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2/5/23

Juan Carlos, el nuevo Ulises... El exrey -no andemos con eufemismos tipo “emérito”, es exrey y se acabó-, participa en regatas encajado en su puesto, como un click de Famobil de tamaño natural. Antes de hacerse a la mar, los demás tripulantes cargan con él, lo instalan en su lugar, y en cuanto oyen el “clic” que indica que ha quedado perfectamente insertado, sueltan amarras e izan velas. El método de los clicks es el más sencillo, mucho más que acoplar a Juan Carlos a rosca, opción que se descartó a pesar de que daría muy bien en televisión... No es el primer navegante que surca los mares amarrado al barco. El primero del que se tiene noticia fue Ulises, que ordenó que lo ataran al palo mayor del navío para poder escuchar sin temor los cantos de las sirenas. En tiempos de Ulises no existían todavía los veleros '6m', con su cajoncito para quedar ahí atorado mientras el resto de la tripulación suda la gota gorda entre velas, cabos y trinquetes (Albert Soler)

 "El mundo de la mar me ha interesado desde que trabajé dos veranos en los cruceros turísticos de L’Escala, llevando a los turistas hasta una recóndita cala donde los emborrachábamos a base de sangría barata y los regresábamos a puerto ebrios y felices, qué tiempos. Por eso, por llevar el mar en la sangre, he seguido con atención las aventuras de Juan Carlos en Sanxenxo, y me he enterado de que compite en clase '6m' porque esos veleros disponen de un hueco que le viene que ni pintado para quedar ahí encajonado, no hay más que verle para saber que no está para mucho más que eso.

El exrey -no andemos con eufemismos tipo “emérito”, es exrey y se acabó-, participa en regatas encajado en su puesto, como un click de Famobil de tamaño natural. Antes de hacerse a la mar, los demás tripulantes cargan con él, lo instalan en su lugar, y en cuanto oyen el “clic” que indica que ha quedado perfectamente insertado, sueltan amarras e izan velas. El método de los clicks es el más sencillo, mucho más que acoplar a Juan Carlos a rosca, opción que se descartó a pesar de que daría muy bien en televisión, porque a su edad -venga dar vueltas sobre si mismo hasta quedar fijado- podría marearse, lo cual no casa con la imagen de intrépido navegante que gusta de promocionar. La del exrey es una forma un tanto peculiar de participar en una actividad -dicen que- deportiva, quiera Dios que por algún percance de la travesía no se vean obligados a soltar lastre, porque Juan Carlos sería el primer peso muerto que lanzar por la borda.

No es el primer navegante que surca los mares amarrado al barco. El primero del que se tiene noticia fue Ulises, que ordenó que lo ataran al palo mayor del navío para poder escuchar sin temor los cantos de las sirenas. En tiempos de Ulises no existían todavía los veleros '6m', con su cajoncito para quedar ahí atorado mientras el resto de la tripulación suda la gota gorda entre velas, cabos y trinquetes, así que hubo que recurrir a unas cuantas sogas. Más vale que el Bribón no tropiece con sirenas en ninguna de sus singladuras, porque Juan Carlos no tiene el aguante de Ulises, y si percibe que entre los arrecifes andan mujeres con los pechos al descubierto, hacia allá dirige el timón, no va a salvar su honra ni siquiera el tener cola de pescado y escamas en lugar de nalgas; menudo es él."         (Albert Soler, El Periódico, 25/04/23)

13/10/20

El 'caso Mainat'... Sexo, mentiras e insulina

"El último disco que publicó La Trinca, en 1987, se titulaba Marro. La Trinca, y esto es información de servicio para las generaciones más jóvenes, fue un popularísimo grupo de pop bufo formado por Josep Maria Mainat, Toni Cruz y Miquel Àngel Pascual. Marro es la palabra catalana para referirse al poso que dejan algunas sustancias después de ser hervidas y se usa también para aludir al trasfondo turbio y embrollado de un asunto.
Marro es un término que se queda muy corto para describir el cúmulo de revelaciones entre asombrosas y sórdidas que han salido a la luz en la última semana a raíz de que se hiciera pública la existencia de una denuncia de Mainat contra su esposa, Angela Dobrowolski, por intento de asesinato. Marro es una expresión bastante precisa a la hora de explicar las motivaciones que han llevado a alguna cadena televisiva a exprimir el caso Mainat hasta convertirlo en un truculento culebrón turco que se emite a todas horas.

Es innegable que el asunto reúne todos los elementos necesarios para secuestrar la atención de la audiencia, aunque su naturaleza ha ido mutando con el paso de los días. Lo que empezó como una trama de novela negra digna de James M. Cain (autor de El cartero siempre llama dos veces y Pacto de sangre, especializado en historias de pérfidas mujeres empeñadas en liquidar a sus maridos) ha derivado en un híbrido de película exploitation (con sus dosis precisas de sexo, crímenes, drogas y hasta mad doctors en busca de la cura contra la mortalidad) y espectáculo chungo de barraca de feria.

Historia

Para explicar bien la historia, debemos remontarnos a 1987. Además de publicar Marro, en ese año Mainat, Cruz y Pascual fundaron la productora de televisión Gestmusic. Poco después, Pascual (el Pete Best del negocio audiovisual) vendió sus acciones a la empresa holandesa Endemol, por lo que quedó fuera del cuadro cuando, gracias al éxito de Crónicas Marcianas y Operación Triunfo, se alinearon las tres cerezas y empezó a llover el dinero sobre la compañía. La prosperidad de Gestmusic permitió a Mainat y Cruz hacer realidad el título de una vieja canción de La Trinca, Vestits de milionaris.

En 2007, el conglomerado Mediaset, a través de Telecinco, adquirió Endemol, que previamente se había hecho con el 100% del capital de Gestmusic pero había mantenido como directores ejecutivos de la empresa a Mainat y Cruz. La relación de estos dos con el consejero delegado de Telecinco, Paolo Vasile, sufrió un rápido deterioro y llegó al punto de ruptura definitivo cuando en diciembre del 2008 Vasile quiso expulsar a Gestmusic de la producción del proyecto televisivo que en esos días preparaba Xavier Sardà. Es importante retener este episodio para entender parte de lo que ha venido después.

Entretanto, en el frente doméstico las cosas parecían ser algo más plácidas. El público de TV-3 conoció a la hispanoalemana Ángela Dobrowolski en noviembre de 2013, cuando Mainat, que entonces tenía 66 años, participó en el programa El convidat, de Albert Om.

Mainat y Dobrowolski se habían conocido en un balneario suizo, habían contraído matrimonio en 2012 y tenían una hija en común, Jana (después vendría Joan Ramon). Dos cosas llamaron la atención de los espectadores de aquella emisión: la diferencia de edad entre ambos cónyuges (35 años, según el cálculo más generoso) y el afán obsesivo de Mainat por detener el envejecimiento y vivir hasta los 120 años, una fijación que obligó a Albert Om, invitado al fin, a someterse a una severa sesión de gimnasio y a una dieta a base de papaya, quinoa y sirope de agave.

La conmoción

Poco más se supo de la vida de la pareja hasta que el pasado 1 de octubre La Vanguardia publicó que el juzgado de instrucción 32 de Barcelona investiga si Ángela Dobrowolski intentó asesinar a su marido diabético y millonario inyectándole insulina mientras dormía con el fin de frustrar un divorcio que la habría dejado fuera de la herencia. Más allá de producir la lógica conmoción, la noticia abrió la puerta a un torrente de demandas, insinuaciones, filtraciones y extrañísimas revelaciones sobre la vida privada del productor que han enmarañado el caso hasta límites insospechados. Lo que sigue es un intento de reconstrucción de los hechos a partir de los diversos relatos que se han ido cruzando y superponiendo en los últimos días.

Según explican fuentes muy próximas a la familia, el matrimonio se empezó a desmoronar hace algo más de un año. El entorno de Mainat (y aquí hay que hacer hincapié en la posible parcialidad de los testimonios) apunta directamente a un problema serio de adicciones por parte de Dobrowolski como detonante de la preocupación del productor por su seguridad y la de sus hijos, que propició decisiones como la de instalar cámaras de videovigilancia por todo el hogar que compartían en el barrio de Horta. A principios de 2020, la pareja acordó hacer vidas separadas y Mainat encargó a sus abogados que iniciaran los trámites del divorcio.

Los Mossos d'Esquadra que investigan el caso manejan la hipótesis de que a principios de junio Dobrowolski tuvo conocimiento de la intención de Mainat. El divorcio, de acuerdo con las capitulaciones matrimoniales firmadas antes de la boda celebrada el 12 de mayo de 2012, le garantizaba una respertable indemnización y una pensión vitalicia de 1.500 euros mensuales pero la alejaba de la fortuna del productor, que algunas fuentes estiman en unos 70 millones. Así que decidió hacer algo para impedirlo. Matar, por ejemplo.

Inyección (casi) letal

La mujer, que en El convidat se presentó como profesional del márketing, había dedicado los últimos años a completar cinco cursos de Medicina. Queda a la imaginación del lector si lo hizo por simple interés académico o con algún plan funesto en mente. En cualquier caso, y siempre según el atestado de los Mossos, tuvo la oportunidad de poner en práctica parte de los conocimientos adquiridos en la madrugada del 22 al 23 de junio.

Esa noche, Dobrowolski acudió al domicilio conyugal para cenar en familia con su todavía marido y sus dos hijos, algo que hacía de manera ocasional desde la separación, y se quedó a dormir. Las imágenes de las cámaras de videovigilancia muestran que durante la noche la mujer entró 13 veces en el dormitorio de Mainat y le inyectó alguna sustancia. ¿Qué sustancia? Según ella, vitaminas y un compuesto adelgazante. Según la policía, insulina, en dosis suficiente para conducir al productor a un coma hipoglucémico. Esta tesis queda reforzada por el hecho de que la mujer fue comprobando en un glucómetro cómo los niveles de azúcar de su marido descendían de manera alarmante hasta llegar al riesgo de muerte. Si han visto la película El misterio Von Bulow, basada en un sonado caso real, el procedimiento les resultará familiar.

Dobrowolski dejó pasar un tiempo insensatamente largo antes de avisar a las urgencias médicas. Cuando llegó la ambulancia a la casa, Mainat ya había entrado en coma. Por fortuna, recuperó la consciencia al cabo de solo un par de horas y desde el primer momento señaló a su esposa como responsable de un intento de quitarlo de enmedio.

La denuncia

Pol Mainat, de 45 años, hijo del entonces cantante y Rosa Maria Sardà, se hizo eco de las acusaciones del padre y presentó una denuncia ante los Mossos contra su madrastra, con la que siempre ha tenido una relación problemática. Las pesquisas de la policía condujeron a la detención de Dobrowolski, que pasó a disposición del juez. Tras prestar declaración, fue puesta en libertad con cargos (el magistrado alegó que no existía riesgo de fuga) y la obligación de acudir al juzgado cada semana.

A partir de ahí, Mainat no podía privar a la mujer de visitar a sus hijos, pero quiso que esos encuentros transcurrieran en unas condiciones de vigilancia propias de una prisión supermax, incluida la presencia de agentes de seguridad privados, al tiempo que impedía a Dobrowolski el acceso a las cuentas. Ella respondió solicitando una orden de protección por presuntas "coacciones", que el juez desestimó, y falsificando dos cheques de su marido para poder cobrar 4.100 euros. Esta última acción propició una segunda detención de la acusada, el 21 de septiembre.

Para entonces, el productor ya había abandonado la casa de Horta y se había instalado con sus hijos en otra residencia. El 1 de octubre sale a la luz la historia del intento de asesinato y todo estalla. Telecinco, la cadena dirigida por Paolo Vasile, aquel viejo enemigo de Mainat, pisa el acelerador a fondo y monta una guardia permanente frente al domicilio conyugal. El golpe de efecto definitivo se produce cuando, en directo ante las cámaras, una enigmática mujer aparece en la puerta de la vivienda cargada de maletas y gritando con acento eslavo cosas como "¡no quiero participar más en vuestras orgías!".

No tardaremos en saber, gracias a la diligencia (y el polígrafo) de Telecinco, que se trata de Alinka, una rusa con aspecto de ir a soltar en cualquier momento la frase "le estaba esperando, señor Bond", que asegura que su novio venezolano Gabriel había sido contratado por Dobrowolski como escort y que la esposa de Mainat pretendía convertir la casa familiar en un club de encuentros sexuales. A estas revelaciones les suceden otras igualmente sórdidas en las que ya no vale la pena incidir porque en este punto de la historia, con el circo descontrolado, se hace difícil dilucidar quién está detrás de los testimonios y las filtraciones y qué intereses persigue.

El alboroto mediático fuerza, en cualquier caso, al protagonista de la historia a romper su silencio. El pasado miércoles, Josep Maria Mainat, cocreador de Crónicas Marcianas, afirma en un comunicado que "el tratamiento que determinados medios de comunicación" están dando al caso "está afectando de manera grave" a su familia y, en especial, a sus hijos pequeños, y subraya que compete a los tribunales, y solo a ellos, resolver sobre las diversas causas judiciales que hay ahora mismo en curso.

Y mientras ello ocurre, uno no puede dejar de pensar en todo ese material que habrán grabado las cámaras de la casa de Horta y en el juego que daría en una serie de true crime al estilo de las que triunfan en Netflix. Cualquier productor con un poco de ambición estaría dispuesto a casi cualquier cosa con tal de poder sacar adelante un proyecto así. ¿O no?" (
Rafael Topounet, El Día, 10/10/20)

14/3/14

El alto número de embarazos no deseados pone en entredicho los viajes del Imserso. El ministerio eliminará la “Conga salvaje” del programa de actividades


"Cada invierno, más de siete mil abuelas se quedan preñadas en Benidorm a causa, según parece, de una coincidencia de factores muy bien definidos, y que los psicólogos y matronas relacionan con el vodka con limón, bailar sin bragas y los problemas de audición.

La “noche loca”, una de las actividades estrella en los programas de este tipo de viajes, parece que es el momento de riesgo extremo durante las estancias de los pensionistas en los hoteles. Torneos de pastillas, streptease sobre ruedas y la elección de “mister bastón” son algunos de los “juegos” que van caldeando el ambiente y crean el clima propicio para la promiscuidad y la laxitud generalizada.

Al parecer, durante el baile de la Conga salvaje, que en el noventa por ciento de los casos acaba de manera poco elegante, es cuando más embarazos simultáneos se producen, hasta cincuenta y siete en una noche. 

También las timbas de strip-póker son ya muy conocidas en las “noches locas” de Málaga, y según los testigos, la dentadura es lo último que se quitan. Los cubatas de viagra y los “pulsos de pene”, una modalidad extrema de demostración de fuerza viril, son habituales en este tipo de concentraciones.

Ante las quejas de los demás huéspedes por los ruidos que provocan los traqueteos de las camas, los gritos, y las sirenas de las ambulancias que no dejan de llegar para atender a los más “activos”, el Imserso se plantea cerrar los hoteles sólo para los jubilados y pensionistas, y “que sea lo que Dios quiera” según palabras de su directora general."                  (Rokambol news, 06/03/2014)

13/4/11

"Berlusconi nos hace traer una estatuilla. Es una especie de caparazón. Del caparazón sale un enano con un pene grande"

"Según el testimonio de las jóvenes, Emilio Fede se pasó toda la cena tocándoles las piernas y que, sólo quince minutos después de sentarse a la mesa, algunas de las chicas se descubrieron los senos, se los ofrecieron a Berlusconi para que los besara y tocaron al primer ministro en sus partes íntimas.

"Berlusconi nos hace traer una estatuilla. Es una especie de caparazón. Del caparazón sale un enano con un pene grande. La estatuilla tiene las dimensiones de una botella de agua de medio litro. El pene está visiblemente desproporcionado. Berlusconi hace que circule la estatuilla entre las chicas. Y les pide que besen el pene", afirma Chiara.

"Las chicas comienzan a hacer circular la estatuilla. Besan el pene y simulan una relación oral. O se lo acercan a los senos descubiertos. Todos ríen (...). Las chicas, visiblemente contentas, comienzan a acercarse al presidente, se dejan tocar los senos, le tocan", añade. (...)

Después, según su testimonio, llegaron a una sala dispuesta como una pequeña discoteca con una barra vertical en medio, en torno a la que las chicas bailaban, enseñaban el culo y se acercaban a Berlusconi para tocarle y dejarse tocar.

Cuando vieron que las demás querían desnudarlas, Chiara y Ambra aseguran que pidieron marcharse
y Fede les dijo que se olvidaran entonces de ser "meteorine" o Miss Italia." (Público, 12/04/2011)