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9/3/22

La guerra de Ucrania ha creado una nueva forma de diversión, que falta nos hace. Coger a un amigo y un coche y conducir hasta allí para llevar de vuelta a dos refugiados. Apenas queda pueblo sin que un par de mossos hayan salido en los papeles explicando sus planes de socorro social... imagino que lo que mueve a estos cuarentones solidarios son las ganas de sentirse queridos, y puesto que en su pueblo no lo consiguen, quizás en el este de Europa enredarán a alguien. Pronto los ucranianos sabrán que hay una peor invasión que la rusa: la de los catalanes que juegan a ser ONG. No matan tanto, pero son más pesados...

 "La guerra de Ucrania ha creado dos nuevas formas de diversión, que falta nos hacen. Una es coger a un amigo y un coche y conducir hasta allí para llevar de vuelta a dos refugiados. Apenas queda pueblo sin que un par de mossos hayan salido en los papeles explicando sus planes de socorro social. 

Como llevar un par de refugiados no soluciona nada y además ya hay organizaciones que se dedican, imagino que lo que mueve a estos cuarentones solidarios son las ganas de sentirse queridos, y puesto que en su pueblo no lo consiguen, quizás en el este de Europa enredarán a alguien. Pronto los ucranianos sabrán que hay una peor invasión que la rusa: la de los catalanes que juegan a ser ONG. No matan tanto, pero son más pesados.

 La otra variante de turismo bélico es la de quienes van a Ucrania a luchar. No son dos pasatiempos incompatibles, uno puede ir allí, disparar cuatro disparos -o hacerse una foto junto a una pared con disparos, que también vale para hacerse el héroe- y de regreso llevar un par de ucranianas. Escuché hace poco a un joven que se estaba pensando en ir a hacer el indio a Ucrania, explicaba que sería un gran soldado porque en los videojuegos mata a muchos enemigos.

 Ante tal currículo, el chico debe tener ofertas de todos los ejércitos de mundo. Estos voluntarios no conocen más guerra que la del cine, y creen que como son los buenos, nadie los matará y de postre se atarán la tía buena del lugar, una enfermera igualeta a Angelina Jolie. No es que no hayan vivido una guerra, es que ni han hecho la mili, que aunque nada tiene que ver, al menos te da una idea de que la milicia va en serio.

 A nuestros abuelos no se les ocurriría ni hartos de vino ir a echar disparos donde no se te ha perdido nada, porque ellos hicieron una guerra real. El mío luchó en un bando y su hermano en el contrario, y al tercero mis bisabuelos le escondieron hasta que acabó la guerra, que ya basta con ofrecer hijos para que los generales se cuelguen medallas. 

Si encima la guerra concierne a otros, deberían arrastrarme por los pelos que no tengo, para que fuera. ¿Ucrania? Yo no lucharía ni por el mío, por mi país. Me identifico con Bogart en 'Tener o no tener', respondiendo a los franceses que quieren implicarle en la guerra: ustedes salven a Francia, que yo salvaré mi barco."                 (Albert Soler, Diari de Girona, 08/03/22)

7/3/22

España enviará a Ucrania lanzagranadas de fácil manejo, «pensados ​​para personas sin experiencia en armas»... gracias al gobierno español, los carteles de «No se requiere experiencia» no se leerán sólo en las ofertas de trabajo de operador telefónico, sino que también las guerras estarán abiertas a cualquiera que quiera labrarse un futuro en ellas... La democratización de la guerra, eso sí, es un signo de civilización

 "Leo en los papeles que España enviará a Ucrania lanzagranadas de fácil manejo, «pensados ​​para personas sin experiencia en armas». Supongo que esto significa que los enviarán sin munición, que es la forma más segura de que alguien sin experiencia en su manejo, utilice un arma, no sea que sin querer disparen a su propio ejército -uno coge un lanzagranadas del revés y no se da cuenta hasta que no ha disparado hacia atrás y tengamos un incidente diplomático. 

O tal vez son lanzagranadas de madera, que también son inofensivos, pesan menos y son mucho más adecuadas para todo tipo de personas, incluso mujeres y niños. Sea como fuere, España hace bien, como siempre, ya que si se trata de apoyar a Ucrania sin que se note mucho para no dividir más al gobierno, mejor enviar armas para amateurs, de las que apenas matan. -Usted apunte por el visor, y cuando tenga el objetivo en tiro diga pum.

 Los ucranianos sin experiencia en armas estarán esperando impacientes al convoy procedente de España, el único país que ha reparado en ellos. El resto de estados se limitan a remitir armas al ejército, como se ha hecho toda la vida, y no piensan en modistas, profesores, peluqueras, jubilados y encofradores, que también tienen derecho a participar en la guerra. 

Solo España tiene en cuenta a los aficionados que, si no a tiempo completo, tal vez a la salida del trabajo quieren lanzar una granada contra un tanque. -Bang! -¿Cómo que bang? Esto no es un revólver, ¡es un lanzagranadas! Haga el favor de decir pum. Y no apunte allí, que ese tanque es de los nuestros. Menos mal que es un arma española. 

Como el gobierno español se divide entre los que quieren enviar armas a Ucrania y los que no -más Irene Montero, que va a la suya y se indigna porque arma es nombre femenino-, se ha optado por la solución salomónica de armar a gente sin experiencia, para que al menos no maten mucho. 

Con este sistema, además, el gobierno se confirma como uno de los que más lucha por la igualdad, puesto que se trata de armas que puede usar toda la familia, desde la abuela hasta el bebé. Y también por la conciliación familiar, ya que un día puede salir a disparar el marido, y al siguiente la esposa mientras aquél se queda al cuidado de los niños, que una ya está harta de que, con la excusa de ir a lanzar granadas , el muy tarambana vuelva todos los días a casa de madrugada y huele a vodka.

-Lo ves, Irene, una guerra ideal de la muerte para ti. 

-Pues lo siento, Pedro, pero nosotros estaremos en contra hasta que «un lanzagranadas» no pase a llamarse «una lanzagranadas». 

Dejando aparte estos pequeños desajustes que ya se resolverán, es algo que gracias al gobierno español, los carteles de «No se requiere experiencia» no se leerán sólo en las ofertas de trabajo de operador telefónico, sino que también las guerras estarán abiertas a cualquiera que quiera labrarse un futuro en ellas, aunque su experiencia se limite a ganar un osito de peluche en el tiro al blanco de la feria. Iniciativas como la española hacen que queden atrás los tiempos que para ir a la guerra hacía falta ser caballero.

 O aquellos otros en los que se requería ser militar profesional, cuando, como ocurre con el fútbol, ​​el profesionalismo ha acabado con el romanticismo de las guerras, ahora cada soldado lucha por dinero, sin sentir los colores. La democratización de la guerra, eso sí, es un signo de civilización. Por lo menos así no se pelea el gobierno."               (Albert Soler, Diari de Girona, 05/03/22)

1/3/22

Se va uno tres semanas y cuando vuelve no encuentra ni rastro del proceso, ni de la pandemia ni del líder del PP, de cuyo nombre nadie quiere acordarse. Encuentra, en cambio, una guerra... una guerra acorde con los tiempos que corren, es decir, una guerra contada de forma melíflua y sentimentaloide, con unos medios que igual nos muestran la foto de una supuesta miss con un fusil de juguete, como entrevistan a un niño que nos cuenta llorando que su papá se ha quedado en casa para matar a los malos. Una guerra que cualquier día nos la relatan en Sálvame de Lujo. No es para dar ideas, pero echo de menos salir al balcón cada tarde a las ocho para aplaudir a los ucranianos... Vi el otro día por televisión una entrevista a un militar ucraniano, y en la parte inferior de la pantalla ponía «tiene dos hijos y su esposa está embarazada». Falta solo reseñar que su gato le añora, pensé, o quizás pretenden que los espectadores voten el nombre de la futura criatura, 0,60 euros la llamada... Si de ahora en adelante, a la hora de enviar a la gente al frente, se tiene en cuenta que cuanto más prole, más audiencia televisiva, en la próxima guerra me veo en primera línea. Y en la pantalla, el rótulo correspondiente: «tiene cuatro hijos y aunque su señora ya no está para los trotes de quedarse embarazada, sigue pagando pensión a sus dos ex esposas». Si con esto no lloran millones de televidentes, yo ya no sé

 "Cómo decíamos ayer.

 Se va uno tres semanas y cuando vuelve no encuentra ni rastro del proceso -el poco rastro que quedaba de él- ni de la pandemia ni del líder del PP, de cuyo nombre nadie quiere acordarse. Encuentra, en cambio, una guerra, y no cualquier guerra sino una guerra acorde con los tiempos que corren, es decir, una guerra contada de forma melíflua y sentimentaloide, con unos medios que igual nos muestran la foto de una supuesta miss con un fusil de juguete, como entrevistan a un niño que nos cuenta llorando que su papá se ha quedado en casa para matar a los malos. 

Una guerra que cualquier día nos la relatan en Sálvame de Lujo. No es para dar ideas, pero echo de menos salir al balcón cada tarde a las ocho para aplaudir a los ucranianos. El peligro es que esta forma de explicar las guerras marque tendencia. 

Vi el otro día por televisión una entrevista a un militar ucraniano, y en la parte inferior de la pantalla ponía «tiene dos hijos y su esposa está embarazada». Falta solo reseñar que su gato le añora, pensé, o quizás pretenden que los espectadores voten el nombre de la futura criatura, 0,60 euros la llamada. Imagino que tales detalles están destinados a buscar la lagrimita de los espectadores, esto es básico en las televisiones actuales, da igual que hablen de una guerra como de un divorcio entre famosos. 

Si de ahora en adelante, a la hora de enviar a la gente al frente, se tiene en cuenta que cuanto más prole, más audiencia televisiva, en la próxima guerra me veo en primera línea. Y en la pantalla, el rótulo correspondiente: «tiene cuatro hijos y aunque su señora ya no está para los trotes de quedarse embarazada, sigue pagando pensión a sus dos ex esposas». Si con esto no lloran millones de televidentes, yo ya no sé.

 ¿Y si el pobre militar tiene una querida? ¿Con qué ánimo se enfrentará a los rusos, sabiendo que en cualquier momento puede recibir la fatídica llamada? -¿O sea que a mí me dices que dejarás a tu mujer, y después sales en la tele presumiendo de familia? Llámenme antiguo, pero yo prefería las guerras de antes, cuando no sabíamos nada de la vida privada de los militares y lo peor que podía ocurrirle a uno era sólo morirse, y no que te armaran un sidral a la vuelta . Para ello, mejor desertar."                  (Albert Soler, Diari de Girona, 01/03/22)

8/6/18

Gila: “Nos fusilaron al anochecer, nos fusilaron mal”

"Nos fusilaron al anochecer, nos fusilaron mal”.

El humorista Miguel Gila (Madrid, 1919 – Barcelona, 2001), que trascendió en la cultura popular española con sus monólogos sobre la guerra, sabía de lo que hablaba. Mediante el surrealismo (“¿está el enemigo? Que se ponga”), el esperpento (“me dice el tío: '¡Oye que me has dado!'; pues no seas el enemigo”) y el costumbrismo (“¿a qué hora piensan atacar mañana? ¿no puede ser por la tarde, después del fútbol?”) Gila proponía un ejercicio terapéutico no tanto de reconciliación con la contienda como de memoria sentimental.

 Reinventando la Guerra Civil española, reescribiéndola y, por encima de todo, nunca olvidándola. Él mismo fue uno de sus muertos pero, como si de uno de sus chistes absurdos se tratase, vivió para contarlo.

En su autobiografía Y entonces nací yo. Memorias para desmemoriados (Temas de Hoy, 1995), Miguel Gila contó por primera vez la noche que fue fusilado. Afiliado a las Juventudes Socialistas Unificadas, mintió sobre su edad (tenía 17 años) para alistarse en el ejército tras el golpe militar de Franco de julio de 1936 y acabaría formando parte del Regimiento Pasionaria.

En diciembre de 1938, cuando todavía quedaban cinco meses para el final de la guerra, su cuadrilla ya se daba por vencida vagando por los campos de Córdoba: sin munición, sin camiones y sin agua, fueron capturados por el dichoso “enemigo” (en este caso, la 13.ª división de Yagüe). “No le tenía miedo a la muerte”, recordaba Gila, “estaba tan agotado, tan devorado por los piojos, por el hambre, el frío, el cansancio y la sed, que morir podía ser una liberación”.

La lluvia no dejaba de caer mientras el regimiento de Miguel Gila esperaba a “pagar el precio de la derrota”. Les habían quitado los abrigos, las botas y las mantas y les habían sentado en el suelo durante horas mientras sus captores saqueaban una finca. La dueña, una mujer de unos 30 años, salió de la casa gritando: “¡Viva Franco!”. No le sirvió de nada: la violaron entre todos.

Después llevaron a los detenidos a un descampado. “El piquete de ejecución lo componían un grupo de moros con el estómago lleno de vino, la boca llena de gritos de júbilo y carcajadas, las manos apretando el cuello de las gallinas robadas”, escribió Gila

. El alcohol distrajo a los verdugos de formalidades (no hubo “listos, apunten, fuego”) o protocolos: dispararon a los 14 hombres una sola vez, sin rematarlos con un tiro de gracia, y siguieron bebiendo mientras asaban las gallinas robadas.

“Por mi cara corría la sangre de aquellos hombres jóvenes”, dijo Miguel Gila, un chaval de 19 años, que se quedó toda la noche haciéndose el muerto en el barro bajo la lluvia mientras sus captores bebían y comían. Al amanecer, cuando ya se habían ido, se incorporó, buscó otros supervivientes y encontró solo uno: el cabo Villegas.

Le hizo un torniquete en el muslo para que dejara de sangrar y le cargó en su hombro para recorrer los 18 kilómetros que separan El Viso de Los Pedroches de Villanueva del Duque (Córdoba). “Me fue difícil cruzar el río [Guadamatilla], sucio y revuelto por las lluvias. El cabo Villegas no pesaba mucho y yo era un muchacho fuerte, pero el terror del fusilamiento había aflojado mis piernas”, confesaba Gila

Los dos soldados se metieron en la primera casa que encontraron. “El miedo se había quedado atrás, en el lugar del fusilamiento; el hambre y el frío me habían dado el valor o me habían quitado la cobardía. Lo mismo da”, dijo Gila.

En el interior había un grupo de legionarios que luchaban en el bando nacional, que “odiaban a los moros”, y le dejaron secar su ropa, le dieron agua, una lata de carne, otra de sardinas, pan, tabaco, tomates, una manta y unas alpargatas y le pidieron que se marchase para no meterse en problemas con sus superiores.

Unas horas después, ya recuperado, Gila se unió a una fila de detenidos. Pasó cinco meses en el campo de prisioneros de Valsequillo (Córdoba), tras los cuales fue trasladado a la cárcel de Yeserías (Madrid) primero y a la de Torrijos (Madrid) después, donde coincidió con el poeta Miguel Hernández. Allí empezó a dibujar viñetas de humor. Estuvo entre rejas menos de un año, hasta el verano de 1939. El cabo Villegas perdió una pierna, pero logró sobrevivir.

Durante los cuatro años posteriores que pasó haciendo el servicio militar comenzó su carrera como escritor cómico en publicaciones como La codorniz, Hermano lobo o Flechas y Pelayos. En 1951 se subió al escenario del teatro Fontalba (Madrid) e improvisó un monólogo sobre sus experiencias en “la guerra”. Nunca especificaría cuál. No hacía falta.

A mediados de los 50, Miguel Gila ya era un humorista popular. Francisco Franco le invitaba al Palacio de La Granja durante las conmemoraciones anuales del 18 de julio, a pesar de conocer sus afiliaciones socialistas, porque a su mujer Carmen Polo le hacía mucha gracia “lo ocurrente que era”. Gila aseguraba que no tenía identidad política desde que rompió su carnet de las Juventudes Socialistas minutos antes de ser capturado aquella noche de diciembre de 1938.

Y esa fue la clave de su éxito. Si la actriz Carrie Fisher (la heroína de Star Wars) decía que “tienes que coger tu corazón roto y convertirlo en arte”, Miguel Gila agarró su síndrome postraumático (mucho antes de que los psicólogos nombrasen el término), lo zarandeó y no solo lo convirtió en arte sino en una rentable carrera profesional, un legado cultural y un bálsamo social. Gracias a Gila las dos Españas empezaron, poco a poco, a reírse juntas.

Tras un exilio (básicamente por cuestiones de trabajo) de 17 años en Buenos Aires, el humorista regresó definitivamente a España en 1985 y forjó su estatus de icono nacional.

Él decía que el humor es la maldad de los hombres dicha con ingenuidad de niño y sus descacharrantes anécdotas sobre el día a día de la guerra demostraron que aquel refrán que asegura que “la comedia es solo el resultado del dolor y el paso del tiempo” podía hacerse realidad incluso en un país con las cicatrices tan mal curadas como España.

“Perdone, ¿podrían ustedes parar la guerra un momento?” era un chascarrillo estrafalario, pero también despojaba a la batalla de heroicidad. Sus participantes, en un bando y en otro, no son héroes ni villanos sino hombres con ganas de regresar a casa y Gila jamás mencionaba a los vencedores ni a los vencidos porque, en realidad, todos habían perdido.

Su comedia resultaba campechana en la forma, pero sofisticada en el fondo. Aquel deje amargo aunque nunca rencoroso, aquella humanidad entrañable y aquel talante resignado forjaron una comedia accesible y universal. Durante los 90, explicaba que Bill Clinton le había contratado para luchar contra Sadam Hussein porque la guerra jamás terminaba y, para Gila, el humor tampoco.

En el libro Miguel Gila. Vida y obra de un genio, de Juan Carlos Ortega y Marc Lobató (Libros del silencio, 2017), Josema Yuste asegura que la comedia de Gila “te tiene que gustar, seas de izquierdas, de derechas, del centro; de arriba, de abajo; seas lo que seas te tiene que gustar”.

Juan Marsé describe que “su humor fulmina la grandilocuencia” y Forges alaba que en sus monólogos “todo lo gris del franquismo cotidiano desaparecía, es uno de los tres reyes magos del humor, con Cervantes y Quevedo”.

Gila fue artista que durante décadas consiguió que todo el país dejase de prestar atención a sus diferencias para regodearse en lo que le une. Miguel Gila utilizó su miseria para sacar a España de la trinchera y sentarla en un diván terapéutico desde el cual encontrar cierta paz con sus propios fantasmas. Al fin y al cabo, él era uno de ellos."                    (Juan Sanguino, El País, 09/04/18)

10/1/17

Girauta: 'Podrán reprobar a Trillo, pero no conseguirán nunca que ni el más desquiciado de los hooligans progres le impute al ex ministro intencionalidad, dolo'... 'Trillo no veló por los compatriotas que habían ido a defender la libertad, los mejores de entre nosotros.'

Girauta, que hace poco difundió un bulo de 2014 sobre la hija de Chávez que utilizaba un meme como prueba, ha aprovechado la ventana al mundo que son las redes sociales para criticar a Federico Trillo por su gestión del Yak-42. Muy lejanas quedan ya sus propias palabras del artículo en Libertad Digital en el que defendía al por entonces ministro.

Antes: 

"(...)  Y para trillado, lo de Trillo, cuyo linchamiento venía siendo preparado minuciosamente desde que el programa cultural Crónicas Marcianas dedicara un monográfico a sacarle el jugo demagógico a un reportaje previo, lacrimógeno, manipulador, mentiroso y políticamente concertado sobre el Yak 42.

Convenientemente despertado el caso, y estimulado el personal, pudo la mayoría parlamentaria reprobar al ex ministro de Defensa. Vamos a ver si entendemos la nueva embestida antidemocrática del gobierno. http://www.libertaddigital.com/opinion/juan-carlos-girauta/la-alternancia-segun-rodriguez- (25899/((bb (...)

Podrán reprobar a Trillo, pero no conseguirán nunca que ni el más desquiciado de los hooligans progres le impute al ex ministro intencionalidad, dolo. Aceptémoslo, la convivencia democrática, además de pasar por las exhumaciones de la memoria histórica, la ofensa permanente a los católicos, la disolución de la idea de España y de todo vínculo afectivo con ella, va a pasar también por las reprobaciones formales, institucionales y solemnes de otros gobernantes democráticos. - Seguir leyendo: http://www.libertaddigital.com/opinion/juan-carlos-girauta/la-alternancia-segun-rodriguez-25899/
La incoherencia y la falsedad salen a flote sin apenas esforzarse al rascar. Basta una rápida búsqueda y zas, ¡ahí está! (...)

Y ese partido pretende sacarle los colores a Federico Trillo y le organiza un susto en el Congreso. Es como si Anibal Lecter impartiera un cursillo de manipulación de alimentos. - Seguir leyendo: http://www.libertaddigital.com/opinion/juan-carlos-girauta/la-alternancia-segun-rodriguez-2589"        (Juan Carlos Girauta, Libertad Digital, 30/06/2005)

Ahora:

 Juan Carlos Girauta @GirautaOficial
 
Trillo no veló por los compatriotas que habían ido a defender la libertad, los mejores de entre nosotros. No merece representar a España.

 La incoherencia y la falsedad salen a flote sin apenas esforzarse al rascar. Basta una rápida búsqueda y zas, ¡ahí está!

 Javier Alemán @dottorealeman
 
Es bastante flipante que un partido en el que está Girauta haya ido de progresista durante más de dos días sin explotar

 Apróstata @haprostata
 
"Lo del Yak-42 ya está sustanciado" (Mariano Rajoy, el sustanciero)

Anacleto Panceto @Xuxipc
 
Albert Rivera está tan indignado con lo de Trillo que seguirá apoyando a Rajoy pero con la cara muy sería.

 LA MERKEL @GobernoAlem
 
—Murieron 75 personas en el accidente y juntaron trozos de cuerpos distintos para enterrarlos.
—¿y?
—Hicieron a Trillo embajador
—JAJAJAJAJA

(Tremending topic)

26/2/13

“El hombre que mató a Osama Bin Laden… está fastidiado”... y en el paro y sin seguro médico

"Los Navy SEAL —el elitista grupo de la armada encargado de operaciones especiales— viven bajo un grueso manto de secretismo. Sus identidades son anónimas y en caso de violar ese acuerdo pueden pagar con la cárcel. 

A los 23 hombres que la noche del 1 de mayo de 2011 volaron al interior de Pakistán para dar caza y captura al “más infame terrorista de nuestro tiempo” —en palabras del jefe de la CIA, Leon Panetta— se les ordenó que al día siguiente olvidaran lo sucedido e hicieran como que no había pasado nada.
De esos 23 Navy SEAL, uno de ellos descerrajó tres tiros en la frente al líder de Al Qaeda, al enemigo público número uno de EE UU. Pero su identidad es secreta y por seguridad lo mejor sería que accediera a un programa de protección de testigos. El único problema es que tal programa no existe en el Departamento de Defensa.

Tan anónimo es el hombre que mató a Bin Laden que puede que su próximo trabajo sea conducir un camión de reparto de cerveza en Milwaukee. Eso es lo que le ofreció el Ejército cuando decidió dejar atrás 16 años de pertenencia a la Marina, compuestos por 12 despliegues en el exterior y más de 30 enemigos abatidos.

Por primera vez, el hombre que acabó con la vida de Bin Laden ha contado su historia y lo ha hecho a lo largo de un año a Phil, exdirector del San Francisco Chronicle y actual presidente del Centro para el Periodismo de Investigación. La entrevista exclusiva de 26 folios de extensión será portada en el próximo número de marzo de la revista Esquire.

El titular de la entrevista resume los 26 folios: “El hombre que mató a Osama Bin Laden… está fastidiado”. A falta de identidad que poder revelar, Bronstein ha dotado a ese hombre de un apodo. Le llama El Tirador (The Shooter). 

Ambos hombres establecieron una relación muy cercana —“y muchos tragos de whisky escocés”— en el transcurso de su convivencia para el reportaje, que revela que El Tirador carece de seguro médico y pensión tras abandonar las Fuerzas Armadas el año pasado.

 “El seguro de salud para mí y para mi familia concluyó en septiembre de 2012”, explica en la historia de Esquire. “Pregunté si había algún tipo de transición entre el seguro que cubre a los militares y el que debo tener en la vida civil y me dijeron que no”. 

“Estás fuera del servicio, tu cobertura se ha acabado. Gracias por tus 16 años de servicio”, agrega el SEAL. “Ahora que te jodan”, añade él."              (El País, 12/02/2013)

25/11/10

Guerreando... pero sólo en las vacaciones

"Viaje de trabajo talibán. The Guardian cuenta que algunos talibanes viven y trabajan gran parte del año en Reino Unido -p.ej un taxista- y vuelven a Afganistán tres meses a luchar contra la OTAN. "Son mi familia y mis amigos, es mi obligación", dice uno.( http://cort.as/0Ph1; (El País, Eskup)

5/5/10

Los calzoncillos del guerrero



"En calzoncillos. Soldados de EE UU toman una posición en una trinchera en Afganistán mientras responde al fuego cruzado con los talibanes. El especialista Zachery Boyd, sorprendido por el ataque, sale vestido con unos calzoncillos rosas donde se puede leer "Yo amo a NY" (The Associated Press. El País, 04/05/2010)