"Carlos Herrera desde la COPE dice que la manifestación de Chueca la
montaron Podemos y el PSOE. “No dirás falso testimonio ni mentirás”,
afirma el octavo mandamiento, así que habrá que creer a la radio de los
obispos. No eran nazis, eran socialcomunistas disfrazados. Entre ellos
estaba José Luis Ábalos, que ahora que no es ministro se dedica a estas
tareas de propaganda negra, y también Alberto Rodríguez, que gracias a
su discreta fisonomía tiene fácil hacerse pasar por nazi.
Por su
fisonomía, su discreción y por el entrenamiento que recibió en
Venezuela, El Rastas es capaz de calzarle una hostia a un antidisturbios
sin dejar marcas, o de infiltrarse en una manifestación nazi. Las
capacidades de burlar a los investigadores policiales de Alberto
Rodríguez son legendarias; tardaron años en denunciarle.
La cosa debió
de ser así: el UIP le vio por la tele en el Congreso de los Diputados y
saltó de su sillón orejero: ¡Fue ese! ¡Fue ese!… Y no hablemos de las
capacidades de camuflaje de Ábalos, con su voz de cazalla (que me
perdone otra vez su alcalde y me mande otra botella) y su torso
hercúleo. José Luis es en sí mismo un homenaje a la virilidad ibérica;
el muy cabrón estaba en su salsa infiltrado el otro día en Chueca.
Esto
sí que es ajedrez aleatorio, Redondo. Así que allí estaban los dos
exsecretarios de organización gritando “fuera maricas de nuestros
barrios” y acordándose del padre de Lilith Verstrynge y de la madre de
Santos Cerdán; si uno piensa que no hay nada más jodido que ser
secretario de organización es porque no ha tenido que montar una mani
nazi en Chueca. La delegada del Gobierno les felicitó por Whatsapp en el
grupo que tienen los tres con Marlaska y Monedero: “Sois muy cracks, me
la habéis colado por completo”. El sexto mandamiento dice “no cometerás
actos impuros”, así que es evidente que el nazi ultracatólico de la
mani que, al parecer, folla con chicos, no puede ser un nazi
ultracatólico y tiene que ser de Podemos o asesor de Carmen Calvo. Si es
que es evidente.
¿Es verdad lo que dice Herrera? ¿Es verdad lo que escribo yo? Quién sabe, lo importante es que sea trending topic.
Así que Carlos Herrera pateando a un policía podría ser TT y tema fijo
en las escaletas de todas las tertulias y portada de los muy respetables
periódicos conservadores y monárquicos. Puede que hasta le echaran de
la COPE y se fuera por fin a Somalia, o a 13TV, o a la nueva televisión
neutral y apolítica que prepara Marcos de Quinto con El Pozo y las
fuerzas vivas de Murcia.
Así que démoslo por bueno, Carlos Herrera pateó
a un policía y está siendo juzgado por el Tribunal Supremo. La fiscalía
dice que el policía “necesitó cinco días para su recuperación”, pero el
agente ha explicado que “no le ha reconocido ningún médico forense” y
que “por la noche ya no tenía nada”. ¿Se ha inventado la fiscalía lo de
los cinco días? Qué más da, lo importante es que condenen al cabrón
pateapolicías de Carlos Herrera. Y que cumpla condena en Somalia.
Dice
el jefe del dispositivo que no vio a Herrera en los altercados, pero que
era muy conocido porque en la X Unidad de Intervención Policial
escuchan todos la COPE. El pateado dice que no fue golpeado en la mano
como sigue afirmando la fiscalía. ¿Viola la fiscalía el octavo
mandamiento? ¿Y el sexto? El agente agredido por Herrera dice que la
patada en la rodilla le causó “una rojez” que ya había desaparecido por
la noche. Vaya flojo, Carlos Herrera; hasta las hostias consagradas
duelen más. Dice la abogada Aina Díaz* que si el Supremo condena a
Herrera estará prevaricando. A esta igual le empapelan por listilla. " (Pablo Iglesias , CTXT, 21/09/21)