"Este sábado 31 de mayo, como
para el resto de los españoles, se acaba para Rajoy un nuevo mes y toma
el relevo otro. En el caso que nos ocupa, el Registrador de la Propiedad en servicios especiales y con reserva de plaza en Santa Pola. De paso, celebrará sus 867 días seguidos, con sus correspondientes noches, como inquilino en el Palacio de la Moncloa.
Y por tanto es un buen momento para pasar
revista con nuestros lectores, sin trampa ni cartón, a lo que ha dado de
sí este mes de mayo en sus tres agendas simultáneas. La de presidente del Gobierno, la de presidente del Partido Popular y, por último, la de diputado por Madrid.
Como en ocasiones anteriores hemos optado por agrupar los 31 días en 3 bloques fácilmente distinguibles:
1. Agenda nacional
2. Agenda internacional
3. Agenda oficiosa y oculta
Comencemos. Dentro de su actividad nacional, la parlamentaria, como viene siendo habitual, apenas le ocupa y mucho menos le preocupa. De hecho, para ser exactos, se ha limitado a asistir a dos sesiones de control en el Congreso para leer sus respuestas a las cinco preguntas de la oposición
que ha tenido a bien responder (dos del PSOE, una de CiU, una de IU y
una de UPyD).
Con el Reglamento en mano y con su comercial más
entusiasta, Jesús Posada, presidiendo los Plenos entre bostezo y
bostezo, el resultado ha sido el siguiente: A cinco minutos por pregunta y respuesta, el resultado es que las ha tramitado en apenas 25 minutos, ni uno más ni uno menos.
Es decir, que nuestro sistema democrático, basado en un
régimen parlamentario, una vez más, a lo largo y ancho de 31 días, ha
tenido a su disposición al presidente del Gobierno el tiempo equivalente
al que dedica un funcionario público a su desayuno diario.
Por supuesto, tampoco se ha acercado al Senado ausentándose de las dos sesiones de control que ha celebrado. Por último, como diputado por Madrid, sus ausencias en el hemiciclo se han reflejado en las votaciones. Resumen resumido: dos visitas a la Carrera de San Jerónimo de 10 y 15 minutos respectivamente. Sin complejos.
Por lo que se refiere a su agenda nacional de salidas del Palacio de la Moncloa el
balance tampoco tiene desperdicio y cumple con creces los objetivos que
el susodicho se ha marcado que básicamente pasan por no pegar ni palo
al agua. Veamos. De los 31 días computables, se ha desplazado como
presidente del Gobierno fuera de la ciudad de Madrid a Santiago de Compostela para acompañar de turista accidental al primer ministro de Japón, a León para visitar la capilla ardiente de Isabel Carrasco, presidenta provincial del PP y de la Diputación y a Sitges
para clausurar unas jornadas del Círculo de Economía.
Es decir, tan
solo tres salidas a los exteriores de su despacho oficial, de las que
una de ellas (Santiago), fue un desplazamiento menor ya que estaba
instalado con su familia desde hacía unos días en Galicia pasando el
puente del Primero de Mayo.
En cuanto a las visitas que ha recibido como anfitrión
tampoco, visto su volumen, le han debido provocar grandes quebraderos de
cabeza. En resumen:
1. Ha almorzado con un autodenominado “Consejo Empresarial para la Competitividad”, es decir, sus patrocinadores en el sentido más generoso de la palabra. Ni una sola mujer entre los comensales
(Cañete hubiera tirado cohetes por los jardines de la Moncloa). A
cambio, muchas cuentas corrientes saneadas, planes de pensiones
millonarios y fuertemente personalizados, y sobre todo sueldos
multimillonarios a granel.
2. Ha recibido al copropietario del equipo Lotus de Fórmula 1,
patrocinador de la exposición sobre el cuarto centenario de la muerte
en Toledo del pintor El Greco. A cambio se le ha entregado un vistoso
casco de carreras cuyo destino final se desconoce.
3. Se ha entrevistado con un selecto número de mandatarios y exmandatarios extranjeros: un
Comisario Europeo tan conservador como él mismo, el presidente de
Panamá, el entretenido presidente del Consejo Europeo, el tal Van
Rompuy, Nicolás Sarkozy y un ex primer inistro holandés.
En tiempo y tirando el Palacio por la ventana, la suma de
todas estas entrevistas no llegan a una jornada de un empleado de banca.
Es decir, menos de 8 horas. Todo ello, sin declaraciones a los medios
de comunicación y, eso sí, a cambio mucha imagen enlatada para los
telediarios amigos.
Y por último, sus salidas fuera de España caben en un taxi. Para ser exactos ha tenido dos. Una a Bruselas para asistir a un Consejo Europeo y la otra, mucho más entretenida: viajar a Lisboa
y presenciar en directo la final de la Champion Ligue. Para hacer
tiempo antes del partido, almorzó con su colega genovés, el primer
ministro de Portugal.
En cambio, justo es reconocérselo, como presidente nacional del Partido Popular ha
sido este mes de mayo uno de los más productivos. Ha asistido, y/o
restado de su tiempo como presidente del Gobierno, depende cómo se mire,
nada más ni nada menos que a 11 mítines a lo largo y ancho del país
para hacer campaña a favor de Cañete y sobre todo de sí mismo y a
presidir un Comité Ejecutivo Nacional para analizar los resultados de la
elecciones europeas.
Dentro de esta agenda de partido tan ajetreada, se ha desplazado a 9 Comunidades Autónomas y se ha subido al estrado electoral en 11 ciudades. Entre idas a los mítines y venidas a Madrid a pernoctar, no ha parado de dar vueltas para pedir el voto. Los costes de todo tipo y condición son una incógnita a despejar se supone dentro de la contabilidad en A del PP. El tiempo lo dirá.
Y no podemos finalizar sin repasar, aunque sea brevemente,
otras dos de sus actividades. Una está reglada y es periódica y la otra
es cada vez más esporádica, más distante y fría, a pesar del grado de
adicción y dependencia que tienen con este gobierno los editores de los
principales medios de comunicación privados.
La reglada es sus habitual asistencia a los Consejo de Ministros de los viernes y los jueves a las Comisiones Delegadas del Gobierno de Asuntos Económicos (CDGAE).
Los primeros cada vez, visto los índices de colores que circulan por
doquier, son más breves y vacíos de contenidos.
Las referencias que al
acabar se facilitan son buena prueba de ello. Rajoy los preside sin
excesivo interés y entre unas cosas y otras, café previo incluido,
apenas duran un par de horas. Las CDGAE que no siempre cuentan con su asistencia, dan para poco más que un rato de chascarrillos y recortes varios. Sumando todos los conceptos, apenas le han restado tres mañanas incompletas a lo largo de estos 31 días.
Y finalmente repasamos sus encuentros con los medios de comunicación.
Si exceptuamos los que se ha limitado a leer declaraciones con motivo
de la muerte de Isabel Carrasco, la final de Lisboa, visita turística
primer ministro japonés, y al salir de su colegio electoral, la cosa
se reduce a una entrevista a la Cadena SER y a responder brevemente y
con desgana a seis preguntas pactadas a la entrada y salida de su cena
de trabajo con sus colegas comunitarios en Bruselas. En síntesis, mucha retorica, autobombo, nula autocritica y preguntas cómodas.
Acabamos ya con su tercera agenda, la oficiosa, recordando a los mas despistados que como es costumbre la oscura Secretaría de Estado de Comunicación que dirige la no menos opaca Carmen Martínez Castro
ha decidido no informar al resto de los humanos sobre la actividad del
presidente del Gobierno a lo largo de seis días completos.
En definitiva, mayo del 2014, como otros muchos meses que le
han precedido, pasará sin pena ni gloria para el protagonista,
excepción de su presencia en el palco del Estadio de la Luz de Lisboa
que siempre recordará. Para el resto de los contribuyentes tampoco este
mes que se va, les reportará nada en particular sobre lo que ha hecho o
ha dejado de hacer su empleado en La Moncloa con rango de presidente
del Gobierno.
En términos de productividad, de aplicarse la reforma laboral que él mismo ha promovido, Rajoy se vería afectado en sus retribuciones y en sus horarios. No pegar ni palo es lo que tendría que tener. Nos vemos el próximo mes para repasar el siguiente mes de junio, Mundial de fútbol incluido." (Blog Los Genoveses, El Plural, 30/05/2014)
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