"Explosiones de padre y muy señor mío en el
cuartel general de la T.I.A. tras un intento del profesor Bacterio de
resucitar a Ibáñez con un experimento que bla bla bla bla bla bla…" (Kike García, El MUndo Today, 15/07/23)
17/7/23
In Memoriam... Explosiones de padre y muy señor mío en el cuartel general de la T.I.A. tras un intento del profesor Bacterio de resucitar a Ibáñez con un experimento que bla bla bla bla bla bla…
27/8/21
Los talibanes ejecutan al cómico afgano Khasha Zwan por hacer chistes sobre ellos... continuó burlándose de ellos mientras lo arrastraban al pelotón de fusilamiento
"En un vídeo viral se puede ver al cómico en la parte trasera de un coche con un talibán a cada lado, uno de ellos blandiendo una ametralladora Kalashnikov. Khasha Zwan continuó burlándose de los talibanes mientras lo arrastraban para ejecutarlo en un pelotón de fusilamiento, según informa Daily Mail.
Según Human Rights Watch, el comediante era conocido por hacer vídeos en los que se burlaba de los talibanes con canciones y bailes, algunas subidas en su cuenta de TikTok. Además, Nazar trabajó anteriormente para la Policía Nacional afgana, lo que lo convirtió en un objetivo de asesinatos por venganza.
Según los informes, las fotos mostraban al humorista apoyado contra un árbol y luego tirado en el suelo con la garganta cortada. Los talibanes inicialmente negaron su participación en la muerte de la estrella antes de admitir su responsabilidad. (...)" (20Minutos, 25/08/21)
13/8/21
La revolución de las cómicas... Hubo un cambio de inercia en 2018, antes tenías la sensación de que te estaban haciendo un favor... “Si la regla no se verbaliza en un escenario, seguiremos pidiendo una compresa como si fuéramos espías rusas”
"Están reunidas aquí la maestría para crear personajes de Yolanda Ramos, el tono reivindicativo de Henar Álvarez, el manejo de la nostalgia y el absurdo de Lala Chus, la mirada aguda sobre lo cotidiano de Asaari Bibang, la torpeza fingida de Patricia Espejo o la capacidad mimética de guionista de Pilar de Francisco. Estas creadoras no tienen nada que ver entre sí, pero desde una óptica simplista, poco revisada, perezosa pero aún muy vigente se las sigue incluyendo en la categoría de comedia femenina.
Asaari hace chistes sobre ser autónoma en escenarios; Henar Álvarez, semblanzas cómicas de Emilia Pardo Bazán en la radio, y Lala Chus, coreografías sobre sintonías de series de animación de los noventa. ¿Cuáles son entonces las características comunes al humor femenino que sus críticos parecen tener tan claras? Comparten, eso sí, su condición de mujeres y sus años de servicio al noble arte de hacer reír, saben que su oficio nace de las vivencias personales y saben demasiado bien que las vivencias de las mujeres se han colocado en un plano secundario como si fueran menos humanas que las de los hombres. Como si sus voces fueran siempre femeninas, nunca universales.
No son novatas, lo que hacen no es nicho, no quieren ser una categoría, sino estar plenamente incorporadas a la comedia con mayúsculas, que estaba coja sin ellas. El humor, no femenino, sino hecho por mujeres, vive un momento dorado; la misma rebeldía que en algunas épocas las penalizó, ahora las acerca a un público diverso, masivo, sediento de voces en las que se siente reconocido. El mismo inconformismo que le ganó la fama de improvisadora y problemática a la actriz Yolanda Ramos, por fin se entiende como brillantez, como golpe de genio que hay que aprovechar para mejorar el producto final.
Si Yolanda Ramos (Cerdanyola del Vallès, 52 años) improvisa sobre un guion, mejor para el guion. “Yo he sido muy criticada incluso por compañeros y compañeras, la rebeldía en muchas épocas ha venido mal. Cuando he visto algo, un guion o un show que mi intuición rechazaba, me he negado a hacerlo, entonces he tenido problemas. Se corrió la voz de que no me sabía los guiones, cuando lo que pasaba es que algunos eran infumables. Ha venido una hornada de gente joven que aprovecha a la actriz que sabe improvisar”.
Ramos habla de una responsabilidad artística a la hora de crear entretenimiento, un legado que “alimente al alma” y del que nos deberíamos preocupar como nos preocupamos de dejarles un planeta habitable a las generaciones venideras. “Ahí sí es importante que no estén las mismas voces de siempre, que el arte nazca de un sitio real, no de las decisiones de un señor que tiene pasta y se está fumando un puro y te contrata para hacer una mierda”.
No se refiere a un ambiente ni una sensación subjetiva, sino una realidad muy tangible común a distintas ramas del sector que la monologuista Patricia Espejo (Valencia, 38 años) conoce muy bien. “No la quise liar porque era nueva, pero en un micro abierto me han llegado a decir que los tíos tenían cinco minutos para probar su texto y la otra cómica, Silvia Sparks, y yo, tres”, cuenta. Con años de experiencia en el mundo del stand up a sus espaldas, relata escenas duras e interesantísimas para el análisis de cómo funciona este mundo para las mujeres.
“En una ocasión, había un matrimonio mayor entre el público; ella lloraba de risa y él se iba cabreando cada vez más, hasta que se levantó y me gritó: ‘Eso que estás diciendo es una mierda’. Nadie contestó, así que yo dejé el micrófono y me bajé del escenario. Lo que le molestaba no era lo que estaba diciendo, sino que su pareja se estaba riendo”, interpreta Espejo sobre la identificación del público.
En su monólogo en los últimos Premios Feroz, Asaari (Guinea, 34 años), que también es actriz, dijo que lo más cerca que había estado de que no le ofrecieran un papel de prostituta fue aquella vez en la que le ofrecieron un papel de exprostituta, “y la peli tenía muchos flashbacks”.
Es un chiste sobre una mujer joven y racializada que se desenvuelve en el mundo de la interpretación y solo funciona si lo hace alguien que podría vivirlo. Sin Asaari Bibang en un escenario micrófono en mano no existiría ese chiste. “Sería absurdo no aprovechar la oportunidad de acercar ese punto de vista que por el momento nadie más en el circuito puede aportar”. El humor que traen a la escena es distinto en la medida en que sus vivencias son distintas.
Para la locutora, guionista y presentadora Henar Álvarez (Madrid, 37 años), este es un asunto central. “Un granjero de Alabama también hablará de cosas diferentes que un ejecutivo de Londres. Cuando nos dicen que los chistes son solo chistes nos están tomando el pelo. Un monólogo es como una homilía, como cualquier discurso público. Coges un micrófono y cuentas tu punto de vista de la vida. ¿Cómo no va a tener ese acto un componente político?”.
El don de la oportunidad. Las cómicas encaran con más desidia que indignación las declaraciones vertidas el pasado 22 de junio por los gestores del local de comedia madrileño La Chocita del Loro sobre la falta de talento, preparación y éxito de las humoristas en España que han levantado reacciones y revuelo mediático. Bibang —que interpretará su monólogo Humor negra desde el 20 de agosto hasta el 26 de noviembre en el madrileño Palacio de la Prensa— dice que el público es soberano y que no se le ocurre peor momento que el actual para decir que las cómicas venden menos.
“Ya había cómicas que vendían muchísimo: Martita de Graná (tiene casi millón y medio de seguidores en Instagram y es la artista española que más entradas por minuto vende: 2.500) lo revienta en teatros; Inés Hernand (con su espectáculo Ni puta gracia ha despachado 8.500 entradas en plena pandemia), también; las creadoras de Estirando el chicle hacen el podcast más escuchado, y las que no tenían ese empuje lo están teniendo ahora”, cuenta.
Estirando el chicle, el podcast de humor de Carolina Iglesias y Victoria Martín que comenzó como un contenido autoproducido de dos cómicas con amplia experiencia —Iglesias en redes y Martín, además, como guionista—, domina los rankings de los más escuchados con 700.000 espectadores entre plataformas de audio y vídeo y más de dos millones de reproducciones.
“Creemos que ha triunfado por la necesidad del público de acceder a otros discursos distintos. Nosotras llevamos años currando sin parar y autoproduciéndonos casi todos nuestros proyectos, un pico pala constante fruto del trabajo duro. Cada vez somos más y creo que entre todas vamos a comernos la industria. Pero siguen haciendo falta más y más programas, más series, más formatos, hay que invadirlo todo”, dicen las autoras de Estirando el chicle.
No solo es un público masivo, sino más rico, diverso y que no se sentía interpelado por la comedia tradicional, según Asaari Bibang: “Tengo una conciencia muy clara de mi racialidad y de mi género, pero también hago chistes sobre lo que me jode hacer una cola. Todo el mundo puede empatizar con mi comedia. Va siendo hora de que no solo se cuente con nosotros cuando se hable de temas de racismo, sino como parte de la sociedad”.
Esta reflexión es extrapolable a los discursos que reducen cualquier producto cultural o de entretenimiento hecho por mujeres a una categoría propia y menor. Con cifras como las de Estirando el chicle o Martita de Graná cabe preguntarse si no persiste la mentalidad rancia de que, si el público es mayoritariamente femenino, por muy masivo que sea, el contenido se sigue considerando nicho por parte de quienes toman las decisiones. “He sido testigo de cómo en radio y televisión se evita que coincidamos tres mujeres por miedo a que el público piense que el contenido es solo para mujeres. Esto sigue pasando”, cuenta la guionista Pilar de Francisco.
Ella ha escrito mucho más para cómicos, “que son los que presentan programas”, que para cómicas a lo largo de su extensa carrera en televisión. “Se habla de comedia femenina despectivamente, la siguen considerando un género aparte dirigido solo a público femenino. Me han llegado a decir: ‘Me gusta tu trabajo porque escribes como un hombre’. Lo peor era que yo lo recibía como un halago”, añade.
De Francisco menciona una experiencia también compartida por sus compañeras, la de hacer un constante trabajo de revisión de sí mismas y su labor desconocida para sus compañeros hombres. “Hubo un cambio de inercia en 2018, antes tenías la sensación de que te estaban haciendo un favor. Tenías menos acceso a pruebas de guion, no te encargaban las piezas principales, no estabas en ciertos grupos de WhatsApp o reuniones, y nos costó darnos cuenta de que no era un problema individual, sino sistémico. Ahora la coordinadora de guion de Late Motiv es Laura Márquez, hace tres años era rarísimo ver coordinadoras de guion”. Estos cambios calan en la realidad cotidiana según la guionista. “Si la regla no se verbaliza en un escenario, seguiremos pidiendo una compresa como si fuéramos espías rusas”.
Un frente común. Laura Yustres, más conocida como Lala Chus (Madrid, 32 años), es consciente de que se ha saltado muchas de las jerarquías e intermediarios del sector, en parte por su juventud y en parte porque su medio es internet. “Nos ganamos la vida con la libertad que dan las redes y la gestión directa sin pasar por altas esferas con mentalidades antiguas”, explica. Ha sido cuando ha entrado en estructuras de equipo cuando se ha encontrado con guiones con el tipo de chistes que ella nunca escribiría.
“Me ha pasado con guionistas hombres que me llegue una entrevista a una celebrity con una pregunta sobre si limpia ella su casa o ‘tiene señora de la limpieza’. Cuando se lo haces notar, te dan la razón, pero no han hecho una revisión que tú sí”. Por edad, algunas de las presentes en el reportaje han sido también sus referentes y luego han llegado a colaborar con ellas. “Hay conciencia de comunidad, es lo más bonito de esta profesión”, comenta.
“Éramos tan pocas que cuando nos encontrábamos dos en la misma noche en un bolo nos abrazábamos. Nos alegrábamos, como dos linces que se saludan en plan: ‘Ey, no te han atropellado, a mí tampoco”, dice Pilar de Francisco. La guionista habla de que la competencia estaba muy extendida porque dominaba el relato de que solo podía haber una en cada espacio.
Esa óptica ha cambiado y existe un esfuerzo generalizado y colectivo para crear escena y servir de contrapeso a la idea de que dos mujeres en cualquier contexto ya son demasiadas. “Nos hemos juntado en Calladitas estáis más guapas, en Riot Comedy, en Ladies Night”, Asaari Bibang enumera espacios de comedia hecha por mujeres, a menudo autoproducida. “Vamos las unas a los programas de las otras para dar a conocer a otras compañeras a nuestro público que está sediento de eso, se está generando una red”, apunta Henar Álvarez.
El fin de las potencias. Para hablar de las personas y las estructuras que han dominado el discurso y han obstaculizado el desarrollo de cualquiera que no se adaptara a sus reglas, sobre todo las mujeres, Yolanda Ramos dice la palabra “potencias”, son quienes han estado a gusto mientras no se les llamaba la atención. “Nosotras hemos tenido que sobrevivir escondiendo cosas que ellos han vivido abiertamente, tienen más costumbre de dejarse al descubierto”. A ella no le interesa señalar a los hombres, sino llegar al alma del público y crear arte: “Arte como excitador de cualquier sentido del ser humano: la risa, la compasión o el asco”.
Es consciente del valor de su oficio. Una mirada que comparten sus compañeras. “El humor es una herramienta poderosísima para generar simpatía, conseguir cosas, para modelar conciencias y transmitir ideas; por eso se repite que las mujeres no tenemos gracia. Pero esta mentira repetida mil veces es insostenible, con los medios que existen hoy en día esas barreras se han roto”, dice Henar Álvarez. “La comedia es poder, tienes el micro, es un territorio muy goloso.
Les cuesta cederlo”, añade Pilar de Francisco. No hablan solo de poder simbólico ni de dominio del discurso, sino de asuntos muy materiales. “Al reírte abres tu alma, en ese momento te pueden meter en la cabeza lo que quieran”, comenta Patricia Espejo, “cuando las mujeres toman ese espacio, algunos creen que se les arrebata algo que es suyo. Creen que los puestos y el dinero son suyos por derecho propio y se lo reparten entre colegas”.
No hemos venido aquí a hablar de comedia femenina, sino de mujeres que hacen comedia dentro de un sistema lleno de prejuicios y viejas complicidades que no les permite moverse con comodidad. Las cómicas han venido a enriquecer un panorama incompleto, quizá el lugar de análisis no deba estar alrededor de esa supuesta comedia femenina, sino de una comedia masculinizada que ha dominado durante décadas.
“Al mundo, las mujeres les gustan serias y constreñidas; por eso las actrices dramáticas son actrices y las actrices con bis cómicas somos cómicas o incluso humoristas, que a mucha honra, pero es una categoría incompleta”, remata Yolanda Ramos. “No se acepta la dignidad de la mujer irreverente. Si no hubiera sido porque se empieza a escuchar a públicos a los que antes no se escuchaba, yo seguiría siendo una loca que se inventa los guiones”.
Pilar de Francisco
Verlo todo, reírse de mucho.
Como
guionista empezó en Torres y Reyes (La2). Más tarde trabajó en Yu: no
te pierdas nada (Los40) y Likes (Movistar). También escribió en una gala
de los Goya, “la de Rosalía”, puntualiza. En este momento es una de las
guionistas de Late Motiv y colabora en La ventana de la Cadena SER. Se
ha encontrado con casi de todo y por eso no le sorprenden los
comentarios machistas. “Me han dicho en la cara que las mujeres no somos
graciosas porque no lo necesitamos para ligar. Yo actué en La Chocita
del Loro porque tenía un acuerdo con mi canal, pero sé que, si eras una
mujer, ni te cogían el DVD, te decían que una vez programaron una cómica
y no funcionó”.
Lala Chus
En Twitter es igual de graciosa.
“En
los monólogos los bloques temáticos están cerrados, en internet el
lenguaje es distinto”, explica Laura Yustres. En redes se inventa sobre
la marcha y quien lo sabe manejar recibe atención de manera inmediata.
Lala Chus crea sus vídeos en TikTok, prueba si son populares en Twitter y
genera comunidad en Instagram. El éxito le pilló por sorpresa
trabajando de recepcionista en una constructora. Su público es milenial,
amantes de la risa fácil, pero conscientes del mundo en el que viven.
“Yo me reviso mucho, soy mi mayor hater. Veo a gente que llena el Teatro
de La Latina y lleva haciendo el mismo monólogo 10 años. Yo no reciclo
cosas que ya he dicho en redes”.
Asaari Bibang
Empatía y desmitificación.
Trabajaba
como bailarina cuando la escritora Lilián Pallares organizó un concurso
de comedia y la invitó. Quedó finalista. Su comedia y su hijo tienen la
misma edad: cinco años. “El poco filtro que tenía lo perdí con el
embarazo, escribí un monólogo desmitificando la gestación y la
maternidad que tuvo mucho éxito”. Acaba de publicar su primer libro, Y a
pesar de todo, aquí estoy (Bruguera), una autoficción en la que relata
su camino desde la infancia en Guinea. Define su comedia como
anecdótica, costumbrista y abierta a que todo tipo de público se
identifique. “El humor crea un espacio de confianza. El reproche se
puede convertir en confidencia”.
Patricia Espejo
Teoría y práctica de la evolución.
Lleva
más de 10 años sobre los escenarios. Ella y su compañera en Las putas
amas (de casa), Patricia Sornosa, son referentes para las más jóvenes.
Cuando Espejo escuchó a Sornosa, con un tono feminista, por primera vez,
cambió su manera de enfrentarse a la realidad y a su trabajo. “Tenía
normalizadas cosas que no me iban bien. Tenía monólogos muy machistas
que me hacen pasar vergüenza ahora”. Ganó el Premio Ópera y con el
tiempo fueron llegando trabajos de guion y monólogos. “Cuando me dicen
que hablo de ‘cosas de mujer’ contesto que perdonen ustedes por no ser
un ornitorrinco”.
Henar Álvarez
El chiste es el mensaje.
Colabora
en Està passant, en TV3; Buenismo bien y A vivir, en la Cadena SER;
Poca broma, en Radio Nacional, y Estirando el chicle. Nacida y criada en
Aluche, “de clase obrera a muerte”, llegó a la comedia siguiendo su
pasión por el cine. Con su blog La culpa es del script ganó el Premio
Bitácoras en 2014. Su carrera dio un giro cuando empezó a presentar el
programa Días de cine. Desde el altavoz que le da Buenismo bien, se ha
convertido en una generadora de contenidos virales en los que siempre
trata de trascender el chiste. El año pasado publicó la novela gráfica
La mala leche (Planeta), con ilustraciones de Ana Müshell y
protagonizada por su alter ego, Nani.
Yolanda Ramos
Quien ríe primero, ríe más tiempo.
Empezó
como vedette en El Molino de Barcelona. El viaje ha sido muy largo
desde entonces hasta este momento en el que cuenta con dos Biznagas en
el Festival de Málaga, un Premio Feroz y una nominación al Goya a la
mejor actriz revelación por Carmina y amén. Ganó popularidad con sus
imitaciones en el programa Homo Zapping. Casi 20 años de profesión
después, Ramos ha conectado de lleno con el público joven a través del
personaje de Noemí Argüelles en Paquita Salas. Encaja con una nueva
escena que tiene muy localizada: “Es el público LGTBI; cuando se les
empezó a dejar en paz y a escuchar a la hora de crear, nos salvaron a un
grupo de gente”. (Nérea Pérez de las Heras, El País Semanal, 08/08/21)
27/11/20
¿Por qué triunfan ahora los chistes sobre Miguel Bosé? El secreto que hace reír a la gente
"De Miguel Bosé a Cañita Brava, los temas estrella de los guionistas de los programas de humor caminan entre la actualidad y lo cañí, aunque su oficio no siempre implique ser gracioso. Los responsables de poner en un papel los chistes en ‘La Resistencia’, ‘Ilustres Ignorantes’ o ‘Late Motiv’ de Movistar+ también invocan a la improvisación del cómico para llegar a la carcajada.
“Es la época dorada de los chistes de Miguel Bosé”. Seis guionistas de tres programas de humor coinciden en que el cantante de Amante bandido es el tema predilecto en sus mesas de trabajo. Antes lo fueron Cañita Brava, Mariano Rajoy, Chiquito de La Calzada, Alaska… El oficio de creador de chistes tira de actualidad siempre que puede, y cuando un personaje público camina entre el negacionismo y la verborrea pandémica, las posibilidades para el ingenio cómico se terminan disparando.
No es lo mismo ser contador de chistes que creador. Detrás de muchos de los cómicos de los programas de humor de la televisión existe un equipo de guionistas con habilidad y chispa imaginativa para crear escenas que después terminan interpretando otros frente a una cámara. Aquí no hay batalla de egos, el objetivo es la carcajada. “La actualidad siempre ayuda a crear textos divertidos y deja volar la imaginación […], estar al día y pendiente de la última hora es básico, es una fuente inagotable de humor”, cuenta Edu Arroyo, Jefe de Programas de Entretenimiento y Eventos de Movistar+, y guionista.
La improvisación manda en ‘La Resistencia’
De lunes a jueves, cerca de 70 personas, de las que seis son guionistas, trabajan en los cuatro programas semanales que emite Movistar+ de La Resistencia. Producido por El Terrat (The Mediapro Studio), son 57 minutos de humor que presenta David Broncano y tras el que están los subdirectores Ricardo Castella y Jorge Ponce, y Miguel Campos, su coordinador de guion. “Cada día hacemos el programa que hemos preparado u otro, según se dé el día”, cuenta Castella, que venía de trabajar en programas de humor icónicos como El Club de la Comedia, Sé Lo Que Hicisteis o Noche Hache, tras un fallido paso por la carrera de Ingeniería de Telecomunicaciones. “Solo hice la mitad, los 12 primeros años”.
El oficio de creador de chistes es más tradicional en su metodología de lo que pareciera: bolígrafo, papel e ideas. “Tomo notas a mano en cuadernos o en apps y luego nunca las vuelvo a mirar; resumiría mi sistema de trabajo en una palabra: mejorable”, añade Castella. Pero las ocurrencias acaban llegando a la mesa de Broncano, que luego tira los chistes –término utilizado cuando se habla de contar la broma– como si estuviese improvisando. “Siempre tienes que saber para quién estás escribiendo, en general un cómico experimentado sabrá cómo tirar el chiste, lo hará suyo y lo tirará bien, el caso contrario pasa pocas veces”, explica Miguel Campos, que antes de dedicarse al humor fue realizador de televisión y librero, y hoy, incluso, hace sus propios monólogos.
Con cuatro temporadas y más de 430 programas desde su estreno en febrero de 2018, los datos de La Resistencia confirman el buen momento que vive el humor televisivo en España. “Se puede bromear con todo y nadie se ofende ni pide tu cabeza (risas); quitando que hay una pandemia, creo que el humor sí está en su mejor momento”, confirma Castella. Pero las prisas, la exigencia y la tensión existe, como en cualquier programa de televisión, y lo confirma Miguel Campos, al que le gustaría estar trabajando en Saturday Night Live solo unas semanas: “No aguantaría la presión y acabaría poniéndole la chaqueta perdida de mocos y lágrimas a Lorne Michael”.
El “no gracioso” de ‘Ilustres Ignorantes’
Más de 340 programas en sus 12 años de emisiones, hacen de Ilustres Ignorantes un referente en los programas de televisión de humor en España. Emitido en la actualidad por Movistar+, con Javier Coronas de presentador y Javier Cansado y Pepe Colubi de colaboradores habituales, trabaja un único guionista en la producción de este espacio semanal de 25 minutos: Dani Rodríguez. Con un pasado como repartidor de pizzas, profesor de informática para mayores o recepcionista en aparta-hoteles, este Licenciado en Comunicación Audiovisual confiesa que sus ideas para los guiones las saca de sus paseos: “Pero si eres de mente disipada, como yo, tienes que volver a casa y encender el ordenador rápido si quieres entregar algo”.
Rodríguez es un tipo serio, también guionista de Cero en Historia de Movistar+, que dice estar instalado en su sitio natural, “la chorrada”, pero se aleja del tópico de creador de chistes gracioso: “Para nada, mírame a mí, hay muchos guionistas que son cómicos de vocación, pero no es mi caso, soy hijo de zamorano y soriana, cristianos viejos; mi casa no era el descojone”. Aún así, su trabajo es parte esencial de dos de los programas de humor más populares de la televisión, algo que provoca respeto, “los cómicos con los que he trabajado siempre han estado bastante por encima de lo que hago”, cuenta humilde.
La demanda de espacios cómicos en la pantalla es alta, el público responde y las empresas audiovisuales también: “Estamos en un momento muy bueno gracias a la proliferación de cadenas, plataformas de televisión, Internet, las redes sociales… cuantas más vías haya, más programas, más series y más piezas habrá, y más humoristas y guionistas serán necesarios”, explica Edu Arroyo, de Movistar+. Y siempre se buscarán nuevos temas y personajes de actualidad sobre los que hacer un chiste, aunque Rodríguez prefiera echar mano de la actualidad pasada –”el NO-DO es una fuente inagotable de cachondeo”– y añorar a Cañita Brava –”sería genial darle un texto sofisticado y que lo intercalara con su castañuela”–.
El peso de escribir para Andreu Buenafuente
Cinco horas de ensayos para una de grabación son los tiempos que se manejan de lunes a jueves en Late Motiv, el espacio de humor de Movistar+, producido por El Terrat (The Mediapro Studio), con más de 770 programas desde su inicio de emisión en enero de 2016. El trabajo de los diez guionistas que trabajan aquí comienza decidiendo qué temas tocarán en el monólogo de esa noche y cómo se desarrollarán. Al frente está David Martos, su subdirector, que con 29 años coordina los gags y las bromas que después lleva frente a cámara Andreu Buenafuente. “He sido guionista junior, guionista, coordinador de guion y actualmente subdirector con brackets; con los aparatos parece que sea más junior ahora que cuando lo era”, asegura Martos.
La actualidad es una de las líneas del guion de este programa nocturno en el que también colaboran Berto Romero y Bop Pop. “Uno de los objetivos de un late night es reflejar lo que ocurre en la sociedad, y eso pasa en parte por bromear con las noticias del día y con las modas del momento. Si un late no hiciera chistes de actualidad parecería desconectado del mundo. Sin actualidad es difícil hacer un programa de humor diario y no acortar tu esperanza de vida”, añade.
Junto a Martos, como coordinadora de guion está Laura Márquez, con un pasado profesional en El Club de la Comedia. Ambos se enfrentan a diario al reto de poner en boca de Buenafuente muchos de los chistes que después se harán virales y quedarán como clásicos del humor en nuestro país. “Siempre creo que es más fácil escribir para alguien cuando sabes quién es, puedes aprovechar sus herramientas, su línea de pensamiento, su acting, su tono…”, explica Márquez. Los dos guionistas coinciden en que, en el caso del presentador de su espacio, tienen mucho ganado. “Prefiero pensar que si un cómico no hace brillar un texto que has escrito para él, quizá es que no lo has hecho a su medida; un compañero guionista, Tomás Fuentes, siempre dice que en el caso de Andreu, por cada chiste tuyo que no puede lanzar bien, te mejora cincuenta. No soy matemático, pero lo suscribo a pies juntillas”, incide Martos.
Pero
si se habla de cifras en torno a Buenafuente, estas son más que
reseñables: 766.000 suscriptores en el canal de Youtube del programa y
280.000 seguidores en Instagram. Datos que ayudan a la viralidad de su
trabajo y que lleva a estos dos guionistas a soñar con el personaje al
que les hubiera gustado crear chistes, de Los Monty Python a Los Simpson
o Chiquito de la Calzada: “Imagínate adaptarte al lenguaje del
candermor, jarl y fistro pecador, y venderle ideas como ‘tú trabajas
menos que el sastre de Tarzán’. Habría sido divertidísimo, por la gloria
de mi madre”. (Mario Suárez, El País, 25/11/20)
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Thais Villas: “¡A mí que me saquen como feminazi en el autobús de Hazte oir!”
8/6/18
Gila: “Nos fusilaron al anochecer, nos fusilaron mal”
8/5/18
Francisco Ibáñez espió durante años a los vecinos del número 13 de la calle Rue del Percebe
23/2/18
Los españoles aguardan con expectación la viñeta de Forges sobre el fallecimiento de Forges... (in memoriam)
13/11/17
Dios admite en el Cielo al primer pecador de la pradera... se ha reunido con la gloria de su madre tras despedirse de Lucas. In Memoriam...
"Por primera vez en la Historia de la Creación, Dios ha permitido esta madrugada que un pecador de la pradera se reuniera en el Cielo con la gloria de su madre.
Se trata de un hecho único, excepcional e irrepetible “como este fistro de hombre malo” que podrá relajarse física y moralmente para toda la eternidad tras haberse movido más que los precios desde que nació en 1932 después de los dolores.
"La poesía es una diosa caprichosa y se fijó en Chiquito de la Calzada.
Se fué con él. Y en España vimos a un cómico extraordinario que dió en inventarse una lengua poética. Chiquito de la Calzada, como si fuese un Federico García Lorca nacido en un plano alternativo de la realidad, o un César Vallejo metamorfoseado en criatura cómica, se inventó metáforas intraducibles, expresiones salidas de la más honda entraña del español.
Todos los chistes de Chiquito descansan en derivaciones, metamorfosis y usos emocionales de las palabras. Todos los chistes de Chiquito son un homenaje popular a la lengua española. Hubo en él la inspiración y el ingenio de un Francisco de Quevedo. Era un poeta. Y detrás de su poesía cómica, hizo algo maravilloso: suspendía la realidad. En cada uno de sus chistes, la realidad, el mundo, la vida, quedaban como en suspenso, como colgando de un delirio carnavalesco.
Todos los personajes que salían en los chistes de Chiquito acababan interpretando la vida de una manera tan absurda como luminosa, tan estrafalaria como metafísica. Había en sus chistes, que en realidad eran historias mínimas o incluso microrrelatos, pura bondad. Sus historias cómicas requerían la distorsión del lenguaje y la danza. Los bailes de Chiquito frenaban la maldad de las cosas.
Todo Chiquito era una danza del bien. Fué un artista de la bondad y del amor loco. Y como ocurrió con Elvis Presley, la gente se vió en la necesidad de imitarlo.
Fue nuestro Elvis. Y los imitadores surgieron por doquier. Porque Chiquito era una invitación a la danza naif, que quería representar nuestro caótico y deslavazado paso por el mundo. Si te subías a la danza de Chiquito, el mundo mejoraba, el mundo se convertía en risa.
Por eso todos acabamos imitándolo. Lo imitábamos en las fiestas, en las reuniones con amigos, siempre que queríamos celebrar la vida. Nos aprendimos todas sus deformaciones léxicas. El mayor homenaje que se ha hecho a la Guardia Civil se lo hizo Chiquito cuando le buscó el nombre alternativo de la emetérica.
Todas las distorsiones de las palabras estaban bajo el orden del amor. Por eso nos fascinaba, porque había lucidez amoroso y una inteligencia que venía del pueblo español. El ser humano se convirtió en pacadol o en un finstro.
Esas grietas, esos cambios de sonidos en las palabras de las historias de Chiquito, contenían una forma de ser español. Una forma apasionante de hablar el español digna de una ángel. Chiquito mejoró España. La hizo más inteligente." (Manuel Vilas, El País, 12/11/17)
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23/1/09
Buenafuente, eres un ¡CAPSIGRANY! españolista
Pujol ha lamentado que "parece que quedas mejor si haces las bromas en castellano" y ha recriminado a Buenafuente haber popularizado a través de TV3 el término 'gilipollas': "¿Por qué no utilizaba expresiones catalanas como 'txitxarel·lo', 'gamarús', 'capsigrany' o 'poca-solta'?", se ha quejado." (e-noticíes, 22/01/2009)







