"Este 'crescendo' de quejas parece una calculada campaña para obtener mejores faltas o conseguir que futbolistas del equipo rival sean expulsados. Algunos observadores dirán que eso llega convenientemente cuando el poderoso ataque azulgrana ha bajado su rendimiento y el equipo poco a poco depende más de los goles a balón parado", consideran los perioidstas.
El rotativo considera que la imagen internacional que ha dejado el Barça "ha hecho quizás un daño irreparable y durarero a su reputación" i añade que "el problema recae en el comportamiento de sus jugadores, que tiene tres categorías distintas".
En este sentido, diferencian entre "lloros, quejidos y pataletas que uno podría esperar de un niño pequeño", "continuas apelaciones a un Dios justo para evitar la persecución de árbitros infieles" y "una tendencia a reaccionar ante cualquier impacto con otro jugador retorciéndose de dolor, como si fuesen Desdémona en su lecho de muerte en el 'Otello' de Verdi". (e-noticìes, 09/05/2011)
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