"Ignoraba yo que en los actos políticos se aplaude el protagonista sólo con salir al escenario, sin esperar a que abra la boca, sin saber si lo que dirá nos gusta. Como en los toros, pero sin marcar paquete, o marcándolo sólo metafóricamente.
O sea que me ha pillado la ovación de salida, el paseíllo dijéramos por no dejar los toros, con las manos ocupadas y soy el único que no recibió a Pedro Sánchez con aplausos. Detalles así son los que me han impedido hacer carrera en nada, ni en política ni en mi trabajo, seguro que hay cámaras que captan estas cosas.
Uno ha aceptado la invitación porque recordaba que en tiempos de González y Guerra los socialistas regalaban bocadillos de chorizo al que iba a los mítines, pero aquí no dan nada, el socialismo ya no es lo que era.
La invitación, por cierto, no es simplemente una charla, es mucho más: es formar parte de los 300 representantes de la sociedad civil catalana, que así se nos ha calificado, como los 300 de Esparta pero poco musculados. Si mi padre no hubiera muerto hace cinco meses, me habría dicho al salir de casa:
-¿Tú, representante de la sociedad civil catalana? Pues sí que está jodida, Cataluña.
Pedro en el escenario. Me doy cuenta que su nombre es un anagrama de "perdón", por eso su empeño en venir a explicar los indultos. Tras ellos, los decorados de La Bohème, que se está representando en el Liceo.
La Bohème es una historia de amor, así que probablemente el decorado se haya mantenido expresamente, para resaltar las palabras de amor que Pedro, en el papel del poeta Rodolfo, nos ha venido a cantar. El objeto del amor de Rodolfo es su vecina Mimí, como representación del amor que triunfa a pesar de los impedimentos. Mimí es Oriol Junqueras.
No es que en Junqueras quede muy bien en el papel de la modistillas Mimí, que está anémica porque apenas come, pero todo sea por la ópera. Así que, gracias a los decorados, yo me puedo imaginar el presidente español concediendo el indulto a Junqueras mientras le coge la mano y le canta, a todo pulmón pero amorosamente, el aria 'Che gelida manina', o sea, qué manita más helada tienes , Oriol, debes salir de esta fría prisión. Las cosas, con música, son de mejor entender.
Y eso que en Pedro Sánchez comienza haciendo referencia no al bel canto sino a la literatura, comparando la situación de enroque entre Cataluña y España con "Encerrados con un solo juguete», primera novela del barcelonés Juan Marsé. Estuvo acertado quien fuera que le escribe los discursos a Sánchez, aunque «La muchacha de las bragas de oro» sería también una excelente referencia, ya que al final resulta que la chica del título no llevaba bragas, ni de oro ni de algodón ni de nada, lo que para hablar del espejismo de la Republiqueta -que también nos la vendían de oro y en realidad no existía- es ideal, pero hay expresiones que en el templo de la burguesía es mejor silenciar.
Mira, allí está Miquel Roca, el hombre que nunca se ha tomado nada de broma. Mira, acaba de saludar a Santi Vila, que ha venido a ver si recoge algún indulto, de Rodolfo, quiero decir de Pedro, parece tener ganas de repartirlos lanzándolos a la platea desde el escenario, «Tomad, indultos para quién los pille ».
Mira, el conde de Godó. Mira, José María Pou. Mira, Albert Solé, no Soler, hijo de Solé Tura. Mira, Pere Navarro. Mira, Montilla, y Marius Carol, y mira, y mira, y mira, eso debe ser la sociedad civil catalana, al menos de esta manera nos acaba de definir Rodolfo, ay, Pedro.
-Así, formamos parte de la sociedad civil catalana? -me dice al terminar el actor Lluís Foix, con su socarronería inglesa.
-Ya lo ves, y yo sin saberlo -le respondo." (Albert Soler, Diari de Girona, 22/06/21)
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