"Miguel Ángel Rodríguez Bajón, MAR, (Valladolid, 1964) es uno de los
principales creadores de España y esta semana, terrible para el entorno
de Pedro Sánchez, ha visto como el fin muchas de las piezas que ha
dispuesto en los últimos meses e incluso años han empezado a encajar.
Nos recibe, cansado y emocional tras una jornada intensa, en el bar Los
Mangos 2, de Madrid. “Mi cráneo es esto. Aquí es dónde ocurre la magia”,
dice señalando las paredes del establecimiento. “Y el cerebro soy yo”.
Antes de dejarnos hablar, Miguel Ángel Rodríguez nos conduce a su mesa
y espera a que venga el camarero que pregunta “Señor Rodríguez, ¿qué
puedo servirse en esta gloriosa tarde?”. Y MAR responde: “Verás Fermín,
este es el plan: nos traerás dos gintonics, ya sabes cómo me gustan, sin
hielo, luego exactamente siete minutos y medio después nos traerás dos
más y luego dos más cada cinco minutos y luego ya cinco más cada dos
minutos hasta que uno de los dos, posiblemente aquí el señor periodista,
caiga redondo”. Y entonces sí, comienza la entrevista.
Debo decirle que me hace muchísima ilusión entrevistarle. Lo de esta semana ha sido… Bueno.
Al fin encaja todo, ¿no? Ha salido bien. Estoy contento porque mucha
gente empieza a apreciar lo que se puede hacer con el barro, que es un
material humilde pero con el que se pueden hacer cosas muy nobles y de
gran belleza.
El hermano de Sánchez imputado. Begoña Gómez imputada. La
dimisión de Lobato… Y todo a raíz del caso del novio de Ayuso. Parece
que todo estalla esta semana. ¿Está orgulloso?
Bueno, fíjate a mis años y estaba nervioso. Con bastante ansiedad.
¿Qué es lo que le genera tanta ansiedad?
Pues sacar al mundo todo lo que he preparado. Saber qué opina la
gente, saber si gusta… Pero parece que la gente está contenta. Veo a
mucha gente impresionada tanto de un lado como de otro. Así que sí,
estoy muy contento. No ha sido fácil darle la vuelta a todo pero al
final se ha podido.
¿Cómo ha conseguido que tras el escándalo de Alberto González
Amador el foco esté puesto ahora sobre, por ejemplo, el Fiscal General
del Estado?
Mira, Rodríguez, que soy yo, es así. Cuando soy Rodríguez, las ideas
van y vienen en carretillas, sin parar. Pam, pam, pam. P’alante. En esos
momentos puedo con todo. Ahora, por ejemplo, soy Rodríguez. Ahora soy
Rodríguez. Pero mañana soy Bajón, no sé si me entiendes. [Risas].
¿Es capaz de funcionar con el trabajo de esta [el periodista señala las copas vacías sobre la mesa] manera?
¿Y cómo coño si no iba a hacer este trabajo? Hay dos claves. La
primera es que debes estar relajado. Son todo números, nombres,
expedientes, casos, informaciones, artículos… Demasiado ácido para
nuestra masa cerebral. Algunos pierden la cabeza. La segunda clave del
éxito es… Bueno, esa no hace falta decirla pero la gente sabe cómo sigue
la frase. La idea es mantener a la gente en la noria, girando, girando,
girando. En eso consiste el juego. Y yo soy el mejor jugando a eso.
¿Siempre le ha gustado construir historias?
Yo estudié Filología Hispánica porque, fíjese, yo lo que quería era
ser escritor. Cosa que he conseguido ser, tengo nueve
novelas publicadas. Pero para mí eso no es nada, porque mi gran obra
creativa es la que estamos viendo estas semanas. Mi Capilla Sixtina,
diríamos. Y lo que demuestro es que la creatividad está en todas partes,
no solo en las novelas o en el cine. Tú puedes crear cosas muy
personales y que sean candidatos o tramas judiciales. Me considero,
casi, casi un artista conceptual. Un performer. Soy la Marina Abramovic
del bulo. Pero no hago bulos, insisto. No publiques eso o te hundo.
Chasqueo los dedos y serás un apestado.
¿Es capaz de desconectar?
Vivir como un artista es un modo de estar en el mundo. Consiste en
afinar la sensibilidad para sintonizar con las notas más sutiles. Así
que no, no soy capaz de desconectar, tengo que estar atento.
Debe ser duro estar moviendo hilos y que el público no los vea, ¿no?
Hay veces en los que piensas en dejarlo todo. Te mentiría si te
dijera que no. A todo el mundo le pasa. Son momentos en los que no
piensas con claridad porque en el fondo yo sé que esto es lo que quiero
hacer, lo que me gusta. Pero hay días en los que te preguntas si merece
la pena, si saldrá bien, si encajarán todas las piezas.
¿Cómo trabaja?
Me gusta hacer muchas cosas diferentes a la vez. Lo que no me gusta
es escribir la misma historia una y otra vez. Juego con muchos
personajes. Mi secreto es rodearme de los mejores. Algo como esto que yo
hago no se hace a solas.
No se quite mérito.
No lo hago: tener a todo el periodismo patrio de tu parte ayuda, pero
tú tienes que estar encima. Pero sí: tengo que reconocer que tengo el
mejor equipo del mundo. A algunos ni los conozco, simplemente están ahí,
deseando colaborar. Y de repente te enteras que un juez está
investigando a no sé quién y que una asociación de madres católicas
divorciadas y pero antiabortistas ha puesto una denuncia a un primo del
presidente. Y tú estás en casa o aquí en el bar Los Mangos, o en el bar
El Arándano o en el bar El Whiskazo o en el bar Döner Kebab Don Josele y
lo ves y dices, bien bien, la que estamos liando. Eso es un orgullo.
¿Cómo lidia con la presión?
Cuando se trata de pensar tramas, solo puedes dar un paso a la vez.
Tengo amigos que pueden trabajar simultáneamente en tres o cuatro
proyectos diferentes. Yo no, me inmerso completamente en un mundo
ficticio. Me toma toda mi imaginación, tengo que vivir en ella. Es un
proceso lento, lento. Una maduración en barrica, como un buen whisky.
¿Ha terminado esta semana la historia que había concebido?
Hay semanas, como esta, en la que encajan de golpe muchas piezas
juntas y es muy espectacular. Y hay otras más tranquilas. Pero creo que
la gente ya empieza a ver lo que es mi gran obra. Yo la veo más como un
work in progress. Como un río.
¿Y dónde acaba ese rio?
La gente puede imaginar un final, pero no el final. Solo diré eso. Veremos, veremos. [Se ríe y hace un gesto a Héctor]
¿Qué hace cuando no se le ocurren ideas?
Cuando estás atascado tienes que pensar por qué haces lo que haces y
reflexionar, buscar esa “chispa creativa”. Otras veces lo mejor es bajar
al bar, hablar con unos y con otros… Escuchar, pues soy un gran
escuchador. Y conducir, me encanta conducir. Hay veces que cuando no
tienes ideas, lo mejor es olvidarse de que no tienes ideas, ¿sabes? Y
entonces surge esa idea, porque tú en segundo plano sigues buscando
piezas que encajen en tu puzzle. Y de repente la encuentras.
¿Y qué hace cuando ocurre eso?
Escribo a unos, a otros… Nos ponemos en marcha. Primero se esboza,
que es una parte muy divertida. Y luego toca centrarse en pulir y
trabajar detalles. Pero una mente creativa como la mía no trabaja
pensando “voy a hacer esto y entonces lo otro y lo otro y lo otro”. No
va así. No todo es causa y efecto. Tú necesitas semillas de creación. Y
te pasas esa vida sembrando esas semillas. Y luego, al cabo de unos
años, pueden dar frutos o no. Lo importante es que si plantas muchas…
algo siempre recoges. El trabajo creativo es tanto plantar como saber
qué recoger y qué no. Y tener paciencia, mucha paciencia. No castigarse.
Al final esto es un juego. Tiene que gustarte jugar porque esto es
polvo de hadas.
Una filfa.
Pura fantasía. No existe. No es material. No sale en la tabla
periódica, es jodidamente irreal. Y surge algo como lo de Gonzáez Amador
y parece el fin. ¿Y qué haces entonces? Se te ocurre otra brillante
idea, otra situación, otras acciones, más cuentos. Y la gente se lo
creerá porque son putos adictos. Y seguirás haciendo una y otra y otra
vez. Los datos están ahí, son sencillos. La forma de dominar el relato
no es hacer uno muy bueno, sino marear a la gente con muchos relatos. Un
montón. ¿Sabes lo que hace la gente cuando la mareas?
¿Vomitar?
Eso también, pero no, me refiero a que no hace nada. Se queda quieta.
Si mareas a la gente, y yo de mareos sé un montón, lo que hace es
intentar quedarse quieta.
Y cuando los tienes ahí, quietos…
Cunado los tienes ahí, a follar, como quien dice.
¿Algún proyecto de futuro?
Solo puedo decirle a la gente que tengo muchas sorpresitas preparadas. No puedo adelantar nada más. Pero vaya, ganitas…" (Kike García, El Mundo Tpday, 29/11/24)