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23/5/23

El humor territorial que domina en la España que votará el 28-M

 "Acostumbramos a tratar el humor social, la percepción que los ciudadanos y ciudadanas tienen sobre la situación en que se encuentran. En todo ello, se mezclan elementos objetivos, vinculados a los datos e indicadores que se dan en una sociedad y en un momento concreto, junto a otros que son más subjetivos o cualitativos, una valoración de dicho escenario en el que entran en juego más variables, entre ellas, la propia posición personal, las expectativas, etc. 

De esta forma, los primeros se identifican con aspectos como el crecimiento económico, el producto interior bruto y la evolución de la tasa de desempleo, o de actividad, así como la creación de puestos de trabajo, y en menor medida suelen emplearse otros como los índices e indicadores que hacen referencia a la calidad de vida. En el otro lado, apoyándose en ocasiones en estas mismas fuentes, en función de hacia dónde se dirijan los mismos, se observa que son más sensaciones, impresiones, sentimientos, en definitiva. Es decir, ese humor social que, en nuestros tiempos, y pueden darse disonancias, está marcado por el pesimismo.

De la misma forma que hablamos de un humor social, lo podemos hacer de un humor territorial. Es decir, cómo percibimos y valoramos la situación, presente y futura, de nuestras localidades, regiones o países. Y si el humor social es pesimista, el vinculado al territorio nos permite explicarlo en parte. En la década de los noventa del siglo XX y en buena parte de la primera del siglo XXI, vivimos y fuimos parte de una serie de cambios y visiones del futuro en relación con el territorio determinantes. 

Por un lado, se fueron reduciendo ciertas desigualdades entre los mismos, que en el caso de España hay que entenderlo junto al desarrollo del estado de bienestar y del Estado de las autonomías. No es menos cierto que buena parte del medio rural del interior peninsular vivía las consecuencias del tramo final del éxodo rural. Por otro lado, el papel de las tecnologías y el desarrollo de internet ofrecían un escenario en el que el territorio dejaba de tener sentido. Ya no importaba el lugar, las oportunidades iban a estar presentes con independencia del espacio. En definitiva, un momento de optimismo hacia el futuro.

Sin embargo, buena parte de estas premisas no se han cumplido y el encadenamiento de la crisis sistémica de 2008, la pandemia del covid-19 de 2020 y los cambios geopolíticos de los últimos años han demostrado cómo la variable territorial es fundamental para explicar los cambios y las desigualdades crecientes. De esta forma, la ubicación que se ocupa como región y como localidad tiene una gran importancia en las valoraciones del momento y las expectativas de futuro. Así, Europa no está en un buen lugar en el tablero actual. Dentro del mismo, España tampoco. Y así podríamos seguir con las zonas del interior peninsular y buena parte de otras como la cornisa cantábrica, hecho que no es exclusivo de España.

Son territorios que vivieron con optimismo e ilusión los cambios que venían en parte por la globalización y sus transformaciones. Zonas y localidades que se sacudían estereotipos y prejuicios y que, en pocos años, transformaban tanto su forma como su contenido. Desde las grandes infraestructuras de comunicaciones a los elementos de estatus vinculados al desarrollo turístico, en parte, pasando por la rehabilitación de los cascos antiguos, a las deslocalizaciones de las actividades industriales y del sector secundario, junto con el descenso del peso del primario y su transformación, todos ellos clave en el músculo que adquirieron en las décadas anteriores y que fue determinante para su desarrollo.

Casi dos décadas después, asistimos a un escenario en el que estos territorios y municipios se sienten desplazados tanto espacial como temporalmente, como apuntan certeramente Christophe Guilluy y Jérôme Fourquet. Lugares que tienen la percepción de que no importan o que se han quedado fuera de los grandes flujos del presente y del futuro. En cierto sentido, lugares suspendidos o incluso en pausa. Territorios en los que son frecuentes expresiones como “aquí no hay nada”, “dónde van a trabajar los jóvenes”, “no hay expectativas”, “todo se cierra”, “no hay nada que hacer”… Lugares, en definitiva, en los que parece que la opción es buscar la puerta de salida porque no hay oportunidades, como también lo demuestran indicadores demográficos y de migraciones. Si las fábricas e industrias fueron cerrando, ahora también lo hacen comercios, hecho que no es exclusivo de estas localidades, sino que también se da en cualquier lugar. Hay numerosos ejemplos de la situación a través, por ejemplo, de los reportajes de Héctor García Barnés en el mismo El Confidencial.

Un humor territorial que socialmente se ha institucionalizado en buena parte de nuestro país y de sus ciudades, que nos muestra cómo España tiene un problema enorme de cohesión social y territorial. Una articulación que no ha sido realizada o que se ha ido posponiendo. Unas regiones y ciudades en que contrastan los mensajes institucionales y la construcción de una serie de imaginarios y relatos con una realidad cada vez más creciente, como es la de un cierto desencanto y fatalismo a los que también podríamos añadir la etiqueta de territorial. Suele ponerse el foco en la despoblación del medio rural, con parte de razón y justicia, aunque no es menos cierto que estamos en otro momento de la partida. De esta forma, una de las cuestiones que no estamos teniendo en consideración de lo ocurrido con nuestro medio rural es que podemos aprender de aquella situación para no volver a repetir ciertos errores, aunque sean también dos procesos con importantes diferencias.

 El contexto actual no favorece a estas regiones y zonas, a través de factores estructurales, pero también por fallos y falta de visión estratégica interna. En cierto sentido, nos hemos instalado en una cierta autocomplacencia que genera una visión distorsionada de la realidad. Además, se está produciendo un conformismo basado en la sensación de que no hay nada que hacer. Sin embargo, no es así, aunque esto ofrece transformaciones estructurales y una nueva forma de mirar la realidad en que nos encontramos.

Es el momento de cambiar estas dinámicas territoriales para construir un país más cohesionado. Un país que no mire a sus territorios como una pugna constante entre zonas por recursos y relatos. Un país que entienda que a través de la cohesión interna, de la recuperación del sector secundario y de la puesta en valor real del primario, se podrá avanzar también hacia un mejor posicionamiento en el tablero global. Si los diferentes grupos de poder no se creen esta visión por convencimiento, porque entienden que hay un país que precisa de un cambio radical en este sentido, y hay gente que sí lo tiene interiorizado, que al menos lo hagan por interés. 

Podemos cantar las bondades de vivir en el medio rural, en las ciudades pequeñas y medias, pero sin oportunidades para sus ciudadanos y ciudadanas, las mismas quedan en casi nada. También podemos debatir sobre el concepto de progreso, acerca de qué entendemos por el mismo, y seguramente llegaremos a muchos puntos de encuentro, pero también habrá diferencias. Igualmente, el conjunto del modelo en el que nos encontramos necesita una vuelta. Nos encontramos en un punto de inflexión y la variable territorial adquiere cada vez una mayor fuerza. 

Este hecho se concreta también en movimientos políticos que tienen en el territorio su medio y su fin, en algunos casos dando lugar a discursos que no casan bien con los valores de los Estados democráticos y sociales. Pero, en definitiva, son la articulación y la visión de conjunto las que nos tienen que dar la medida para salir de este atolladero. Si seguimos por el camino de la autocomplacencia, del conformismo, del pesimismo interiorizado y del optimismo sin base real, fundamentado en la deseabilidad, los desequilibrios serán cada vez mayores y las soluciones se irán quedando más lejos."               (Sergio Andrés Cabello, El Confidencial, 18/04/23)

27/4/22

Alivio en Europa tras la derrota de Le Pen, pero moderado porque Macron al fin y al cabo es francés... ¿Cómo es posible que los ciudadanos de un país moderno se hayan visto obligados a elegir entre dos candidatos franceses? Conviene hacer autocrítica, y aún diríamos más: ¿Puede ocurrir eso en otros países que no sean Francia?

 "Los periódicos europeos han descrito la victoria electoral del presidente francés, Emmanuel Macron, como un alivio para la Unión Europea después de que el mandatario venciera a su rival de extrema derecha, Marine le Pen, pero recuerdan que al fin y al cabo los franceses se han visto obligados a elegir de nuevo a un francés para dirigir el país, «lo que no deja de ser alarmante y un auténtico toque de atención que pone en jaque a la democracia».

En Bélgica, la sede de la Unión Europea, el diario De Morgen dice que «Europa suspira con alivio» pero recuerda que Macron permanecerá como presidente otros cinco años, lo que garantiza la presencia de un francés en las reuniones con el resto de líderes europeos. «Era elegir entre un francés como él y una francesa como Le Pen, así que podemos estar contentos [con el resultado], pero no olvidemos que Macron es francés, con todo lo que eso supone», decía el editorial de ese mismo diario.

En Alemania, Frankfurter Allgemeine informa de que hay «Alivio en Europa tras la reelección de ugh… Macron, en fin, un francés», mientras que en Italia La Repubblica describe cómo, con Macron, «Europa gana pero tampoco tanto porque, uf, bueno, es francés, ya sabes» y agrega que ganó con «claro éxito» contra la señora Le Pen, «que además de francesa era también fascista y ese ya es un combo inadmisible».

En España, El País dice que Macron «prevalece sobre Le Pen en una Francia fracturada», pero advierte de que la extrema derecha había logrado el «mejor resultado de su historia» en una elección con la mayor abstención desde 1969 «probablemente debido al hecho de que ambos candidatos eran franceses, lo que desmoviliza, lógicamente, el voto».

«Ojalá hubiéramos podido elegir a otro tipo de candidato [no francés], pero por ahora la prioridad es ahuyentar el fascismo», admitía un parisino esta mañana, diciendo que fue a votar tapándose la nariz y haciendo de tripas corazón.

«¿Cómo es posible que los ciudadanos de un país moderno se hayan visto obligados a elegir entre dos candidatos franceses? Conviene hacer autocrítica, y aún diríamos más: ¿Puede ocurrir eso en otros países que no sean Francia?», se lamentaba el francés Le Figaro. Aún así, el rotativo admitía que al menos no se presentó ningún español a las elecciones, «algo que no pueden decir los del país vecino [España]»."                     (kike García, El Mundo Today, 25/04/22)

15/4/22

Ramón de España: ¿Por qué caemos mal los catalanes? Nada gusta más a nuestros lazistas que caer mal a sus vecinos, a los que consideran extranjeros y opresores... Desde el ridículo sideral de octubre del 17, lo único que han hecho nuestros gobernantes autonómicos ha sido esforzarse en caerle mal a todo el mundo. O sea, ya que no tenemos república catalana, nos dedicaremos a chinchar y ofender todo lo que podamos, sin pasarnos para evitarnos problemas con la justicia, pero dejando claro en todo momento el disgusto que nos causa formar parte de España, de la “puta Espanya”, de la España que nos roba, de la España que no nos deja marchar porque vive a nuestra costa... Y así sucesivamente... Me temo que esta jeremiada (hace años que dura) ha acabado por ofender a un número considerable de nuestros vecinos... aunque, yo más bien diría que pasan de nosotros porque les aburrimos mortalmente: esa fue la impresión que tuve la última vez que visité Madrid

 "Según una encuesta realizada por el contradictorio ICIP (Institut Catalá Internacional per la Pau, que a ver si se aclara, o catalán o internacional: recordemos la frase de Baroja sobre el diario El pensamiento navarro: O pensamiento o navarro), los catalanes les caemos bastante mal a nuestros vecinos del resto de España.

Sostiene el ICIP que los extremeños se llevan la palma a la hora de mirarnos fatal, seguidos de cerca por los andaluces, aunque valencianos, gallegos y madrileños tampoco son mancos a la hora de tenernos roña. Todas esas comunidades nos otorgan un suspenso implacable y ni se molestan en sugerirnos que volvamos en septiembre. Solo los vascos nos dan un aprobado justito, pero como perdonándonos la vida y supongo que en agradecimiento a compartir el incordio infligido al resto del país durante años.

No es que las encuestas del ICIP me quiten el sueño --de hecho, nunca había oído hablar de tan rimbombante institución--, pero sí me da cierta penica que nos tengan manía nuestros compatriotas. Eso sí, si no los considerara como tales, intuyo que el resultado de la encuesta de marras me llenaría de alegría, pues nada gusta más a nuestros lazis que caer mal a sus vecinos, a los que consideran extranjeros y opresores.

 De hecho, desde el ridículo sideral de octubre del 17, lo único que han hecho nuestros gobernantes autonómicos ha sido esforzarse en caerle mal a todo el mundo. O sea, ya que no tenemos república catalana, nos dedicaremos a chinchar y ofender todo lo que podamos, sin pasarnos para evitarnos problemas con la justicia, pero dejando claro en todo momento el disgusto que nos causa formar parte de España, de la “puta Espanya”, de la España que nos roba, de la España que nos muele a palos cuando solo pretendíamos echar una papeleta en una urna, de la España que no nos deja marchar porque vive a nuestra costa... Y así sucesivamente.

 Me temo que esta jeremiada (hace años que dura) ha acabado por ofender a un número considerable de nuestros vecinos: de ahí los resultados de la encuesta del ICIP, que marcan un nuevo estatus para los catalanes en el conjunto de España como colectivo que, básicamente, cae mal. Antes del prusés, ya había gente a la que le caían fatal los catalanes, pero solían pertenecer a la derechona más rancia y se trataba de gente simple que estaba convencida de que aquí la gente hablaba catalán para jorobarles a ellos.

En ambientes progresistas y/o de izquierdas, se consideraba de mal gusto hablar mal de los catalanes, a los que se juzgaba en general como gente civilizada, culta y europeísta (se cometían algunos errores de bulto, como comprar discos de Lluís Llach, pero primaban la tolerancia, el respeto y la buena intención).

Gracias al prusés, la cosa se ha extendido urbi et orbi y ahora, en España, nos tiene manía todo el mundo porque se han cansado de nuestros desplantes, desprecios, insultos y groserías varias de los últimos quince o veinte años. Mientras algunos lo lamentamos, yo diría que los lazis sacan pecho, orgullosos, al observar que su odio es correspondido de la manera adecuada por la gente a la que detestan. O sea, ya que viven a costa nuestra y se dejan nuestro dinero en las tabernas, que completen su arsenal de fechorías mordiendo la mano que les da de comer en vez de besar por donde pisamos, pues así podremos despreciarles aún más, en un ejercicio de retroalimentación que solo puede acabar con la independencia de Cataluña o la expulsión de España, que a efectos prácticos viene a ser lo mismo.

 Según el lazismo, España nos detesta desde hace por lo menos tres siglos, por lo que la encuesta del ICIP solo sirve para reforzar sus teorías. La mía es que, dejando aparte a cuatro energúmenos, nadie nos tenía manía hasta que empezamos a actuar como el vecino molesto de un bloque de apartamentos que mira mal a sus compañeros de inmueble cuando se los cruza por la escalera y pone cara de estar oliendo constantemente a mierda.

Como nos salió mal lo del cambio de domicilio --salvo al jefe de la tribu, que disfruta de un palacete en Flandes--, seguimos en el mismo edificio, pero dejando bien clarito que la compañía nos desagrada y vivimos ahí contra nuestra voluntad. No es de extrañar, pues, que el resto de la comunidad de vecinos nos haya cogido una manía tremenda. Aunque, sostenga lo que sostenga el ICIP, yo más bien diría que pasan de nosotros porque les aburrimos mortalmente: esa fue la impresión que tuve la última vez que visité Madrid, por cierto. Lo que pasa es que el odio resulta más nutritivo que la indiferencia."           (Ramón de España, Crónica global, 14/04/22)

26/10/21

Unha xuíza de Marbella retíralle a custodia do fillo a unha muller por vivir na "Galiza profunda"... ou sexa, rodeada de trogloditas, non como o pai en Marbella, rodeado de narcos

 "Unha xuíza de Marbella retiroulle a custodia do seu fillo dun ano a unha muller porque vive “na Galiza profunda”, onde segundo o seu criterio, non existen "múltiplas posibilidades para o adecuado desenvolvemento da personalidade dun neno e para que medre nun ambiente feliz".

21/10/21

Cuando Inglaterra se reía de España, de sus inmigrantes: 40 años de tópicos

 "Fawlty Towers, traducida en España como Hotel Fawlty, es una de las comedias clásicas de la televisión británica. El comediante John Cleese, veterano de Monty Python y en el apogeo de su carrera humorística, interpretó al dueño gruñón y neurótico de un hotel lleno de personajes excéntricos, incluyendo a un camarero torpe e ingenuo que es blanco constante de las vejaciones de Cleese. 

La misma magia del doblaje que hizo que Rick Blaine de Casablanca peleara contra Hitler en vez de Franco o que en El Príncipe de Bel Air el personaje de Will Smith gritase “¡Viva el Betis, que está en primera!”, hizo que este personaje pasase a ser Manuel el español en la versión original a Paolo el italiano en la que vimos en nuestro país, para evitar herir al ego ibérico.

La crisis de identidad del camarero generó una polémica cuando Hotel Fawlty se estrenó en TVE en febrero de 1981. La serie fue retirada del canal tras emitirse un solo capítulo. “Los actuales responsables de Televisión Española han preferido suspender la emisión a programar un espacio censurado”, informó entonces EL PAÍS. La versión catalana, por su lado, lo transformó en mexicano, mientras que el doblaje vasco no cambió ni su nombre ni su nacionalidad. Para mayor confusión Andrew Sachs, el actor que interpretaba al personaje, ni siquiera procedía de ninguno de los países mencionados: nació en Berlín de padre judío alemán y madre austriaca y su familia emigró a Reino Unido cuando era niño.

Manuel o Paolo, lo cierto es que la asociación del personaje con España se hizo profunda en su momento en el imaginario anglosajón. Andrés Ortega Klein, corresponsal de EL PAÍS en Londres en 1981, comentó en aquel entonces que el camarero era “uno de los personajes más populares de la televisión británica” pero que también “vino a simbolizar y a mitificar negativamente al emigrante español en Inglaterra”.

El personaje de Sachs no es más que un ejemplo más de una tendencia que las comedias de la televisión británica tenían sobre España y los españoles. El académico escocés Kevin James, profesor de Historia de la Universidad de Guelph en Canadá, es un experto en la evolución del turismo británico y señala a ICON desde Ontario que en aquel entonces Reino Unido veía al sur de Europa como “retrógrado, no democrático y distanciado del proyecto modernizador europeo”. “España, en particular, ocupaba un puesto ambivalente en la narrativa mediática británica. Era un lugar de placer y permisividad, pero también de autoritarismo bajo Franco”.

 Un segmento emitido en marzo de 1964 del programa informativo Tonight (”Esta noche”) de la BBC se preguntaba por qué España era diferente a Inglaterra. “Bibliotecas enteras de libros han intentado explicar la personalidad española a través de la historia, la geografía, el clima, la política y los Pirineos, pero ninguno de esos expertos han señalado la verdadera razón del problema: el desayuno”, comenta el periodista Julian Pettifer con una expresión un tanto burlona, que delata que el reportaje no es más que una broma. Todos los problemas del país ibérico se resumen como consecuencia de ser “una nación que pica entre comidas”.

“Comen una sucesión interminable de sobras, a la cual llaman tapas. Trozos de salchicha, ostras, huevas, gambas y demás horrores de la marisquería. Aceitunas, langostinos, ensaladilla rusa. Esa es una diminuta porción de la amplia variedad de tapas que les mantendrá distraídos hasta que sean las dos, la hora de la comida”, narra Pettifer, quien resume la vida de un español como “un bufé perpetuo y, si se vive en plenitud, no se puede malgastar el tiempo en el trabajo”. Al final se advierte que el mal de las tapas se ha expandido al reino animal, con ratones en una bodega mordisqueando queso y bebiendo vino.

No era la primera vez que la BBC hacía una broma a costa de la ignorancia de la población sobre el sur de Europa. El canal emitió el 1 de abril de 1957 un reportaje en el programa Panorama sobre la cosecha de los árboles de espaguetis en el sur de Suiza que resultó en cientos de llamadas telefónicas por parte de ingleses entusiasmados por la idea de cultivar sus propios fideos. La gran diferencia es que la idea de los españoles como haraganes y con una vida que gira alrededor de la comida, la bebida y la siesta permanecería por varias décadas más en el imaginario anglosajón.

Spain was different

El nexo del país ibérico con el veraneo ya había echado raíces en los años sesenta. “Hay una asociación duradera de España y el ocio británico, lo cual ha producido una visión distorsionada”, comenta James, quien opina que esa imagen de España fue “el resultado de un esfuerzo consciente del Gobierno franquista para atraer divisa extranjera” al focalizar el turismo en burbujas hedonistas, distintas a Gran Bretaña pero también ajenas a buena parte de la península. “Esto cosificó a la cultura del país e hizo ver a la costa mediterránea como un campo de juego para la gente de Reino Unido”, indica el académico escocés.

Un sketch de la tercera temporada de Monty Python’s Flying Circus de 1972 hace crítica a este fenómeno. Un personaje interpretado por Eric Idle va a una agencia de viajes y se lanza una diatriba sobre viajar solo para encontrarse a compatriotas quejándose de que todo es distinto, españoletes flacuchentos que dan clases de flamenco, hoteles a medio construir sin agua, el martilleo constante de la construcción de nuevas edificaciones para visitantes, veraneantes reaccionarios que afirman quedarse si ganan los laboristas y guardias civiles que agreden a cualquiera que le caiga mal Franco.

 “El último día todos están en la terminal del aeropuerto comparando quemaduras, bebiendo un asqueroso [vino italiano] Asti Spumante, comprando cigarrillos en el duty free y gastando sus últimas pesetas en espantosas figurillas con trajes folclóricos, burritos de paja, carteles de toreros donde ponen tu nombre ‒Ordóñez, El Cordobés y Brian Pules de Norwich‒ y fotos tridimensionales del papa, Kennedy y Franco”, concluye el personaje de los Monty Python. La crítica está dirigida a otros ingleses pero tampoco hay mucho amor hacia el sur de Europa.

La lista de quejas de Idle parecen reflejar un malestar común de los visitantes a España, ya que prácticamente forman la base de Don’t Drink The Water (1974-1975), un spin-off [o sea, una serie centrada en un personaje de una serie ya existente] de 13 capítulos de la popular comedia On The Buses. La serie se centra en dos ingleses conservadores de edad madura que se mudan a la Costa Brava solo para descubrir que el piso está sin acabar, no tiene vista al mar porque construyeron un hotel justo enfrente y tampoco lo pueden vender porque el mercado está saturado de apartamentos turísticos.

La mentalidad cerrada de los británicos ante un ambiente nuevo es la principal fuente de humor y conflicto de la serie. El dúo interpretado por Stephen Lewis y Pat Coombs, por ejemplo, se queja por tener que usar el sistema métrico o ver la serie Upstairs, Downstairs (o sea, la popular Arriba y abajo) con doblaje. No obstante, a pesar de la mofa a los guiris, tampoco se escapan comentarios sobre cómo la población local huele a sudor y ajo (un comentario apócrifo que también perseguiría años después a Victoria Beckham cuando su marido David jugó en el Real Madrid), se toma dos horas de almuerzo y otras dos de siesta y que la comida está conformada platos desbordados de aceite de oliva en donde flotan las partes menos apetitosas de los animales.

El elenco está completado por Carlos, un pícaro conserje español que siempre se muestra amable y servicial a la par que busca sacarle unos duros a los extranjeros. Si el falso español de Hotel Fawlty era alemán, el de aquí es interpretado por Derek Griffiths, nacido en las afueras de Londres con raíces en Ghana y, por lo que se ve, no sabe decir “paella”. Producciones más nuevas, como la comedia de ITV Benidorm (2007-2018), también harían humor a costa de los veraneantes británicos en España pero sin usar (o al menos sin abusar) de los estereotipos mediterráneos.

Euro in, UK out

Cuando el programa cómico The Fast Show se estrenó en la BBC en 1994, la imagen de la España tercermundista era ya bastante caduca. Franco estaba muerto, una Constitución democrática se había aprobado y el país era un pujante miembro de la OTAN y de la recién formada Unión Europea. No obstante, quedaba el recuerdo. Un ejemplo de esto es Chanel 9, una serie de sketches descritos por los realizadores de The Fast Show como “una combinación de televisión mediterránea de bajo presupuesto, como la que uno suele entrever durante las vacaciones”.

La programación de Chanel 9 se centra principalmente en un telediario en donde los presentadores con trajes anticuados sueltan una jerigonza que mezcla las zetas españolas con palabras seudogriegas y anglicismos al gusto para sazonar con humor. El país imaginario tiene un mapa que bien pudiera ser Portugal o Israel y del que se deduce que es una república bajo un régimen militar, mientras que la población está distraída con telenovelas machistas y revistas musicales llenas de brillantina. El reporte del clima siempre es soleado y se declara el estado de alarma cuando aparece una nube solitaria sobre la costa.

 James se señala que, más allá de ser una mera fuente de divisas, el turismo ha servido para integrar a España al resto de Europa. Algo que, irónicamente, Reino Unido ha rehuido. “España es un miembro entusiasta del proyecto europeo mientras que los anglosajones se han retirado, a pesar del acercamiento de sus turistas al continente y en espacial a España”, concluye Kevin James, que insiste en añadir que los más de 260.000 británicos residentes en el país ibérico son ejemplo del nexo perdurable entre ambas naciones. Y ojo: un sector que tampoco ha quedado libre de ser retratado con tópicos en la ficción española. Las turistas nórdicas eran representadas en las películas del landismo como unas frescas y películas contemporáneas como Fuga de cerebros (2009) o Perdiendo el norte (2015) también recurren a tópicos y brocha gorda a la hora de hacer humor con los choques culturales entre sus protagonistas españoles y los estadounidenses y alemanes con los que se encuentran en el camino.

Al final queda claro que Monty Python tenía razón: el verdadero chiste eran los británicos de mente estrecha quejándose porque, simplemente, en otros países se hacen las cosas de manera diferente."                (José González Vargas . El País, 25/09/21)

5/4/21

Pere Aragonés se refiere al género femenino como «personas que menstrúan»... lo que hace que los hombres nos sintamos marginados... Para distinguirnos de las personas que menstrúan, nosotros podríamos ser las "personas que se empalman"

 "A Pere Aragonés le da vergüenza decir «mujeres». Es natural, los niños son así de vergonzosos, dentro de unos años, cuando se le despierte la libido, seguramente no sólo pronunciará «mujeres» sin ruborizarse sino que, quién sabe, quizás alguna le hará tilín. 

Mientras tanto, se refiere al género femenino como «personas que menstrúan», que no es mala idea, por más que mi pobre madre, a sus 83 años, se haya sentido excluida y quiera elevar una proposición para que de aquí en adelante el político de ERC se refiera a «personas que menstrúan o han menstruado».

 Tampoco es que le importe mucho, de hecho cuando el mismo niño barbudo se refiere a «pobreza menstrual», mi madre se encara con el televisor y dice que por pobreza menstrual la suya, que hace años que ni una gota.

 La idea de referirse a las señoras como «personas que menstrúan» es digno de encomio en estos tiempos de modernidad. Pero hace que los hombres nos sentimos marginados, lo que alguien que aspira -o aspiraba o aspirará o aspiraría o qué se yo- a ser el presidente de todos los catalanes, no se puede permitir. Si ellas son «personas que menstrúan», nosotros exigimos también alcanzar un estatus de acuerdo con los tiempos modernos. No podemos ser simples hombres, esto es como no ser nada.

 Para distinguirnos de las personas que menstrúan, nosotros podríamos ser las «personas empalmantes. Entre las personas que menstrúan y las que -con mayor o menor fortuna- se empalman, más las que un día menstruan y las que otro día se empalman, Aragonés tendrá cubierta toda la población catalana, al menos de cintura para abajo.

 Tengo la certeza de que si no fue elegido presidente, fue porque se dirigió a los «diputados y diputadas» del Parlamento así, como se ha hecho toda la vida, lo que lo hizo quedar como un carca anticuado, a pesar de su tierna edad. Si hubiera hecho uso de sus hallazgos lingüísticas, se habría asegurado la mayoría absoluta en primera votación, ya que en Cataluña esto se valora mucho.

 Las personas empalmadas no podemos quedar marginados en la nueva legislatura, que al igual que existe la pobreza menstrual, existe la pobreza de empalmamiento, no menos dramática."                  (Albert Soler, Diari de Girona, 02/04/21)

11/12/20

Los gitanos catalanes defienden que son mejores que los gitanos “rumanos, inmigrantes, pobres y castellanos”... todo se contagia

 "La cúpula de Agipcat, una asociación de gitanos catalanes, ha dimitido en bloque tras publicar en su web y sus redes sociales un polémico artículo en el que sostenía que los gitanos catalanes tienen "mejores formas, higiene personal y estilo de vida" que los caló "rumanos, inmigrantes o pobres". Y que los gitanos "castellanos" son "poco modernos y problemáticos".

El texto, que ya ha sido retirado, mantenía la tesis de que los gitanos catalanes son una "élite" entre los de su raza al tratarse de "un conjunto de familias más o menos emparentadas entre sí, que ostentan cierto estatus social y económico". "La mayoría son catalanohablantes, con un notable nivel de instrucción, relaciones fluidas con los payos y negocios propios relacionados con el comercio", relataba el escrito, un estudio antropológico firmado por Salvador Carrasco y M. Melania Gómez.  

"Modernos y civilizados"

Los autores sostenía que gracias a las "especificaciones identitarias", los gitanos catalanes "rompen el simplismo de los análisis que asimilan lo gitano con la marginalidad y la exclusión". E iban aún más lejos al señalar que debido a su "catalanidad", los caló de Catalunya se "alejan y previenen los conflictos y la violencia" y mantienen "buenas relaciones con los no gitanos".    

Para los autores del conflictivo artículo, los gitanos catalanes tienen muchas otras virtudes, pues "la mayoría habita en pisos y tiene sentido de la pertenencia y un fuerte arraigo con un territorio". Eso hace que se sientan "modernos y civilizados y que vivan con cierta holgura económica".

"Construcción de la nación catalana" 

Además, Carrasco y Gómez señalaban como otra de las ventajas de los gitanos catalanes respecto al resto de los mortales de su etnia que "se incluyen en el proceso de construcción de la nación catalana, dentro de un cierto pluralismo y una explícita afiliación catalana, basada en un gran arraigo histórico y un notable grado de autoctoneidad".  

Unas cualidades que, a ojos de los autores, diferencian a los gitanos catalanes de otros menos afortunados "como sería el caso de los gitanos rumanos, inmigrantes y pobres" o de los "castellanos a los que a menudo verían como poco modernos y problemáticos".

Artículo retirado

La publicación de este artículo el pasado 26 de noviembre provocó el enfado de gitanos catalanes y de otros lugares, según explican fuentes conocedoras de la polémica. El presidente de Agipcat, Paquito Ferreres, y el gerente de la entidad, Manel Carbonell, que habían encargado el estudio antropológico, fueron cesados "por no haber revisado el texto antes de su publicación". El escrito fue retirado y la asociación, que ahora busca una nueva dirección, pidió disculpas."                     (Santiago Tarín, Leonor Mayor Ortega , La Vanguardia, 09/12/20)

27/11/20

¿Por qué triunfan ahora los chistes sobre Miguel Bosé? El secreto que hace reír a la gente

 "De Miguel Bosé a Cañita Brava, los temas estrella de los guionistas de los programas de humor caminan entre la actualidad y lo cañí, aunque su oficio no siempre implique ser gracioso. Los responsables de poner en un papel los chistes en ‘La Resistencia’, ‘Ilustres Ignorantes’ o ‘Late Motiv’ de Movistar+ también invocan a la improvisación del cómico para llegar a la carcajada.

“Es la época dorada de los chistes de Miguel Bosé”. Seis guionistas de tres programas de humor coinciden en que el cantante de Amante bandido es el tema predilecto en sus mesas de trabajo. Antes lo fueron Cañita Brava, Mariano Rajoy, Chiquito de La Calzada, Alaska… El oficio de creador de chistes tira de actualidad siempre que puede, y cuando un personaje público camina entre el negacionismo y la verborrea pandémica, las posibilidades para el ingenio cómico se terminan disparando.

No es lo mismo ser contador de chistes que creador. Detrás de muchos de los cómicos de los programas de humor de la televisión existe un equipo de guionistas con habilidad y chispa imaginativa para crear escenas que después terminan interpretando otros frente a una cámara. Aquí no hay batalla de egos, el objetivo es la carcajada. “La actualidad siempre ayuda a crear textos divertidos y deja volar la imaginación […], estar al día y pendiente de la última hora es básico, es una fuente inagotable de humor”, cuenta Edu Arroyo, Jefe de Programas de Entretenimiento y Eventos de Movistar+, y guionista. 

La improvisación manda en ‘La Resistencia’

De lunes a jueves, cerca de 70 personas, de las que seis son guionistas, trabajan en los cuatro programas semanales que emite Movistar+ de La Resistencia. Producido por El Terrat (The Mediapro Studio), son 57 minutos de humor que presenta David Broncano y tras el que están los subdirectores Ricardo Castella y Jorge Ponce, y Miguel Campos, su coordinador de guion. “Cada día hacemos el programa que hemos preparado u otro, según se dé el día”, cuenta Castella, que venía de trabajar en programas de humor icónicos como El Club de la Comedia, Sé Lo Que Hicisteis o Noche Hache, tras un fallido paso por la carrera de Ingeniería de Telecomunicaciones. “Solo hice la mitad, los 12 primeros años”.

El oficio de creador de chistes es más tradicional en su metodología de lo que pareciera: bolígrafo, papel e ideas. “Tomo notas a mano en cuadernos o en apps y luego nunca las vuelvo a mirar; resumiría mi sistema de trabajo en una palabra: mejorable”, añade Castella. Pero las ocurrencias acaban llegando a la mesa de Broncano, que luego tira los chistes –término utilizado cuando se habla de contar la broma– como si estuviese improvisando. “Siempre tienes que saber para quién estás escribiendo, en general un cómico experimentado sabrá cómo tirar el chiste, lo hará suyo y lo tirará bien, el caso contrario pasa pocas veces”, explica Miguel Campos, que antes de dedicarse al humor fue realizador de televisión y librero, y hoy, incluso, hace sus propios monólogos.

Con cuatro temporadas y más de 430 programas desde su estreno en febrero de 2018, los datos de La Resistencia confirman el buen momento que vive el humor televisivo en España. “Se puede bromear con todo y nadie se ofende ni pide tu cabeza (risas); quitando que hay una pandemia, creo que el humor sí está en su mejor momento”, confirma Castella. Pero las prisas, la exigencia y la tensión existe, como en cualquier programa de televisión, y lo confirma Miguel Campos, al que le gustaría estar trabajando en Saturday Night Live solo unas semanas: “No aguantaría la presión y acabaría poniéndole la chaqueta perdida de mocos y lágrimas a Lorne Michael”.

El “no gracioso” de ‘Ilustres Ignorantes’

Más de 340 programas en sus 12 años de emisiones, hacen de Ilustres Ignorantes un referente en los programas de televisión de humor en España. Emitido en la actualidad por Movistar+, con Javier Coronas de presentador y Javier Cansado y Pepe Colubi de colaboradores habituales, trabaja un único guionista en la producción de este espacio semanal de 25 minutos: Dani Rodríguez. Con un pasado como repartidor de pizzas, profesor de informática para mayores o recepcionista en aparta-hoteles, este Licenciado en Comunicación Audiovisual confiesa que sus ideas para los guiones las saca de sus paseos: “Pero si eres de mente disipada, como yo, tienes que volver a casa y encender el ordenador rápido si quieres entregar algo”.

Rodríguez es un tipo serio, también guionista de Cero en Historia de Movistar+, que dice estar instalado en su sitio natural, “la chorrada”, pero se aleja del tópico de creador de chistes gracioso: “Para nada, mírame a mí, hay muchos guionistas que son cómicos de vocación, pero no es mi caso, soy hijo de zamorano y soriana, cristianos viejos; mi casa no era el descojone”. Aún así, su trabajo es parte esencial de dos de los programas de humor más populares de la televisión, algo que provoca respeto, “los cómicos con los que he trabajado siempre han estado bastante por encima de lo que hago”, cuenta humilde.

La demanda de espacios cómicos en la pantalla es alta, el público responde y las empresas audiovisuales también: “Estamos en un momento muy bueno gracias a la proliferación de cadenas, plataformas de televisión, Internet, las redes sociales… cuantas más vías haya, más programas, más series y más piezas habrá, y más humoristas y guionistas serán necesarios”, explica Edu Arroyo, de Movistar+. Y siempre se buscarán nuevos temas y personajes de actualidad sobre los que hacer un chiste, aunque Rodríguez prefiera echar mano de la actualidad pasada –”el NO-DO es una fuente inagotable de cachondeo”– y añorar a Cañita Brava –”sería genial darle un texto sofisticado y que lo intercalara con su castañuela”–.

El peso de escribir para Andreu Buenafuente

Cinco horas de ensayos para una de grabación son los tiempos que se manejan de lunes a jueves en Late Motiv, el espacio de humor de Movistar+, producido por El Terrat (The Mediapro Studio), con más de 770 programas desde su inicio de emisión en enero de 2016. El trabajo de los diez guionistas que trabajan aquí comienza decidiendo qué temas tocarán en el monólogo de esa noche y cómo se desarrollarán. Al frente está David Martos, su subdirector, que con 29 años coordina los gags y las bromas que después lleva frente a cámara Andreu Buenafuente. “He sido guionista junior, guionista, coordinador de guion y actualmente subdirector con brackets; con los aparatos parece que sea más junior ahora que cuando lo era”, asegura Martos.

La actualidad es una de las líneas del guion de este programa nocturno en el que también colaboran Berto Romero y Bop Pop. “Uno de los objetivos de un late night es reflejar lo que ocurre en la sociedad, y eso pasa en parte por bromear con las noticias del día y con las modas del momento. Si un late no hiciera chistes de actualidad parecería desconectado del mundo. Sin actualidad es difícil hacer un programa de humor diario y no acortar tu esperanza de vida”, añade.

Junto a Martos, como coordinadora de guion está Laura Márquez, con un pasado profesional en El Club de la Comedia. Ambos se enfrentan a diario al reto de poner en boca de Buenafuente muchos de los chistes que después se harán virales y quedarán como clásicos del humor en nuestro país. “Siempre creo que es más fácil escribir para alguien cuando sabes quién es, puedes aprovechar sus herramientas, su línea de pensamiento, su acting, su tono…”, explica Márquez. Los dos guionistas coinciden en que, en el caso del presentador de su espacio, tienen mucho ganado. “Prefiero pensar que si un cómico no hace brillar un texto que has escrito para él, quizá es que no lo has hecho a su medida; un compañero guionista, Tomás Fuentes, siempre dice que en el caso de Andreu, por cada chiste tuyo que no puede lanzar bien, te mejora cincuenta. No soy matemático, pero lo suscribo a pies juntillas”, incide Martos.

Pero si se habla de cifras en torno a Buenafuente, estas son más que reseñables: 766.000 suscriptores en el canal de Youtube del programa y 280.000 seguidores en Instagram. Datos que ayudan a la viralidad de su trabajo y que lleva a estos dos guionistas a soñar con el personaje al que les hubiera gustado crear chistes, de Los Monty Python a Los Simpson o Chiquito de la Calzada: “Imagínate adaptarte al lenguaje del candermor, jarl y fistro pecador, y venderle ideas como ‘tú trabajas menos que el sastre de Tarzán’. Habría sido divertidísimo, por la gloria de mi madre”.          (Mario Suárez, El País, 25/11/20)

25/11/20

¿Hay que castigar la discriminación por acento? Francia se dispone a legislar sobre la 'glotofobia': la segregación por hablar de un modo diferente al estándar parisino... los de Lepe están entusiasmados y van a votar a Macron en las próximas elecciones

 "El Congreso de los Diputados vivió el año pasado un desagradable incidente relativo a los diferentes acentos en el uso oral de la lengua castellana.

 La diputada de Coalición Canaria Ana Oramas le afeó a la ministra de Hacienda, María Jesús Montero, su forma de hablar: “Vaya mitin, señora ministra, pero esto no son las Tres Mil Viviendas de Sevilla, de cuando usted estaba en la Junta de Andalucía”. La declaración, ofensiva por su evidente clasismo, armó un gran revuelo.

 “¿Qué quiere decir? ¿Que los barrios pobres como las Tres Mil Viviendas se merecen un tipo de tono y los barrios que no son pobres se merecen otro tipo de tono?”, replicó la ministra.

El tema de los acentos en España sigue siendo muy incómodo. Sociológicamente hablando, hay acentos considerados finos y acentos considerados groseros. Acentos serios y acentos chistosos. Acentos presentables y acentos vergonzantes. Acentos del norte y acentos del sur. Por resumirlo a las claras: hay quien considera que el acento andaluz equivale a falta de instrucción.

El caso español tiene su equivalente en casi todos los países del mundo, pero ha sido Francia el primero que ha querido abordar el tema por la vía legal. La semana pasada, el diputado Christophe Euzet, de La República En Marcha (LREM, el partido del presidente Macron), depositó en la Asamblea Nacional su proyecto de ley para introducir en el Código Penal y en el Código Laboral el delito de “discriminación por acento”. La razón principal es que hay empresas que no están dispuestas a contratar a alguien con un acento diferente al normativo, es decir, al parisino.

Lo cierto es que es casi imposible escuchar a alguien en la televisión y la radio francesas que hable con otro acento diferente al francés estándar. En España ocurre más o menos lo mismo. “¿Con el acento andaluz qué vas a hacer? ¿Lo vas a suavizar? ¿Lo vas a dejar?”, le preguntó Pablo Motos a Roberto Leal (natural de Alcalá de Guadaíra, Sevilla) en El Hormiguero cuando se supo que iba a ser el nuevo presentador de Pasapalabra.

Esta segregación puede darse también por omisión y de forma inconsciente, como ocurrió en el capítulo de El ministerio del tiempo en el que Diego Velázquez y Pablo Picasso charlaban amigablemente a la mesa de un café. Los dos, un sevillano y un malagueño, hablaban entre sí con perfecto acento castellano porque ¿cómo iban a hablar si no dos grandes genios del arte universal? ¿En andaluz?

Los franceses han inventado una palabra para definir ese tipo de discriminación: glottophobie, que podría castellanizarse como glotofobia. El término lo acuñó en 2016 el lingüista Philippe Blanchet, profesor de la Universidad Rennes 2, y lo definía como “el desprecio, el odio, la agresión, el rechazo o la exclusión de personas sobre el hecho de considerar incorrectas, inferiores o malas ciertas formas lingüísticas”.

Blanchet desarrolla su actividad académica en Bretaña (al noroeste) pero es natural de Marsella (al sudeste). Su conocimiento personal del tema abarca, por tanto, todo el Hexágono, de un extremo al otro. Su preocupación por los acentos nació durante su juventud, en el seno familiar, en una ciudad con un acento en francés muy marcado y en una región con su propia lengua: el provenzal. “Cuando no hablamos todos igual eso se percibe a veces como un problema, especialmente en la escuela. Allí, cuando yo era niño, nos impedían hablar nuestra lengua. Estábamos obligados a hablar exclusivamente el francés, de una cierta forma y con un cierto acento, porque consideraban que era mejor que el nuestro”, explicaba Blanchet en una entrevista con el medio bretón Le Télégramme.

Antes de tener nombre, en los años ochenta, la glotofobia era ya objeto de estudio en Estados Unidos. Allí lo que se analizaba eran las dificultades que tenían para encontrar empleo algunos trabajadores cuya lengua natal no era el inglés. Esta forma de discriminación lingüística está firmemente anclada en el marco cultural de todo Occidente. Cuando alguien, en una película estadounidense, habla con acento extranjero, ese personaje es automáticamente sospechoso. Si ese acento, además, es de origen árabe o de Europa del Este, ya no hay ningún género de dudas: se trata de un criminal.

El cine francés, en cambio, encuentra en los diferentes tipos de acento una excusa para la mofa. Hay decenas de acentos en Francia: marsellés, alsaciano, champañés, lionés, banlieusard (el hablado en los barrios periféricos)… Pero sin duda el más ridiculizado ha sido el ch’ti, hablado en la región de la Picardía y base fundamental de los chistes de Bienvenidos al norte (2008), la película nacional más taquillera en la historia de Francia (y la segunda mundial, solo por detrás de Titanic).

En el Reino Unido, un país extremadamente riguroso en la clasificación social, también existe la glotofobia. Allí el 28% de la población considera haber sido discriminado por su acento regional. Y eso sin contar a los británicos de origen indio o paquistaní, ni a los migrantes (entre ellos, unos 150.000 españoles). El acento de Liverpool es el peor valorado. Hay incluso una variedad llamada “Queen’s English”, el inglés de la Reina, que se considera la forma perfecta de hablar el idioma de Shakespeare.

El debate social que estos días se desarrolla en Francia atañe a la pertinencia o no de castigar la discriminación por acento. ¿Debe hacerse? ¿No se estará exagerando un poco? La propuesta de LREM, además, tiene un origen político. Un disparador, por decirlo así.

En octubre de 2018, el izquierdista Jean-Luc Mélenchon, líder del partido La Francia Insumisa, se burló en un corrillo con la prensa del acento de Toulouse de una periodista. Empezó a imitarla y luego, haciendo un incomodísimo alarde de soberbia, le dio la espalda y dijo a los demás periodistas: “¿Hay alguien que quiera formular una pregunta en francés? ¿Más o menos comprensible?”.

 La horrible escena no fue desaprovechada por sus rivales políticos. Y con razón. La diputada de LREM Laetitia Avia, afrodescendiente además, propuso legislar sobre este tipo de comportamientos: “¿Hablamos menos francés por hacerlo con acento? ¿Debemos sufrir humillaciones si no utilizamos la entonación estándar?”.

Su propuesta se ha hecho realidad. Christophe Euzet, el encargado de presentar la ley en la Asamblea, cree que el proyecto dará más cohesión aún a la unidad nacional. “Nuestra nación, que se felicita a menudo por la gran diversidad de sus regiones, paradójicamente, observa contrariada la plana uniformidad de su expresión pública”, afirmó Euzet. “Las minorías audibles han quedado en gran parte olvidadas en el contrato social basado en la igualdad”, añadió en su exposición parlamentaria.

El acento se suma así a otros motivos de discriminación laboral en Francia susceptibles de ser sancionados: origen, sexo, raza, discapacidad, religión, embarazo, pertenencia a un sindicato, orientación sexual o apellido, un asunto, este último, especialmente delicado entre la población de origen magrebí.

Euzet, es importante señalarlo, es natural del Perpiñán, en la Catalunya Nord."                (Manuel Ligero, La Marea, 24/11/20)

13/3/20

"No sabía que hay tanta gente sufriendo en Noruega": la parodia del complejo del 'salvador blanco' en África que también afecta a las empresas

"El director ejecutivo de una empresa africana, África Corp, está consternado mientras observa las imágenes de habitantes en Noruega lidiando con el frío y las inclemencias del tiempo.

 "No sabía que había tanta gente sufriendo en Noruega", asegura a la cámara. Está a punto de presentar un nuevo proyecto. "Estoy muy contento", indica. ¿Su idea? Enviar radiadores operados con paneles solares al país nórdico. "Les darán calor todo el año", asegura entusiasmado. "Nos necesitan ahora más que nunca", sostiene otro de los ejecutivos en la reunión.

Se trata del nuevo vídeo satírico de Radi-Aid, proyecto del Fondo de Asistencia Internacional para Estudiantes y Académicos de Noruega (SAIH) que lucha contra los estereotipos dañinos presentes en el mundo de la ayuda humanitaria. Con él, dan continuidad a la campaña que se volvió viral en 2012, en la que, al más puro estilo We are the world, invitaban a la población africana a sumarse y donar sus radiadores para evitar que los noruegos murieran congelados. 

Este año, han querido centrarse en el mundo empresarial con una compañía ficticia, África Corp, que quiere aportar a la causa, parodiando una vez más la narrativa que "a menudo se centra en individuos desafortunados que necesitan asistencia monetaria". "Esto perpetúa la percepción estereotípica occidental de los países en desarrollo y refuerza la mentalidad del llamado 'salvador blanco", explican los impulsores. Para ello, le dan la vuelta a algunos de los prejuicios más comunes, reflejando cómo muchas veces se muestra una "representación unilateral y demasiado simplificada de los países y las personas en el Sur global":

—Además de darles calor, será mucho más ecológico —dice uno de los ejecutivos tras oír que los radiadores serán operados con paneles solares.

—¡Deberíamos añadirlo a nuestro logo! El cambio climático es un gran problema, debemos hacer que la gente lo sepa, haremos nuestra parte —responde otro.

—También tienen un filtro de silencio para disuadir a los depredadores —apunta el CEO.

—¿Depredadores? ¿Como osos polares?

—Sí, he oído que tienen un problema con los lobos, deambulan por las calles y no saben cómo controlarlos.

"Hay muchas buenas iniciativas para la responsabilidad social corporativa tanto en Noruega como a nivel internacional, pero la forma en que operan y comunican varía enormemente", indican desde Radi Aid. " A menudo vemos cómo las empresas de las naciones ricas brindan ayuda a las naciones más pobres a través de la entrega de productos y servicios, en lugar de a través de alternativas sostenibles y localmente ancladas", agregan.

Por esta razón, piden a las empresas que trabajen con iniciativas de responsabilidad social corporativa que apuesten por "un enfoque más basado en los derechos humanos". "Una regla general es enfatizar qué tipo de derechos tienen la sociedad y los habitantes, y basar el proyecto en eso en lugar de enfocarse en sus necesidades y angustia".  Para evitar los errores más comunes, desde SAIH han creado una pequeña lista que pueden seguir las compañías a la hora de comunicar sus proyectos sociales: 
  1. No te pongas a ti mismo como protagonista. Puede ser una trampa que pisar fácilmente, donde la corporación es la parte más importante. Podrías caer fácilmente el papel de 'salvador blanco', donde eres generoso y amable y salvas a una África que no puede hacer nada por sí misma.
  2. Dar espacio y apropiación a las voces locales en la comunicación del proyecto. Hacer pasar a los receptores de la ayuda corporativa como personas pasivas que necesitan ser salvadas es problemático, y refuerza la percepción de que solo nosotros en Occidente podemos ayudar.
  3. ¡Sea creativo! El mundo ha visto muchos vídeos para recaudar fondos para niños tristes y enfermos, así que, ¿qué tal si los cambiamos haciendo perfiles de buenos proyectos locales, usando el humor, o centrándonos en soluciones en lugar de problemas?
  4. ¡Hágase preguntas! Esto puede ser útil para evitar los estereotipos. ¿Y si fuera yo o mis hijos? ¿Cómo me sentiría cómodo al ser retratado? ¿Es ésta una imagen digna de estas personas, o estamos magnificando algunos elementos para construir nuestro propio deseo de parecer compasivos?
  5. Piense por qué quiere trabajar en responsabilidad social y en qué asociaciones y proyectos participa. ¿Tiene alguna relación con el trabajo existente en su empresa? ¿Procede de un deseo auténtico de comprometerse con las responsabilidades sociales? ¿O se trata claramente de atraer a los clientes? Lo principal es que haya una demanda y un deseo expreso de la gente en el contexto del trabajo y que las voces locales se escuchen y participen activamente en la asociación.
El año pasado, Radi Aid ya reflejó en un informe cómo percibe la población receptora de la ayuda las campañas de varias ONG internacionales para recaudar fondos. Los entrevistados creen que los anuncios retratan por lo general a África como un continente "inferior y necesitado" y piden una mayor diversidad racial para dar una imagen "más equilibrada" del continente.

"En la era del 'clima y la sostenibilidad' se espera que las empresas asuman su responsabilidad social. Por supuesto, esto es bueno, pero queremos recordarles que asuman su responsabilidad y comuniquen su participación de una manera digna", concluye Sunniva Folgen Høiskar, presidenta de SAIH, en un comunicado."                  (Desalambre, eldiario.es, 07/11/19)

15/2/19

Los valencianos son los más románticos de España y los vascos, los que menos... los españoles prefieren la compañía de las madres cuando comen fuera de casa... son pocos los que eligen a sus padres... y nadie a los suegros

"Febrero es el mes de los enamorados por excelencia. En torno al Día de San Valentín, son muchos los españoles que optan por salir a comer fuera para celebrar esta especial fecha. Según una encuesta elaborada por Unilever Food Solutions entre más de 1.000 consumidores a nivel nacional para conocer sus hábitos de consumo, la mayoría de los españoles prefieren ir acompañados por su pareja cuando deciden salir fuera a comer o cenar, aunque en el caso de los vascos se reduce bastante.

Concretamente, la encuesta indica que el 63% de los españoles prefiere la compañía de su pareja a la hora de salir a comer a un restaurante. Un porcentaje que se eleva hasta el 70% en el caso de los valencianos, que son los que más eligen a su pareja cuando se trata de comer fuera de casa. Les siguen andaluces, gallegos y catalanes, con un 62%. Los madrileños eligen a su pareja en el 58% de los casos, mientras que los vascos son los menos románticos: sólo un 53% prefieren ir acompañados por su novio/a, esposo o esposa a un restaurante.

Además, los amigos son la opción preferida para el 23% de los españoles a la hora de salir fuera a comer o cenar, especialmente para vascos y cántabros (33,5%) y catalanes (27%), tal y como destaca la encuesta. Por su parte, sólo el 9% de los encuestados eligen la compañía de sus hijos para sus momentos de ocio en un restaurante, siendo los andaluces (10,6%) los que más eligen comer fuera de casa con sus hijos.

La encuesta también refleja que los españoles prefieren la compañía de las madres cuando comen fuera de casa. Sin embargo, son pocos los consumidores que eligen a sus padres cuando deciden ir a un restaurante. Sólo el 1,5% se decanta por la madre, mientras que el padre es el acompañante elegido en un 0,6% de los casos. La encuesta también advierte del papel que tienen los suegros en cuanto a las preferencias de los españoles: ninguno de los encuestados elige al padre o a la madre de su pareja para comer fuera de casa.  (...)"                 (República, 13/02/19)

28/1/19

El director de “derechos civiles” del Govern vincula a “Extremadura” (gobernada casi siempre por el PSOE)... con la “extrema derecha”. Pero si Cataluña ha estado gobernada casi siempre por una derecha nacionalista, corrupta y xenófoba, la de Pujol... hombre, no compare...



"(...) También ha vinculado a “Extremadura” con la “extrema derecha”, se supone que por la aprobación de una moción en la cámara de esta comunidad autónoma pidiendo la aplicación del artículo 155 en Cataluña.

Majó es el director de la Oficina de Derechos Civiles y Políticos de la Generalitat, que depende de la Vicepresidencia de Economia y Hacienda que dirige el ‘número 2’ del Govern, Pere Aragonés (ERC).

El responsable de derechos civiles de la Generalitat ha atacado a Casado y a Bosch en su perfil personal de la red social Twitter. También a Vox y a “Extremadura”.  (...)

“La ultraderecha actuando cada noche, Vox, Casado, el retorno de Bosch a SCC, Extremadura, detenciones extrajudiciales… La extrema derecha se ha envalentonado y lidera abiertamente el unionismo. Esto clarifica el panorama pero también extraordinariamente peligroso. #Alerta”, ha escrito Majó en su perfil de Twitter."               (Sergio Fidalgo, El Catalán, 26/01/19)

14/1/19

Como los catalanes no tenemos problemas y además disfrutamos de un gobierno y una clase política que es envidia de propios y extraños, hemos dedicado los últimos días a criticar a los andaluces, que ya desde el reinado de Pujol sabíamos que eran unos vagos y unos viva-la-virgen, pero ahora hemos descubierto que, además, no saben votar... pobres diablos, como puede ser que ellos se equivoquen tanto cuando votan y nosotros lo acertamos una y otra y otra...

"Como los catalanes no tenemos problemas y además disfrutamos de un gobierno y una clase política que es envidia de propios y extraños, hemos dedicado los últimos días a criticar los andaluces, que ya desde el reinado de Pujol sabíamos que eran unos vagos y unos viva-la-virgen, pero ahora hemos descubierto que, además, no saben votar.

 No se les ha ocurrido nada más, a los andaluces, digo, que otorgar el gobierno a la derecha, un hecho inconcebible para un pueblo como el catalán, que está manteniendo en el poder a un banquero y a sus herederos -con leves interrupciones y unos cuantos cambios de nombre- desde que en Tarradellas clamó «ya estoy aquí».

 Lo que aquí nos ofende especialmente de los andaluces es que gran parte de ellos han votado un partido que quiere derogar la Ley de Violencia de Género y expulsar a inmigrantes ilegales. Inconcebible. 

 No como los catalanes, que continúan siguiendo con la fe de una secta a los políticos que intentaron derogar no una ley sino la Constitución y el Estatuto de una sola tacada, y que pretendían expulsar de España no a unos cuantos sino a todos los catalanes sin excepción. 

 Por si no fueran suficientes estas claras muestras de atraso andalusí, hay que añadir que este partido que a los catalanes nos da tanta rabia que no pienso ni mencionar su nombre, pretende proteger manifestaciones culturales como el flamenco y los toros. 

¿Se puede actuar de manera más miserable que defendiendo el flamenco y los toros en Andalucía? ¿No saben los andaluces en general -y el innombrable partido en particular- que como raza manifiestamente inferior sus gustos serán dictados por los catalanes? Se empieza prefiriendo el flamenco a las sardanas y se termina bebiendo manzanilla en lugar de ratafía.

 Afortunadamente para los andaluces, y como por aquí todo va como una seda, los periodistas y los políticos catalanes pueden dedicar los esfuerzos a lo que de verdad interesa, que es enseñar a aquella pobre gente cómo deben gobernar. 

Si los andaluces fueran una nación avanzada como nosotros, y no una simple región españolizada, ahora tendrían un presidente en el exilio, eso sí es modernidad. Y no les digo nada si este presidente exiliado se siente como un emperador romano y hace probar las comidas a sus servidores por si acaso están envenenados, seguramente con la esperanza de que así sea y de una puñetera vez alguien le haga caso. 

Tener en el extranjero un ex prófugo de la justicia y del que va a recibir instrucciones cada semana el presidente vigente no está al alcance de una sencilla región como Andalucía, sino sólo de países avanzados como Cataluña y, en su día , Burundi (¿como no recordar Mwambutsa IV?). 

Quieren un dato definitivo que demuestre que los andaluces tienen mucho que aprender de los catalanes? Mientras presidentorra embolsa 147.000 euros anuales (dietas y otras prebendas aparte), el presidente andaluz cobrará 65.000. 

A nadie debe extrañar que el tema de conversación en Cataluña sean los resultados andaluces, donde van a parar, con estos sueldos que aquí cobra un miserable subsecretario colocado a dedo.

 Cuando hablamos de las elecciones andaluzas, los catalanes nos sentimos entre escandalizadoss y condescendientes. Nos afecta muchísimo lo que hacen los andaluces en su casa porque somos demócratas de piedra picada, pero a la vez nos sabemos tan superiores que no podemos evitar una ligera sonrisa, pobres diablos, como puede ser que ellos se equivoquen tanto cuando votan y nosotros lo acertamos una y otra y otra."                     ( , Diari de Girona, 11/01/19)

20/11/18

Un madrileño se queda embarazado tras mantener relaciones sexuales con una joven de Bilbao

"Francisco Hernández, un joven madrileño de 29 años, se ha quedado embarazado después de mantener relaciones sexuales con Itziar Usandizaga, una joven de Bilbao. Los ginecólogos madrileños no dan crédito a lo sucedido mientras que un equipo de ginecólogos vascos se ha mostrado totalmente tranquilo al enterarse de la noticia, asegurando que “es normal si la chica era del mismo Bilbao”.

Francisco ha declarado al personal del hospital en el que está siendo tratado que conoció a Itziar en un bar de Malasaña hace tres meses. “Esa noche yo me tomé cinco cervezas y ella unas 30, así que yo estaba algo más borracho”, se sincera el joven de la capital. “Fuimos a mi casa, nos acostamos y a las dos o tres semanas empecé con los mareos y las náuseas”, apunta. “Ella nunca me volvió a llamar”, lamenta.

Tras realizarle todo tipo de pruebas, finalmente los médicos le dijeron a Francisco que estaba embarazado. “A veces puede pasar que una mujer de Bilbao, sobre todo si es del centro, mantenga relaciones con un sujeto tan débil como un madrileño y sea el varón el que acabe siendo fecundado”, sostienen los doctores. Las primeras ecografías realizadas a Francisco apuntan a que el niño será vasco y nacerá “por donde le salga de los cojones”.

“Utilizamos protección en todo momento”, asegura el padre, aún incrédulo. Itziar todavía no ha decidido si se hará cargo del niño. “Le pediría que abortara, pero si el feto es vasco es imposible matarlo”, reconoce."                 (Javi Ramos, El Mundo Today)

25/10/18

Es transgresor que una mujer tenga pelos en el cuerpo... “Qué pereza me da cuando pierdo seguidores por enseñar los pelos del sobaco”... perdió 3.000

"Ana decidió este verano probar a ver "qué pasaba" si dejaba de depilarse las piernas. En estos meses se ha sentido "muy a gusto y muy poderosa" de ir por el mundo "tal cual soy", pero también ha tenido momentos en los que se ha sentido "fatal".

 La semana que viene va a un balneario y su decisión estaba flaqueando. El viernes vio las fotos de Amaia Romero, ganadora de OT2017, con las piernas sin depilar junto a sus compañeras en una fiesta de la revista Cosmopolitan. "Pensé que si ella había ido ahí con unas piernas muy parecidas a las mías, por qué yo con nueve años más no voy a poder". (...)

"En nuestro contexto de sociedades occidentales sí, sigue siendo transgresor no depilarse. Rompes la norma. El estereotipo lo hace sinónimo de higiene, de limpieza e incluso de salud", afirma rotunda Begoña Leyra, doctora en Antropología y Género de la Complutense.

 Recuerda que fue precisamente otra revista dirigida a mujeres, Harper's Bazaar, la que trasladó a la estética la depilación femenina en EEUU a principios del siglo XX, "y si nos remontamos tanto al pasado como a otras culturas, vemos que esto son modas hechas incluso por ajustes materialistas. Por ejemplo, antes se hacía por evitar piojos o ladillas". (...)

Apenas tres días antes de ese evento al que acudió la ganadora de OT, la youtuber y ex-actriz porno Amarna Miller había publicado en su Instagram una foto mostrando sus axilas sin depilar. “Qué pereza me da cuando pierdo seguidores por enseñar los pelos del sobaco”, escribía en el pie. Esta vez perdió 3.000, cuenta a eldiario.es: “Me llegan bastantes comentarios agresivos diciendo que no hace falta enseñar nuestras intimidades, que es algo feo. O antihigiénico, eso mucho”.

Miller dejó de depilarse hace algo más de un año -las piernas desde hace unos cuatro-. Es su tercera etapa así: “Cuando tenía 19 ó 20 años lo intenté y aguanté solo dos o tres semanas. Cuando se me empezaron a notar sentía mucha vergüenza en lugares públicos; lo más complicado es el metro, al levantar el brazo para agarrarte se te ve totalmente y tienes que confrontar miradas. Sin quererlo, estás haciendo un acto político”. Ahora con 28 le da mucho más igual: “Quizá porque tengo más seguridad en mí misma o por haber recibido tantas leches”.

Amarna no conocía la anécdota de Amaia, “pero me alegro mucho. Tiene las cosas claras, sobre todo siendo tan joven”. Ella lo comparte porque “me gusta subir fotos en las que me veo bien e, inevitablemente, se va a ver” pero también busca desde su posición pública ayudar a normalizar algo natural: "Es activismo. Intentar un poco ser un referente que yo no tuve cuando era más pequeña. Creo que cada vez es más fácil ver a chicas de a pie, pero todavía no hay en la tele, en series, reporteras”. 

Amarna no quiere que se identifique con un símbolo feminista porque "no es que si llevas las axilas sin depilar seas feminista.  Hay un discurso político de la libertad de elección sobre tu propio cuerpo, pero hay miles de personas sin depilar y no quiere decir que no sean feministas. C orrelación pero no causalidad". (...)"                 (Belén Remacha, eldiario.es, 22/10/18)

15/5/18

Quim Torra se compromete a pedir perdón a los andaluces por sus palabras “en cuanto despierten de la siesta”

"Ya investido presidente de la Generalitat de Cataluña, Quim Torra ha reiterado sus disculpas por los mensajes vertidos en las redes sociales en los que despreciaba a los españoles: 

“Lamento los tuits sacados de contexto y que éstos hayan podido ofender a alguien, de ninguna manera era mi intención ofender a nadie. Me disculpo pues ante todos los españoles, y lo haré con los andaluces en cuanto despierten de su siesta”, ha declarado esta tarde.

“No quisiera que algunas declaraciones mías del pasado rompieran el sueño de las gentes del sur, solo espero que no lleguen a los bares que frecuentan”, ha insistido el president. “Dije todo lo que dije por escrito, asegurándome de que no lo iban a leer. Pero si alguien ha leído en voz alta mis palabras a los españoles y se han enfadado, vuelvo a decirlo: no pretendía molestar”, promete Torra.

Entre las afirmaciones que han causado la polémica, se encuentran “Los españoles solo saben expoliar”, “Los españoles en Catalunya son como la energía: no desaparecen, se transforman” o “Evidentemente, vivimos ocupados por los españoles desde 1714”. Respecto a este último comentario, el president ha matizado que “me refería a que estamos ocupados trabajando por ellos, nada más”.

Torra confía en que sus disculpas “calmen la rabia de quienes se han ofendido” y, de no ser así, espera “que acaben de desahogarse matando tres o cuatro toros”.                (Xavi Puig, El Mundo Today)