"Son ustedes demasiado jóvenes para recordarlo, pero hace
cuatro meses en Vox comparaban a Carlos Mazón con el mismísimo Satanás.
Es decir, con Pedro Sánchez. Los de Abascal, celebrando con champán que
las más de 200 muertes provocadas por la incompetencia del presidente
valenciano les hubiesen pillado con el torero negacionista del cambio
climático ya fuera de la vicepresidencia autonómica, intentaban
monetizar el discurso más facilón para el público menos exigente. Es
decir, su público. La culpa la tienen los políticos, gritaba Abascal
retozando en el barro valenciano con diez trienios cotizados en política
y, sin embargo, la espalda aún por estrenar. Son ustedes demasiado
jóvenes, pero hace cuatro meses, desde Vox llamaban inútil e
incompetente al Mazón al que hoy Vox ha fichado para su causa: si tiene
un tonto en su casa no lo tire, que Vox se lo recoge, rezaba hace unos
años un tuit que hoy vuelve a cobrar todo el sentido.
Carlos Mazón no era de izquierdas cuando agradeció
públicamente el rápido apoyo brindado por el Gobierno de Pedro Sánchez.
Tampoco es hoy de ultraderecha por denunciar que Sánchez nunca apareció
para ayudar a Valencia en un discurso televisado y sin preguntas para
anunciar su pacto presupuestario con Vox. Un discurso lleno de bulos que
ha estado cargado de guiños antiinmigración y de negacionismo
climático. La única ideología de Carlos Mazón, aspirante a cantar en
Eurovisión en sus buenos tiempos y aspirante ahora a que nadie cante
para evitar el banquillo, es seguir estando aforado mientras la jueza de
Catarroja va desmontando, una por una, todas y cada una de sus mentiras
sobre lo sucedido en aquellas horas clave que acabaron en tragedia.
Apestado y abandonado por los suyos, conseguir aprobar unos presupuestos
era vital para seguir manteniendo el fantasioso relato de la
reconstrucción y, de paso, mira por dónde, mantener su calidad de
aforado. Esto ha sido posible gracias a Vox. Una jugada arriesgada
apoyar en estos momentos a Mazón, dicen algunos analistas políticos que
no tienen en cuenta la extraordinaria capacidad sudapollística de
los votantes fieles a la ultraderecha que hace meses gritaban “fuera
todos los políticos” y hoy aplauden que el comensal más ilustre de El
Ventorro se aferre al cargo gracias a los suyos.
No lo tire, que
Vox se lo recoge, dice el lema, pero en el PP hubieran preferido dejarlo
en el contenedor y mirar para otro lado. Un Mazón con presupuestos
aprobados es un Mazón con ganas de seguir, como hemos podido ver en una
comparecencia en la que, exultante, se ha permitido el uso de
expresiones como “espero que estén ustedes preparados” o “es importante
trabajar desde el primer momento”. Un Mazón exultante es un Mazón
descontrolado que no obedecerá ni los editoriales de ABC que le
piden la dimisión ni las órdenes de un Feijóo que, siendo gallego, no
sabe cómo sacarse de encima la humedad provocada por aquellas lluvias.
Si un día, durante un mitin defendiendo los aranceles de
Trump contra el campo español, Abascal se cagase encima, su intención de
voto aumentaría porque miles de los suyos se sentirían más que
representados. Los votantes de Vox no son muy exigentes, pero sus
líderes no son tontos. Tener la espalda intacta y una cuenta bancaria
repleta de millones de euros a tu nombre indica cierto nivel de viveza.
Una viveza que habrá tenido que ver en esta inversión en acciones del
Gobierno valenciano, aprovechando que el precio estaba por los suelos.
Con este movimiento, Vox perpetúa en el poder a un “inútil” e
“incompetente” que “debería irse” y que, quedándose, solo daña al
Partido Popular. Un partido en el que se quedaron quienes, entregados al
pensamiento woke, siguen considerando que cagarse encima a
veces es un inconveniente. Con este movimiento, Vox consigue cambiar a
un torero a su nombre por una marioneta a nombre de otro. Marioneta que,
abandonada por los suyos –en lo político, no tanto en contratos y
licitaciones–, pondrá en práctica los postulados ultras que hagan falta
para no acabar conociendo en persona a la señora jueza o, en el peor de
los casos, tal como hiciera la tarde del 29 de octubre, para poder
atrasar el asunto lo máximo posible. Un pacto Mazón-Vox, que bien podría
celebrarse con almuerzo en El Ventorro. La ocasión lo merece."
(Gerardo Tecé , CTXT, 17/03/25)