"(...) "El caballero de la corbata negra", "El hombre de luto", "Un líder en mangas de camisa". "La derecha ante su propio espejo" , "El mundo interior del político que lloraba a los muertos". Salen tantos epígrafes como memes han aparecido en las redes sociales con la última ocurrencia de los gurús de la calle Génova. Confiemos en que no fuera el propio Casado quien tuviera la idea, si bien para el caso da lo mismo porque se prestó a ella y la asumió como propia.
No hay momento peor para la sobreactuación que la de una
crisis que se ha cobrado más de 21.000 muertos. Casado, que tanto
respeto reclama para los fallecidos, les ha convertido en material de la
peor propaganda porque nada más hay tras esa imagen que el
aprovechamiento en beneficio propio de una tragedia colectiva. Su triste
figura ante el objeto que le devuelve su imagen y un texto que dice:
"Esto es una catástrofe y un drama en empleo. Aquí nadie va a ganar y ya
hemos perdido demasiado todos. Más de 20.000 compatriotas fallecidos
merecen nuestro respeto, homenaje y luto".
¿De qué
respeto habla? Si ese es todo el tributo que le merecen las víctimas de
esta pandemia y esas las únicas palabras que le brotan para llegar al
corazón de la compungida sociedad es que no merece ya representar
siquiera a quienes le votaron en las últimas elecciones .(...)
Además de un problema sanitario y de salud pública, España tiene un problema de liderazgo político. Se mire hacia donde se mire. (...)
En el fondo, el espejo de Casado representa mucho más que un simple
objeto: es su verdadero mundo. Su presencia, su impostura, su
sobreactuación y su ofensiva forma de expresar el profundísimo dolor que
dice sentir por los muertos. He ahí el misterio de los espejos, que
reflejan, ocultan, mienten, deforman y hasta confiesan.
Y lo que ha
revelado el del líder de la derecha no es muy alentador para quien estos
días de miedo, congoja y preocupación no se atreven siquiera a mirarse
cada mañana al espejo para no ver la angustia que reflejan sus rostros
ni las ojeras provocadas por tantas noches en vela por el temor a
enfrentarse a lo que nos depara la España post coronavirus. Todo será
distinto y parece que la única certeza es que la política seguirá siendo
la misma, la que representa Casado ante un espejo (...)
La versión de Blancanieves sería aún peor porque
dibujaría a un líder del PP que se pregunta cada mañana aquello de
¿quién de este reino es el más hermoso: Abascal o yo? Y eso constataría
que en lo que está el líder de los populares no es en una guerra contra
un virus, sino contra la ultraderecha por la hegemonía del bloque al que
pertenece.
Cuando esto pase, que pasará, se hará un
balance. Sosegado, limpio y elaborado con perspectiva. Entonces será
también el momento de decir que la sociedad cumplió ejemplarmente con su
parte del esfuerzo colectivo. Y no todos los políticos podrán decir lo
ídem de sí mismos." (Esther Palomera, eldiario.es, 23/04/20)
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