robert De Niro, Drew Barrymore, Robin Williams, Tom Cruise, Robert Downey Jr., Brad Pitt, Madonna o Sean Penn. Comenzaron a convivir juntos y, en 1992, tuvieron una hija, la actriz Billie Lourd, famosa por su participación en la serie Scream Queens. Cuando parecía que por fin Carrie Fisher había encontrado la estabilidad sentimental, en 1994, Bryan la abandonó.

La razón fue, sencillamente, que Lourd quería vivir su vida junto a su amante, Bruce Bozzi, con el que acabaría casándose en 2016. Sin embargo, tal vez por miedo a aceptar su condición sexual, Lourd puso fin a la relación con Fisher de manera poco amistosa, hasta el punto de acusar a la actriz de ser la responsable de volverle homosexual. «Me dijo que había sido yo quien le había vuelto gay por haber vuelto a tomar codeína. No recuerdo que en la etiqueta pusiera eso. Siempre pensé que era “no conducir maquinaria pesada”, pero no algo relativo la homosexualidad. Y pensar que podía haber estado conduciendo tractores todo ese tiempo…», relataba jocosamente Carrie Fisher en Wishful Drinking aunque, cuando sucedieron los hechos, no los vivió con tan buen humor.

«No hablamos mucho del tema, pero creo que siempre fue gay y probablemente siempre lo supo. Yo no lo sabía porque no quería saberlo. Quería creer todo lo que me decía y no lo cuestionaba. Estaba enamorada de él», comentaba Carrie Fisher, que añadía: «la gente me pregunta si el hecho de que me dejase por un hombre alivia el dolor. Al fin y al cabo es un rechazo hacia mi género y, por lo tanto, no es algo personal. Pero me da igual lo que diga la gente: fui humillada, traicionada y, de alguna manera, creí que yo era la responsable».

Mejor padre que marido

A pesar de lo doloroso de la situación, con el tiempo Carrie Fisher logró superar la ruptura y mantener con Lourd esa buena relación que no pudo tener con Simon. «Bryan es un buen hombre en muchos aspectos. Me llevó bastante tiempo aceptar la situación pero después comenzamos a irnos juntos de vacaciones. Billie, yo, Bryan y ese tipo con el que estaba saliendo» decía Fisher con relación a Bruce Bozzi, actual marido de Loud. «Eso demuestra lo mucho que queremos a Billie. Yo quería que ella viera que podíamos ser amigos porque yo nunca había tenido eso con mis propios padres. Me alegro de que Billie tenga un buen padre. Él es todo lo que el mío no era… ¡incluido gay!», recordaba la actriz.

Como pareja de su padre, Bozzi ha estado muy presente en la vida de Billie Lourd Fisher. Ha asistido a sus fiestas de cumpleaños, a su acto de graduación e incluso una de sus fotografías en la que aparecía hablando con Carrie Fisher, estaba sobre el piano en la mansión de la actriz en Beverly Hills. «Mi hija Billie me pregunta por qué la dejo ahí y yo le respondo: “Porque es algo que conseguí superar”. Es un fracaso del que aprendí. Además, es gracioso. Es la rareza de Hollywood en su máxima expresión», comentaba la actriz en el Daily News.

Superado el drama, Carrie narró su relación con Lourd en la novela The Best Awful There Is, publicada en 2004 y que puede ser considerada la segunda parte de Postcards From The Edge. Cuatro años después de su publicación, volvió a retomar esa parte de su vida en Wishful Drinking, espectáculo teatral que posteriormente se adaptó a libro y del que, en 2010, se grabó un programa de televisión producido por HBO. Un proyecto que no gustó del todo a Lourd, que tuvo que ver cómo su historia se repetía en cada función, especialmente su acusación hacia Fisher de haberle «convertido» en gay.

«Convertir a la gente en gay es una especie de superpoder mío. No es que lo haga con frecuencia, pero cuando lo hago, agarro mi pequeño teléfono rosa, me pongo mi capa arcoiris y allá voy, como una bala», bromeaba la actriz fallecida en 2016."              (Eduardo Bravo, El País, SModa, 23/08/20)

12/11/12

"En España más vale ser gay que catalán". Joel Joan siente "envidia" de los homosexuales que han sido "respetados por el Constitucional"

"El actor Joel Joan considera que en España más vale ser gay que catalán y ha asegurado que siente "envidia" de los homosexuales porque han sido "respetados" por el Tribunal Constitucional. También ha lamentado que "en España se puede cambiar de sexo pero no de nacionalidad ".

Joel Joan y Eric Bertran han presentado este miércoles la película Fénix 11.23 -que se estrena el viernes- en el programa 8alDia de 8tv. Joan, que es el productor, ha sido preguntado sobre si "¿en España es mejor ser gay que catalán?" y ha respondido que "sin duda". (...)

También ha comentado que Èric Bertran es "el Kunta Kinte catalán, el primer hombre libre" y ha dicho que "ahora vemos a los gays y a las lesbianas, que han sido respetados por el Tribunal Constitucional y dan mucha envidia, ¿no?.

"Si respetaran a la voluntad del pueblo de este país, que salió a la calle para protestar contra los recortes del Estatut todo sería diferente ", ha añadido antes de lamentar que "en España te puedes operar para cambiar de sexo y no puedes cambiar de nacionalidad".               (e-notícies, 07/11/2012)

12/11/10

Sánchez-Camacho, madre soltera por inseminación artificial, niega la adopción a los homosexuales porque "un niño necesita un padre y una madre"

"Cuando la ciudadana le cuestionó que una pareja homosexual no pudiera educar “igual” a un niño, Sánchez-Camacho alegó: “Creo en la familia tradicional, yo creo que el niño necesita un padre y una madre, y yo se lo digo con cierto sentimiento de culpabilidad, porque en mi caso no la tienen, y para mí es muy duro avanzar con un hijo que no tiene su padre, yo espero poderle dar un padre en el futuro, para que pueda recibir una educación con un padre y una madre, tal como yo la he tenido”. (El Plural.com, 11/11/2010)