20/3/17

Artur Mas: "Retiro lo que dije de la Justicia Española: es fantástica”, declaró eufórico. “Si robas una gallina, te meten seis años de cárcel. Si pones el país patas arriba y te cagas en el Constitucional, te clavan sólo la puntita”

"Aprovecharé este tiempo para relajarme en Cancún”. Estas han sido las primeras palabras del expresidente de la Generalitat, Artur Mas, al conocer la sentencia del Tribunal Superior de Justicia de Cataluña (TSJC) que le inhabilita por un periodo de dos años. 

La sentencia considera a Mas “autor material del delito de desobediencia” por celebrar el referéndum independentista del 9 de noviembre de 2014 (aunque también aceptamos “proceso participativo” como animal doméstico). 

Por su parte, Joana Ortega e Irene Rigau son condenadas a un año y nueve meses y un año y seis meses, respectivamente, por “cooperadoras necesarias” del mismo delito. Ortega ya ha manifestado que se retirará a sus viñedos del Ampurdán y Rigau piensa en escribir un libro. “No sé si titularlo Cómo ciscarse en el Constitucional sin que se te arrugue la falda pantalón”, confesó.

Tras conocer la sentencia, el trío de acusados acudió, junto a empresarios, periodistas, intelectuales de guardia y otros personajes, a celebrar el fallo en un conocido restaurante barcelonés de cinco estrellas. “Retiro lo que dije de la Justicia Española: es fantástica”, declaró eufórico Mas.

 “Si robas una gallina, te meten seis años de cárcel. Si pones el país patas arriba y te cagas en el Constitucional, te clavan sólo la puntita”. Tras la opípara comida, la comitiva incluso brindó con cava extremeño: “Hoy estamos tan contentos que no vamos a decir que nos roban. Hoy consumiremos los productos de su tierra. Un día es un día”.

Pero la anécdota de la jornada la protagonizaron los  propios miembros del tribunal -Jesús Barrientos, Carlos Ramos y Eduardo Rodríguez- quienes, nada más dictar sentencia, salieron por una puerta trasera para esperar a los acusados en las escalinatas del Palacio de Justicia. “Queríamos unos autógrafos. Tener la firma de Mas es lo más” -confesó Barrientos-. 

Los tres magistrados, armados con carpetas forradas con la foto del expresidente catalán, esperaron pacientemente en fila india a que éste les concediera el favor de estampar su firma aunque fuera en un folio de un auto procesal. “Lo que voy a fardar va a ser inenarrable. ¿Y ahora, quién me va a toser? ¡Ni los jueces del Supremo!”, lloraba de emoción Eduardo Rodríguez.

Por su parte, Carlos Ramos siempre lo tuvo claro: “Yo le guiñaba el ojo a Mas, como diciéndole: Tranquil, Artur, tranquil. Que esto está arreglao. Y yo creo que todos hemos conseguido lo que queríamos. Yo, por lo menos, sí lo he conseguido: Esto es un hito en mi carrera. A partir de ahora los compis de Promoción me van a mirar con respeto reverencial. Ya he mandado a la tintorería a que me laven y planchen la toga, para que reluzca como un sol”.

Pero lo más curioso fue la reacción del PDEcat (antigua Convergència), cuya dirección definió a Artur Mas como “Mártir Inmortal de la Nación Catalana” pero a la vez, en los corrillos, dijo sentirse “aliviada”: “Teníamos que quitárnoslo de encima. Menudo mojón, vinculado al 3%. Un lastre, así no hay quien pueda hacerse un lavado de cara. Pero, en fin, él se va a Cancún dos añitos, tomando mojitos en la playa, y nosotros, a lo nuestro, a seguir intentando vivir del momio. ¿Quién dijo que España era mala?”                (Charnego news, 14/03/17)