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9/12/20

El pedo de Giuliani... trending topic mundial... cousas veredes...

 "El polémico abogado de Donald Trump, Rudy Giuliani, parece que podría seguir al pie de la letra el dicho popular de "mejor fuera que dentro". El letrado ha vuelto a ser pasto de las burlas después de que, en una intervención ante las autoridades del estado de Michigan por el supuesto fraude electoral, se escuchara alguna que otra flatulencia mientras que defendía vorazmente su posición.

Según la web Snopes, especializada en cazar bulos, el audio del vídeo es el original. "Para evitar entrar en conflicto con el antiguo axioma de 'Quién lo dedujo, lo produjo', todo lo que diremos es que el audio es auténtico", aseguran. Aunque es muy difícil probar que el sonido fuera producido por él, todo el mundo en las redes lo da por hecho. (...)"                  (Tremending topic, 04/12/20)

19/7/15

Lo que dice la ciencia sobre los "límites" del humor: hacer chistes negros o macabros sobre los pacientes es una forma de relajar el estrés entre médicos y enfermeras

"En octubre de 2001, apenas tres semanas después de los atentados del 11-S, el humorista Gilbert Gottfried hizo la primera broma pública sobre los ataques a las torres gemelas. En presencia del selecto público del club Friars, en Nueva York, Gottfried dijo que había intentado sacar un billete de avión, pero no había vuelos directos porque tenían que "hacer primero una parada en el Empire State Building". 

La gente respondió con abucheos y gritos de "¡Demasiado pronto!" y el humorista tuvo que cambiar precipitadamente de tema. Unos años después, tras el destructivo tsunami de Japón en 2011, Gottfried fue también criticado por tuitear algunos chistes sobre la tragedia. "En Japón son realmente avanzados", escribió unas horas después del terremoto. "Ellos no van a la playa, la playa viene a ellos".

¿Había elegido Gottfried un tema tabú, sobre el que es imposible bromear, o es que no había esperado el tiempo suficiente para que la gente pudiera reírse del tema? El psicólogo Peter McGraw lleva años investigando qué es lo que diferencia una broma graciosa de un comentario ofensivo. 

Lo que demuestran sus estudios es que la máxima establecida por Mark Twain de que "el humor es igual a tragedia más tiempo" se cumple a menudo. Cualquier evento catastrófico, ya sea un terremoto, una guerra o una matanza, puede terminar siendo objeto de chiste una vez que hemos establecido suficiente distancia respecto a los hechos. Pero, ¿cuánto tiempo?

Un equipo de la Universidad de Texas analizó los tuits después del huracán Sandy y descubrió que la gente no consideraba divertidas las bromas sobre la catástrofe en los siguientes 15 días, que el momento de mayor popularidad de los chistes se producía unos 36 días después y que transcurridos 100 días volvían a perder la gracia. En un trabajo de 2012, McGraw preguntó a varios voluntarios qué les parecía más gracioso, si ser atropellados por un coche hacía cinco años o haber sido atropellados el día anterior. 

El 99% respondió que necesitaba el plazo más largo para encontrar algo de divertido en un evento así. Sin embargo, cuando les hizo la misma pregunta sobre golpearse un dedo la respuesta fue a la inversa. En otro ejercicio les contaron a los voluntarios que una persona había donado 2.000 dólares accidentalmente al mandar un SMS con el móvil. 

Y la historia les hacía más gracia si le sucedía a una desconocida que a una amiga, pero si se contaba el mismo caso con una cantidad menor, de 50 dólares, la valoración era justo al revés.

La conclusión de McGraw y su equipo es que nos reímos cuando algo que nos parece una amenaza es en realidad inofensivo - como sucede con las cosquillas - y que hacemos humor de los eventos con los que podemos establecer una distancia, ya sea geográfica, temporal o mental. 

"El humor emerge de situaciones potencialmente negativas", asegura McGraw. Esto puede parecer contraintuitivo, añade, pero así es como funciona nuestra mente. Las mejores bromas, en su opinión, cogen algo horrible y lo convierten en estúpido. O como decía Twain, abundando en el tema, "la fuente secreta del humor no es la diversión sino el dolor".

El neurocientífico gallego Manuel Arias lleva años estudiando la risa, las regiones que activa en el cerebro e incluso su potencial papel como indicador de un problema. Recuerda el caso de una paciente cuya risa fuera de lugar terminó siendo el primer síntoma de una enfermedad neurodegenerativa. O justo al contrario, un paciente que solía ser muy chistoso y un día dejó de hacer bromas: resultó tener una meningitis tuberculosa. 

Sobre los mecanismos del humor hay muchas teorías, pero una de las más aceptadas es la que incide en el efecto que producen en nuestro cerebro las incongruencias. De pronto vemos algo que no tiene sentido, o que no esperábamos y el cerebro se autorecompensa generando dopamina. "La risa es un fenómeno de fallo de inhibición", explica el doctor Arias a Next.

"Si en una comitiva fúnebre resbalan los que llevan el muerto, se ríen desde el cura hasta el último. Somos incapaces en ese momento de inhibir la risa". Y no hay nada más terriblemente gracioso, apunta, que el hecho de que alguien nos prohíba reírnos. "Como en la famosa escena de La vida de Brian", recuerda, "en que los soldados romanos se les caen los lagrimones cuando su jefe les habla de su amigo Pijus Magnificus".

 Otra de las raíces más profundas del humor es la necesidad de conjurar nuestros miedos. Por eso el número especial de la revista The Onion sobre los atentados del 11-S fue un completo éxito, con una noticia principal en la que los terroristas se mostraban muy extrañados de haber terminado en el infierno. El ventrílocuo Jeff Dunham creó poco después un espectáculo con una marioneta llamada "Achmed, el terrorista muerto", un esqueleto con turbante que pretende dar mucho miedo.

 "No os riáis, que os mato", le dice Achmed a la audiencia, que se descacharra de la risa. La idea original era basar el muñeco en Bin Laden, pero Dunham decidió suavizar el perfil. "Creo que la gente quiere oír lo que diría un terrorista muerto", explica. "Y cuando ven que éste terrorista concreto es un idiota incompetente con problemas en la vida, se dan cuenta de que es humano".

 El guionista José Antonio Pérez, autor del blog Mimesacojea.com, también cree que el humor tiene una función de catarsis y autodefensa. "Muchas veces la risa no es más que una forma de sublimar el estremecimiento, de manejar el terror", explica. "Nos reímos de cosas terribles sin pretender ser crueles. Todos lo hacemos en la intimidad; el problema es cuando alguien lo hace en público y la broma es confundida con crueldad. Una vez ocurre eso, poco importa lo que diga el autor del comentario jocoso".

 La investigadora Lisa Rosenberg ha estudiado el papel de este tipo de chistes de mal gusto, inoportunos o groseros, hechos en privado en entornos donde la gente tiene mucho estrés. En un estudio con enfermeros y médicos de emergencias, hacer chistes negros o macabros sobre los pacientes se mostró como una forma de relajar el estrés al que se ven sometidos estos profesionales a diario. 

"El acto de hacer humor o de contar un chiste", asegura, "nos da un descanso mental e incrementa nuestra objetividad ante una situación de estrés desbordante". El humor actúa aquí como una especie de mecanismo de defensa y los médicos que más bromean son los que menos síndrome del "quemado" presentan.  

Entre el colectivo de cómicos esta lucha entre lo que se puede y no se puede contar es constante. "Hay cosas que dices en la redacción porque sabes que estás en zona segura, y todo el mundo sabe que es una broma", reconoce la guionista de la cadena Fox Laura Gutin Peterson en el Jewish Journal

 "Pero si lo incluyes en el programa sería muy diferente. Yo me he descubierto a mí misma haciendo bromas de cosas que me horrorizarían si las viera desde fuera". Natalie Marcus es una de los creadoras de la comedia "Que vienen los judíos" en la que se bromea con las creencias de esta religión, una suerte de "Vaya semanita" israelí. 

 "No tenemos una línea roja específica", explica, pero no hacemos bromas sobre el Holocausto, porque nosotros fuimos definitivamente las víctimas", explica."Reírse de alguien que no se lo merece es algo que no hacemos".

 En la misma línea se manifiesta José Antonio Pérez, conocido por sus chistes con etarras. "Se puede hacer humor de cualquier cosa, sí, pero yo no lo haría", asegura. "Nunca haría humor contra los débiles. Si quieres bromear sobre terrorismo vasco puedes hacerlo contra ETA o contra las víctimas. Esa opción define el discurso".

A pesar de todo, algunos cómicos como la estadounidense Sarah Silverman se han especializado en hacer los chistes que nadie haría sobre el escenario, sobre los mayores tabús sociales y raciales en EE.UU. "Todos saben que el mejor momento para quedarse embarazada es cuando eres una negra adolescente", dice en escena ante la carcajada del público. 

O insinúa que si los negros hubieran estado en la Alemania nazi el Holocausto nunca habría sucedido. “O por lo menos no a los judíos”, remata. Parte de estas bromas las admite el público por el hecho de que ella es de origen judío y se entiende el código dentro del denominado "humor autodegradante", pero las situaciones llevadas al extremo nos despiertan la carcajada.

 Un especialista en jugar al límite es el humorista Louis C.K., capaz de encarnar el papel de padre despreciable que odia a sus hijas y que el público no pare de reír. “¿Imaginas ir con un grupo de amigos que uno os retenga a todos porque no quiere ponerse los zapatos? Le dirías ¡vete a la mierda!”. En un momento del monólogo C.K. relata cómo un día fue al hospital con su hija con un ojo morado. 

Ante la mirada de sospecha del médico le plantea: “¿Crees que si yo le golpeara con este puño le  haría solo eso? ¡Yo le aplastaría la cabeza!”. La afirmación es tan bestia que el público no puede evitar la carcajada, pero fuera de ese contexto nos parecería una afirmación brutal. 

“El público se ríe porque sabe que cuando el tipo dice semejantes atrocidades estamos en una situación lúdica, sabemos que no hay una situación real, que el tipo no le pegó a la niña”, explica Andrés Mendiburo, doctor en psicología de la Universidad de Santiago de Chile.

 Esta característica del humor como ficción es la que más preocupa a Raquel Sastre, una de las humoristas españolas que utiliza un discurso más provocador. Sus chistes son tan duros que a veces cortan la respiración. “Superar la bulimia gracias al Alzheimer porque se te olvida vomitar después de cada comida”, escribe en Twitter

 Este tipo de bromas al límite le han valido muchas críticas, pero ella está convencida de que  se puede hacer humor con cualquier cosa, precisamente porque es ficción. “Cuando te ríes de alguien que se cae”, explica, “no quiere decir que queramos que esa persona se haga daño o que le vuelva a pasar. 

Los chistes no son una realidad y reírse del contenido no te convierte en defensor de dicho contenido. A nadie se nos ocurre que Stephen King sea un asesino por las novelas que escribe". Para Sastre el humor negro puede tener incluso un poder terapéutico, para superar traumas o tragedias e incluso quitarte el miedo sobre ellas. “Es duro, pero la mayoría de gente nombra a Irene Villa, Miguel Ángel Blanco, Ortega Lara, Carrero Blanco... y pocos se acuerdan de otras víctimas. ¿Por qué? Porque se han hecho chistes con ellos. El humor sirve para mantener viva la memoria”.

Héctor de Miguel Martín, más conocido como Quequé, coincide en que el humor no debe tener ningún tipo de límite. “Creo que es una de las bases del humor”, asegura, “reírse de lo prohibido y de lo que nos hace daño. Creo que eso es sano”. El psicólogo Andrés Mendiburo ha estudiado el humor en distintas culturas y ha descubierto que lo de reírse con chistes extremos es una constante. 

Existe un componente en el humor que es agresivo y que es universal”, asegura. Una de las funciones de este humor es burlarse de las cosas que son tabú en sociedad y mantener la cohesión de los grupos, como sucedió con los presos en Corea durante la II Guerra Mundial.

 “Una forma que tenían de mantenerse más fuertes era reírse de sus captores, burlarse en tono muy sarcástico de ellos”, explica el Psicólogo. “En Chile, en los años 90, era muy habitual que se dijeran muchos chistes sobre Pinochet, porque lo que hace el humor es darte una cierta suerte de superioridad frente aquello a lo que está atacando, es psicológicamente sano”.

Aún así, es difícil saber cuándo algo deja de ser gracioso y empieza a ser atroz. “¿Cuál es la diferencia?”, se pregunta Mendiburo. “Nadie lo sabe. Si yo fuera de una minoría, aunque entendiera el chiste podría no parecerme gracioso, hay que tener cierto control sobre eso”. El asunto es que el receptor comparta el código y que se trate de un juego cognitivo, algo que no pretende hacer daño al otro.

 Y la diferencia entre un buen chiste y una agresión quizá está en la forma. “Casi cualquier cosa puede ser objeto de humor si se tiene talento”, resume el cómico Ángel Martín. El escritor estadounidense Shalom Auslander, criado en el seno de una familia judía ortodoxa, relataba recientemente la experiencia de visitar un campo de concentración en Alemania por primera vez. 

A pesar de lo truculento del asunto, el escritor hace un retrato hilarante de la situación, tan sórdida que despierta las carcajadas de la audiencia. Auslander explica cómo al final de la visita todo el estrés emocional se expresa en forma de risa incontenible. El humor, resume, y en particular sobre las desgracias, es una victoria.

 Él está fuera, libre, y lee el famoso cartel de "El trabajo os hará libres" y piensa: "bueno, los nazis se equivocaron en muchas cosas, pero en esta particularmente: para mí, es la risa la que nos hará libres".

Referencias y más info: The Dark Psychology of Being a Good Comedian (The Atlantic) | Are there limits to humor? (Jewish Journal) | Sick Jokes, Healthy Workers (Psichology Today) | Awfully funny (Observer)"                         (Antonio Martínez RonNext, Vox populi, 30/06/2015)

25/6/15

Irene Villa: "Si imputasen a todos los que cuentan chistes así, habría una cola enorme"


 Irene Villa

"El presentador del programa de esRadio En casa de Herrero, Luis Herrero, intentó de todas las formas posibles que la víctima de ETA Irene Villa aplaudiera la petición de la Fiscalía de imputar a Guillermo Zapata por los tuits que escribió en 2011, y que le llevaron a presentar su dimisión la semana pasada como concejal de Cultura del Ayuntamiento de Madrid. Pero no lo consiguió. 

En una entrevista este miércoles —horas antes de la decisión del juez Pedraz de imputar a Zapata—, Villa reconoció no compartir la petición de del fiscal: “No encuentro tan terrorífico que alguien cuente un chiste de humor negro, pero por supuesto si queremos que nos represente alguien que es capaz de reproducir un chiste con tan mal gusto, eso ya es otra cosa”.

Villa señaló que lleva “toda la vida” escuchando chistes desagradables y, a su juicio, “con no hacer caso” es suficiente. También recalcó que le sorprendería si finalmente el juez acepta, como ha sucedido, la imputación de Zapata: “Mucha gente dirá que es algo terrible, pero como a mí no me lo parece porque ha reproducido un chiste, me llevaría me llevaría una sorpresa". 

"Si hubiera que imputar a toda la gente que cuenta chistes de este tipo habría una cola enorme”, agregó pese a la insistencia de Herrero por extraerle algún aplauso a la decisión del fiscal.

Para la víctima de ETA “ha habido momentos más terroríficos que este”. “Otros tuits sí que los veo condenables, por ejemplo cuando se instaba al asesinato de un político o a quemar un banco con gente dentro. Eso sí lo veo para llevar a la Fiscalía, pero un chiste, no sé, no lo veo”. 

Villa, que dijo no hablar en nombre de nadie más que en el suyo propio, explicó que Guillermo Zapata no le llamó tras la polémica pero sí escribió un tuit pidiéndole disculpas expresas. “Disculpas aceptadísimas y perdonado estás”, remató.

Irene Villa ya restó relevancia a los tuits de Zapata pocas horas después de que se 'rescatasen' pocas horas después de que Manuela Carmena fuera investida alcaldesa de Madrid. En un tuit que ya ha sido compartido casi 3.000 veces, señaló:

así es y de verdad q ningún problema!! Mi chiste favorito es el q me define como la mujer explosiva ;))) @escueldecalor @jaabellan

16/6/15

Irene Villa: 'mi chiste favorito es el que me define como la mujer explosiva'. Eso es tener sentido del humor...



"(...) En una entrevista con ABC Villa ha señalado que eso no le ofende en absoluto. Dice estar acostumbrada a ese tipo de chistes desde hace 24 años, y que se los toma con sentido del humor. Ha llegado a afirmar en Twitter que su chite favorito sobre ella es el que le define como una "mujer explosiva". (...)"          (Público, 15/06/2015)


"Érase una vez un cineasta brillante que tuvo una buena idea en una noche de 2009 y que la ejecutó de forma nada brillante. 

Érase una vez un escritor que decidió solidarizarse con ese cineasta –atacado e insultado desde todos los frentes– de forma poco inteligente con ejemplos sobre los límites del humor, así a lo bruto. Érase una vez una ciudad que inició una nueva era política y alguien descubrió ese y otros tuits del escritor, ahora concejal, y los denunció como un escándalo. Seis años después.

Ya a las doce de la noche de este sábado Esperanza Aguirre se lanzó en Twitter a exigir la dimisión de ese concejal, Guillermo Zapata. No era suficiente y 15 minutos después llamó a la nueva alcaldesa, Manuela Carmena, “cómplice de esas barbaridades” a menos que forzara el cese de su edil. Aguirre no iba a soltar la presa fácilmente.

Ayudó bastante a esas reacciones que en algunos artículos (como en este de El País) no hubiera en la noche del sábado ninguna referencia a la polémica inicial protagonizada por el director de cine, Nacho Vigalondo.

Vigalondo lo explicó todo de forma extensa en su momento, curiosamente en la página web de El País que ese periodista no había sabido descubrir. Al llegar a 50.000 seguidores, decidió crear un gag de Twitter.
“Imaginemos que yo fuese un villano de opereta con un plan maléfico, consistente en acaparar followers con excusas falsas (una carrera como cineasta) y, cuando acumulase un número lo suficientemente alto, sembrar el caos con mensajes devastadores. La idea era twittear un puñado de esas revelaciones, pero sólo me quedé en dos… “El holocausto fue un montaje” y “La bala mágica que mató a Kennedy todavía no ha aterrizado”.”
El gag no funcionó. Recibió una lluvia de insultos, él se encendió, abandonó el papel del villano de opereta, y respondió a los ataques esa noche con más tuits que podríamos definir como bastante salvajes (“El niño del pijama de rayas se va de marcha”).

 Dani Sánchez Arévalo @sanchezarevalo
 
@Vigalondo ¿Tú estás loco o qué te pasa? ¿Tú quién coño te crees que eres para hacer humor sobre el Holocausto? ¿Roberto Benigni?


Los medios se le echaron encima días después y las repercusiones laborales empezaron a ser muy reales. Es cierto que Vigalondo se había equivocado, no había sabido medir el impacto del gag truncado y luego no se explicó ni pidió disculpas al día siguiente, sino unos días más tarde. El factor tiempo es imprescindible en Twitter si se quiere apagar un fuego, y a veces es imposible.

La respuesta fue brutal. El error existía, pero llegó un momento en que el responsable podía ver su vida destrozada, simplemente por un ejercicio de humor negro mal medido. La palabra linchamiento suele venir a la cabeza en estos casos.

Vamos a decirlo de forma brutal. Si alguien hubiera agredido a Vigalondo como venganza, es seguro que los medios se habrían solidarizado con él (como hemos visto recientemente en el caso de Charlie Hebdo). Como afortunadamente nadie le mató, había barra libre con él.

Dos años después, en una muy interesante entrevista lo recordaba: “Durante una temporada estuve horrorizado porque no veía los límites de la onda expansiva que se había levantado. En los momentos más bajos, llegué a plantearme la posibilidad de irme de España”.

El autor de la entrevista, por cierto, era Guillermo Zapata.

El recién elegido concejal de Ahora Madrid había mostrado su apoyo a Vigalondo de forma indirecta, sin red de seguridad. El 31 de enero de 2011, dos días después del gag del cineasta, escribió en Twitter: “¿Cómo meterías a cinco millones de judíos en un 600? En el cenicero”.

Así sin más, es un chiste imposible de poner en ningún contexto favorable. Para mucha gente, será ofensivo o despreciable. Aun así, siempre importa quién hace un chiste así y con qué razones. No es lo mismo que lo haga alguien que quiere poner a prueba los límites del humor negro o un neonazi que niega la existencia del Holocausto. Eso es algo más que un par de matices, pero es imposible reflejarlos en un tuit.

Zapata pidió disculpas rápidamente en varios mensajes en la tarde del sábado. Los copio porque ha borrado su cuenta de Twitter. “Algunos chistes que he hecho en mi Timeline están produciendo enfado. Siento si es asi. El Holocausto me parece deplorable y terrible”. “No soy en absoluto antisemita, al contrario, siempre me ha interesado la cultura judia y no me ha gustado su criminalización jamás”.

 “Siempre me ha gustado el humor negro y cruel. Lo considero una expresion sana para reirnos de los horrores que hacemos los seres humanos”. “Entiendo que no es lo mismo un tuit realizado por una persona anónima que la expresión de un representante público. Disculpas en ese sentido”.

También había algún chiste sobre Irene Villa, pero de la reacción de la víctima de ETA se deduce que nadie debe escandalizarse.

 Angel @escueldecalor
 
@jaabellan @_IreneVilla_ No voy a justificarle,pero se llevan 20 años haciendo chistes sobre la pobre Irene,y no vi clamar al cielo por ello

 Irene Villa @_IreneVilla_
 
.@escueldecalor @jaabellan así es y de verdad q ningún problema!! Mi chiste favorito es el q me define como la mujer explosiva ;)))

Zapata también explicó que se trataba de tuits entrecomillados porque “el contexto era citar chistes en una conversación sobre límites del humor”.

Vigalondo entonces y ahora Zapata son víctimas, además de sus errores, de la intolerancia hacia los artistas y creadores cuando se atreven a cuestionar con el humor u otras armas las verdades asumidas por la mayoría. Sabemos que en otros muchos países del mundo acabarían en una celda o algo peor. En los nuestros, más civilizados, el castigo más habitual es el destierro social.

Lo que no hay que olvidar es que no es necesario apoyar esos mensajes ni considerarlos apropiados para rechazar los ajustes de cuentas en los que alguien quiere sacar un rédito político que las urnas le han negado.

 En la actual política madrileña, Aguirre ha marcado el camino que seguirán su partido y varios medios. La intención será restar legitimidad al resultado de las elecciones (no olvidemos que Aguirre dijo que Ahora Madrid iba a poner en peligro la “civilización occidental”) o causar la primera víctima en las huestes del enemigo a la espera de buscar la siguiente. Porque es una guerra que tendrá muchas batallas."            ( Iñigo Sáenz de Ugarte , Guerra eterna, 14/06/2015)


 "(...) la primera acusación contra el flamante edil de Cultura madrileño, Guillermo Zapata, es la del mal gusto; la segunda, la mala memoria, por no recordar que hacía dos o tres años había dejado esos comentarios colgando ahí, a la vista de todo el mundo; y la tercera, ya imperdonable, pedir disculpas.

Ninguno entre las docenas de concejales del PP y cachorretes de Nuevas Generaciones que se han hecho fotos con la bandera franquista alzando el brazo al estilo fascista jamás ha pedido disculpas. Seguramente porque lo del brazo alzado no era ningún chiste. Una cosa es hacer chistes sobre judíos y otra es ser nazi.

La verdad es que aquellos chistes malos venían entrecomillados por una razón: hace unos años Zapata le hizo una entrevista a Nacho Vigalondo en la que ambos intentaban explorar los límites del humor. Compartieron chistes bestias en twitter y la conversación se les acabó yendo de las manos. Por medio se metió la propia Irene Villa, quien llegó a confesar en un tuit: “Mi chiste favorito es el que me define como mujer explosiva”. 

La extraordinaria intervención de Irene me recordó a un amigo mío que un día estaba contando chistes de inválidos y entonces alguien intervino para avergonzarle y decirle que no lo haría si tuviera un familiar en esa misma situación. “Ese chiste” replicó mi amigo “me lo contó ayer mi hermana que, por cierto, es tetrapléjica”. Y se acabó el chiste.

Cuando alguien empieza a hablar de los límites del humor, de la sensibilidad, del respeto y de la corrección política, entonces lo mejor es callarse. Porque la discusión es bien sencilla: el humor no tiene ningún límite, ninguno. Hagan la prueba y verán que, salvo casos muy, muy excepcionales, no hay chiste, monólogo, gag o lo que sea que no ofenda a algún colectivo: judíos, negros, mujeres, políticos, gordos, homosexuales, lesbianas, escoceses, catalanes, madrileños, vascos, andaluces, abogados, músicos, niños, cornudos, impotentes, militares, ancianos, borrachos. 

Anthony Burgess contaba que, de niño, en la taberna que su tío tenía en Manchester había oído un chiste que para él era la quintaesencia del humor negro: un amigo va a visitar a otro, se les hace tarde y, como el tipo vive en el otro extremo de la ciudad, su amigo le dice que puede quedarse a dormir en el cuarto de su hijo pequeño; el amigo accede, y a la mañana siguiente, cuando están desayunando, el amigo le pregunta: “¿Dormiste bien?”. “Sí, pero el culo de tu hijo está muy frío”. “No me extraña, lleva tres días muerto”.

Homosexualidad, estupro, pederastia, abuso paterno, necrofilia: es difícil encontrar más tabúes vulnerados en unas pocas líneas. Ni siquiera Ricky Gervais, en su célebre experimento sobre los límites del humor, ha llegado tan lejos. 

Ese es precisamente el poder del humor, el de derribar barreras, mostrarnos que en realidad no hay nada sagrado: ni el sufrimiento, ni la muerte, ni el sexo, ni la religión, ni el humor mismo. En un momentáneo olvido de uno de sus mantras favoritos (“no opino lo mismo que tú, pero daría mi vida, etc”), Esperanza Aguirre ha pedido la cabeza de Zapata por un desafortunado chiste antisemita, cuando hace apenas unos meses defendía, junto a la plana mayor del PP, el derecho de los humoristas de la revista Charlie Hebdo a burlarse de Mahoma, de Alá y de Dios bendito.

 Debe de ser que en el PP todavía piensan que la libertad de expresión la trae en el pico una cigüeña que viene de París.

Al igual que muchos otros temas (el machismo, el racismo, el terrorismo, el maltrato, la violación, la religión, la discapacidad física o psíquica), el Holocausto es uno de esos arrecifes donde muchos chistes naufragan: únicamente los mejores (Woody Allen, Sarah Silverman, el propio Ricky Gervais) pueden salir airosos.

 Pero no hay que olvidar que, como bien saben los historiadores del Holocausto, las propias víctimas fueron las primeras en intentar reírse de su desgracia. Una vez mi amigo Javier Blanco Urgoiti contó cómo, en la interminable cola de espera para entrar al memorial de Auschwitz, dijo en voz alta: “Hay que reconocer que con los alemanes esto estaba mucho mejor organizado”. 

Otro buen amigo, Ricardo Ruiz de la Serna, se rió con ganas y le felicitó a pesar de (o quizá por) ser judío y además historiador del Holocausto. “Eso es” dijo “lo que yo llamo humor yiddish“.           (El Holocausto como chiste, de David Torres en Público, 15/06/2015)


"(...) Zapata ya justificó a última hora del sábado su postura sobre los 'tuits', y hoy ha extendido su parecer a través de la red social Tumblr 

(...) ha afirmado que sus 'tuits' iban entrecomillados porque "se sitúan en el contexto de una conversación sobre "los límites del humor" y aquello que se puede y no se puede decir en las redes sociales y fuera de ellas", a raíz del despido de Nacho Vigalondo del diario El País "por escribir varios 'tuits' con un supuesto contenido negacionista del Holocausto, cuando se trataba tan solo de una broma". 

"Aquellos 'tuits' míos tenían por objeto señalar algunos chistes que fueron de uso común (este es el motivo de que estén entrecomillados) durante un periodo de tiempo en ciertos ámbitos, en concreto el de Twitter, y que son profundamente incorrectos por su crueldad. 

Obviamente, esto es algo que se pierde si desdibujamos el contexto", ha aclarado. Por ello, Zapata ha criticado que sus mensajes hayan sido recuperados como si fueran ideas suyas, y el mismo día en que fue nombrado concejal del Ayuntamiento de Madrid, "por lo que la descontextualización de los hechos parece tener una intencionalidad política clara".  (...)  

Poco después de que ayer brotara la polémica, Zapata aseguró que siempre le ha "gustado el humor negro y cruel". "Lo considero una expresión sana para reírnos de los horrores que hacemos los seres humanos", dijo el concejal para excusarse de sus inserciones en la red social.
En junio de 2014, Zapata también insertó tuits alusivos a ETA -"se confirma que ETA además de criminal era idiota, con la cantidad de simpatizantes y aliados que tenía no fue capaz de tomar el poder"- y en 2011 hizo chistes con las víctimas del terrorismo: "Han tenido que cerrar el cementerio de las niñas de Alcaser para que no vaya Irene Villa a por repuestos".  (...)"             (Las Provincias, 14/06/2015)

9/2/11

"Feliz 2010 y por el culo te la hinco otra vez"



"Cesado por denunciar las felicitaciones "soeces" de la subdirectora de la DGT.
El que ha sido director provincial de Tráfico en Palencia durante los últimos treinta años, Manuel Esteban Figuero, ha sido cesado cuando tan solo le quedaban dos meses para jubilarse al alcanzar la edad reglamentaria.

El motivo, según informa Periodista Digital, ha sido que Esteban remitió un correo de queja a la subdirectora general de Formación para la Seguridad Vial, Aurora Cedenilla Díaz, reprochándole el contenido soez de sus felicitaciones de Año Nuevo.

"Feliz 2010 y por el culo te la hinco otra vez", decía la felicitación. Cedenilla, en 2005 deseó a sus subordinados un 'Feliz 2005, por el culo te la hinco', en 2010 un 'Feliz 2010 por el culo te la hinco otra vez' y en 2011 con 'Feliz Año Nuevo y chúpame un huevo'.

Esteban le reprochó la "horterada de mal gusto, que en el mejor de los casos debería reservar para tus círculos íntimos". El director de la DGT, Pere Navarro, consideró que Esteban había faltado al respeto a un superior y lo cesó manifestándole que había perdido la confianza en él." (e-noticìes, 08/02/2011)

30/4/09

El culo de Letizia... y el de Carla Bruni




"La fotografía de Carla Bruni y Letízia Ortíz, de espaldas ambas, ha levantado polémica al considerarse, desde algunos sectores, "machista" y sexista ". Pilar Rahola ya mostró en Els Matins de TV3 su enojo por la imagen, que fue publicada en portada por el avui y El País, entre otros medios. El autor, Philippe Desmazes, que trabaja para AFP, alega que "no es sexista, se adapta a la demanda de la gente. Es triste, pero no interesan los niños africanos que mueren de hambre, pero si el culo de las princesas".

En este sentido, El Periódico realiza una encuesta a diferentes personalidades sobre si la fotografía es machista y sexista o no. Entre los detractores de la fotografía se encuentran Carles Francino, José Luís Martín, Ángela Becerra, Ana Maria Foix, Teresa Gimpera, Carles Santos, Pepa Bueno, Pepa Fernández, Lídia Falcón, Meritxell Batet, Amparo Moreno, Joan Tardà, Gaspar Hernández, Ricard Gomà, Neus Bonet, Joan Herrera, Boriz Izaguirre o Lluís Juste de Nin.

Por contra, avalan y defienden la fotografía David Trueba, Albert Om, Helena García-Melero, Martina Klein, Purificación García, Magda Oranich, Albert Serra o Isabel Coixet. No se mojan Rosa Regàs, Gemma Lienas, Najat El Hachmi, Josep Cuní, Jorge Fernández Díaz, Conxita Tarruella, o Montserrat Puig.

Carles Francino la considera "totalmente innecesaria y ofensiva, parece una broma machista tonta"; Neus Bonet se confiesa "decepcionada" y dice que "más que machista, la foto es reaccionaria"; José Luís Martín, director de El Jueves, la encuentra "supersexista. Nunca he visto una foto de dos presidentes cogidos por el culo"; Joan Tardà asegura estar "avergonzado" por cómo se ha buscado "convertir las dos mujeres en objetos sexuales"; Gaspar Hernández manifiesta "no entender qué información dan los culos"; Boris Izaguirre cree que "España es muy machista y esto se nota en las portadas de los diarios".

Por contra, Albert Om no ve "el machismo por ningún lado", de la misma manera que Helena García-Melero. Isabel Coixet, por su parte, dice que "más que machista es estúpida y ridícula". Pere Portabella, director de cine, cree que la imagen es "muy inteligente y el resultado, bien conseguido".

La modelo Martina Kein dice que "la foto es muy guapa" y cree que "si alguien ve una ofensa, el problema está en sus ojos". Finalmente, el cineasta Dvid Trueba cree que "lo que es sexista es hablar de esto". (e-notícies, 29/04/2009)

2/2/09

Nadie ríe el último chiste de Berlusconi

"Un soldado por cada guapa italiana. Es la última salida de tono de Silvio Berlusconi, que propone esta solución para acabar con los delitos de violación que se han producido en el último mes en Roma y en Guidonia. "¿Las violaciones? Pueden ocurrir en cualquier caso... En Italia deberíamos tener tantos soldados como chicas guapas, creo que nunca lo conseguiremos", ha dicho el presidente de Gobierno italiano." (El País, ed. Galicia, Sociedad, 27/01/2009, p. 36)